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El mortífero revés de Federer

Camino de los 36 años, pero con un estilo más agresivo que nunca, el ganador de 18 grandes renace a partir del perfil que le hizo perder la soberanía en favor de Nadal. Ya es semifinalista en Indian Wells

Federer
Federer golpea de revés durante el partido contra Nadal. EFE

Roger Federer nunca se fue, por lo que en realidad no se puede decir que haya regresado. Sin embargo, el suizo vive una segunda juventud y juega como si su reloj biológico hubiese retrocedido una década, como si en lugar de ir camino de los 36 años se dirigiera hacia la franja intermedia de la veintena, cuando alcanzó su máximo esplendor y absolutamente nadie podía hacerle sombra. Hasta que apareció Rafael Nadal, claro. Este, entonces un melenudo descarado y hambriento a más no poder, descubrió la veta para derrocar al gigante suizo y martirizarle. Estaba en ese delicioso revés a una mano, pero tremendamente vulnerable a la bola alta y revolucionada que le proponía una y otra vez el de Manacor.

Hoy día, sin embargo, la historia ha cambiado. Federer, el único superviviente del Big Four en Indian Wells después de la abrumadora exhibición contra el español, ha rediseñado el golpe que en su día le trajo por la calle de la amargura frente a Nadal. Ahora no solo no le hace perder los pulsos contra el español, sino que construye sus victorias sobre el reverso, renovado desde el punto de vista técnico y ergonómico. “Por supuesto que estoy intentando mejorar mi revés. Llevo 25 años intentando hacerlo”, bromeaba durante la pretemporada Federer, al que siempre le gustó el backhand de Andre Agassi y especialmente el de su anterior tutor, el sueco Stefan Edberg.

“El mío era mejor”, decía este último hace tres años, cuando aceptó dirigir al ganador de 18 grandes; “con el resto de golpes él es mucho mejor, pero yo usaba el revés tanto ofensiva como defensivamente”. Tomó buena nota Federer, que fue cincelando el golpe hasta obtener la versión actual, demoledora. “No siempre creí que lo pudiera utilizar en los momentos importantes”, admitió el de Basilea, que ya había ofrecido serios indicios en la final del Open de Australia, con 14 reveses ganadores ante Nadal, y nuevamente en los octavos de Indian Wells, donde dejó a todo el mundo boquiabierto por la precisión y la violencia de su reverso.

Un reverso plano, no cortado

Sencillamente, Federer ya no teme jugársela desde el otro perfil. En lugar de cortar la bola, de emplear el slice como un recurso defensivo para repeler ofensivas y cambiar de ritmo durante los puntos, lo ha transformado en una segunda derecha. Ahora lo pega plano y potentísimo, hasta en los restos, lo cual no significa que lo haga sin control. En este sentido contribuye su nueva raqueta, de cabeza más grande (97 pulgadas) y con mayor superficie de golpeo, con un marco significativamente más grueso. “Mi revés ha mejorado con ella. He podido entrenar muchas horas y me siento cómodo. He ganado confianza”, reconoce el número 10 del mundo.

En este último partido con Nadal, el 80% de los puntos se dilucidaron en menos de cinco golpes

A pesar de haberlo ganado prácticamente todo, Federer sigue reinventándose año tras año. Rehúye actualmente los peloteos y plantea diálogos mucho más directos. Apuesta, sin ningún reparo, por la vía más agresiva posible. En el último duelo con Nadal, en el que autografió 26 winners, el 80% de los puntos se dilucidaron en menos de cinco golpes. Bajo ese baremo, el suizo se adjudicó 39 puntos, por 25 de Nadal, mientras que cuando la pelota tenía mayor recorrido, en los 29 puntos resueltos entre cinco y nueve toques, el reparto fue mucho más igualitario e incluso favorable al balear (14-15).

“Creo que todo dependía de que jugase como lo hice en Australia. No creía que fuera a ser posible, porque en esta pista la bola bota más, así que es más complicado alcanzarla”, destacó el genio de Basilea, que por primera vez en su carrera logró tres victorias consecutivas sobre Nadal: en Basilea (2015), Melbourne e Indian Wells. La historia, lo dicho, ha cambiado. Y mucho. La curva emocional de los enfrentamientos directos está ahora a su favor, el rival que verdaderamente le ha complicado la vida es el que debe revertir la dinámica y el golpe que antes mermaba sus opciones es hoy día mortífero, el que más decide.

IGUALDAD SOBRE SUPERFICIE RÁPIDA

Nadal y Federer, durante el partido en Indian Wells.
Nadal y Federer, durante el partido en Indian Wells. AFP

Aunque en el global de los enfrentamientos entre ambos domina claramente Nadal (23-13), la brecha desaparece si se comparan los duelos en pista rápida. Con el triunfo en el torneo californiano, Federer igualó (9-9) el registro con el mallorquín, al que se impone en los pulsos sobre hierba (2-1). La diferencia, por tanto, la marcan los encuentros en tierra, en los que el español manda de forma holgada (13-2).

Hoy, en los cuartos de final, Federer debería haberse medido al desafiante Nick Kyrgios, que batió por segunda vez consecutiva a Novak Djokovic sin ceder un solo set. Sin embargo, el australiano (21 años y 16º en el ranking de la ATP) renunció debido a unos problemas estomacales.

Cruces de cuartos y semifinales en Indian Wells:

* Hoy, a partir de las 20.00:

Kei Nishikori-Jack Sock

* Mañana, a las 20.00:
Stan Wawrinka-Pablo Carreño

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