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El gran día de Pablo Carreño

El español, ya entre los 20 mejores tenistas del mundo, se mide a Wawrinka (20.00, movistar+ Deportes 2) en su primera semifinal de un Masters 1000. Fue el protagonista en la última serie de la Copa Davis

Carreño celebra su triunfo en los cuartos de final.
Carreño celebra su triunfo en los cuartos de final.

Vive Pablo Carreño sobre una pequeña nube que, desde hace poco más de un año, le transporta placenteramente hacia la zona noble del circuito. El asturiano, de 25 años, disfruta ahora de sus mejores días en Indian Wells, donde en un abrir y cerrar de ojos, desde ese progreso silencioso que le aporta su discreta personalidad, se plantó en las semifinales. Se tratan de las primeras que disputará en un torneo de semejante categoría, en todo un 1.000. Su techo.

Venció el español al uruguayo Pablo Cuevas (6-1, 3-6 y 7-6, en 2h 04m) y constató que poco a poco, a fuego lento, ha ido cocinándose un tenista notable. El gijonés, que se batirá este sábado con Stan Wawrinka (19.00, Movistar+ Deportes 2) por una plaza en la final californiana, ya ha dejado de ser una promesa para ir convirtiéndose en una realidad. Y es que independientemente de lo que ocurra contra el de Lausana, tercero en el ranking y ganador de tres títulos del Grand Slam, a partir del próximo lunes figurará ya entre los 20 mejores jugadores del mundo.

Por edad y potencial, Carreño (1,88m y 74 kilos) está llamado a ser el eslabón entre la generación dorada del tenis español y las hornadas venideras, que se hacen esperar más de la cuenta. Él (19), al nivel ya de Roberto Bautista (18) en la escalera mundial, es la esperanza. Se confía en su despegue definitivo para que existan una alternativa sólida a los David Ferrer, Fernando Verdasco, Feliciano López o Rafael Nadal, treintañeros que reclaman desde hace tiempo otras espaldas que puedan soportar la carga de la responsabilidad.

Eso sí, en un símil poco acertado, o cuanto menos tremendamente osado, algunos han llegado a proponer que él debería ser el heredero de Nadal, algo que genera la carcajada del propio protagonista. “Me enorgullece que lo digan, pero como no vengan otros 20 como yo… y, aun así, entre los 20 sería muy difícil acercarse a él. Rafa es único y la gente tiene que entender que tardarán muchísimos años en salir otro como él”, decía en una entrevista concedida a la agencia EFE después de salvar una situación límite ante Cuevas, que dispuso de tres bolas de partido para liquidarle en los cuartos.

“He cambiado en muchos aspectos, pero sobre todo he cambiado mi mentalidad”, expresaba Carreño en la medianoche del jueves al viernes. Y así es, porque en realidad, su patrón técnico de derecha profunda conserva la esencia y la transformación, básicamente, responde a una cuestión de autoconvencimiento para dar el gran salto. “Vas madurando y cogiendo partidos. También vas viendo por qué pierdes y aprendes de ello. Cuando tienes un gran equipo detrás te hace ver las cosas de forma diferente…”, añadía.

Dos títulos y el examen de la Copa Davis

Perfilado por Javier Duarte en sus años de adolescencia, actualmente recibe la instrucción de Samuel López y César Fábregas. Se entrena a caballo entre Barcelona y Villena, lugar este último en el que se asienta la Academia de Juan Carlos Ferrero, su ídolo. Trabaja Carreño a destajo y los resultados han ido llegando. El curso pasado elevó sus dos primeros títulos de la ATP (Moscú y Winston-Salem) y disputó las finales de Estoril y São Paulo, y en el primer tercio de esta temporada ya alcanzado una final, la de Río de Janeiro, y dos semifinales, las de Buenos Aires y São Paulo.

Va haciéndose fuerte el asturiano, que este mismo año, en febrero, ya superó en la Copa Davis otro de esos exámenes que debe aprobar todo jugador que apunte alto. Firmó el punto que sirvió a España para apuntillar a Croacia en Osijek y dio otro estirón importante. Ahora, en Indian Wells, tiene ante sí la oportunidad del doctorado: vencer a un top-3 y acercarse a un trofeo de prestigio. Fue en un Masters 1.000, el de Madrid, el escenario en el que pudo ver por primera y única vez a Andre Agassi, y el marco en el que cumpliría un sueño: “Me gustaría ganar a Nadal en la final de Madrid”.

Pero antes, este sábado, su gran día. Un encuentro de tú a tú con Wawrinka.

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