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El Baskonia derrota al CSKA y se acerca a los cuartos de la Euroliga

El equipo vitoriano doblega al vigente campeón en un partido muy igualado

Jackson penetra a canasta. EFE

El Baskonia más imprevisible le ganó la partida al CSKA, actual campeón de la Euroliga, menos coral. Un Baskonia que contó menos de lo habitual con Larkin, prácticamente nada con Beaubois y demasiado poco con Tillie pudo doblegar a un conjunto ruso que apenas fue la suma de Teodosic y De Colo (intermitentes) con los pistoletazos de Vorontsevich. Por lo uno y lo otro , ambos construyeron un partido más interesante que bello, más ingenioso que estético, que le pone al Baskonia en la mejor posición para sellar su clasificación a falta de cuatro partidos. 

Se esperaban duelos magistrales como corresponde a la jerarquía de jugadores como De Colo y Teodosic o Larkin y Beaubois. Y los del CSKA cumplieron su papel. El francés anotó 22 puntos, con esa languidez con la que viste la dificultad y el griego apareció sobre todo en los momentos de la verdad. El americano del Baskonia aceptó el reto aunque prefirió asistir antes que anotar, si bien lo que puntuó fue decisivo. Parecía que ambos equipos hubieran convenido jugárselo todo a la última mano, a la concentración de los últimos segundos, a la determinación de la última partida. 

Alguna pista dio el hecho de que el Baskonia dominase el marcador final de cada cuarto, un tira y afloja que siempre caía de su lado como si esas mínimas ventajas fueran un hilo de seda del que colgase el partido convencido de su habilidad como funambulista. El partido mereció la pena por la incertidumbre permanente, por las defensas aguerridas, por el cuajo de los jugadores. Y por Adam Hanga. Su juego, a la menor inspiración, justificaría aumentar el precio de la entrada. Tapones increíbles, robos inesperados, carreras vertiginosas y acierto en el tiro le elevaron a la condición de máximo anotador del Baskonia con 15 puntos. Cuando tiene el día (o la noche) se antoja un cantautor inspirado llenando un escenario repleto de instrumentos musicales. 

Hanga fue el motor del Baskonia como Teodosic (más que De Colo, anotador pero menos influyente) lo fue del CSKA. Los pívots de equipo ruso sucumbieron a los rebotes del Baskonia y a los cortes de los aleros. Solo Hines, un portento físico era capaz de intimidar con sus 196 centímetros repartidos en una envergadura descomunal. 

Pudo ganar cualquiera. De hecho, el partido se resolvió en acciones fortuitas. Hanga, magistral, perdió un balón en una acción infantil; Teodosic que anotaba los triples decisivos como quien bate mayonesa, se enceló con una penetración imposible y el Baskonia jugó 10 segundos a las cuatro esquinas. Las casualidades no no podían ser ajenas a un partido tan ajetreado. Y se lo llevó el Baskonia, que da un paso de gigante para los cuartos de final.