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Florin Andone: “En España hay mucho estereotipo sobre los rumanos”

El delantero del Deportivo reflexiona sobre su trayectoria, su vida entre dos países y la mutación de su equipo tras la llegada de Mel: "Es el primer entrenador en mi vida que es tan motivador"

Florin Andone posa en las instalaciones del Deportivo en Abegondo.
Florin Andone posa en las instalaciones del Deportivo en Abegondo. EL PAÍS

Va de frente Florin Andone (Botosani, Rumanía; 23 años) en el campo y fuera de él. “Hablaré de lo que yo quiera”, anticipa. Y alude a entrevistas pasadas en las que se sintió “enredado”. “Me dijeron que contestase a todo y lo hice. Aún soy joven, pero ahora tengo más experiencia”, asegura. Al final no vuelve la cara ante ningún tema, sus respuestas son largas y bastantes de ellas nada políticas. Indiscutible toda la temporada, máximo goleador del Deportivo, espera este domingo (18,30. BeIN Sports) en Riazor al Celta en el derbi gallego, pero puede empezar en el banquillo porque la semana pasada contra el Barcelona se perdió la cita por sanción y Joselu, su reemplazo, ofreció un magnífico tono. “Si es así trataré de aportar desde el banquillo”.

Pregunta. ¿Cómo vivió ese triunfo contra el Barcelona?

Respuesta. Muy mal. Me sentí distante de mis compañeros sin poder ayudarles. No disfruté del triunfo porque lo pasé fatal viendo el partido.

P. El Deportivo ha sumado ocho puntos de 12 y se alude a una cuestión mental para explicarlo. ¿Está de acuerdo?

R. Es un factor importante en el deporte. A veces tienes que convencerte para obtener el mejor rendimiento, mentirte a ti mismo y decirte que puedes ser mejor para ofrecer aún más al equipo. Tener cualidades es lo principal, pero lo mental es esencial.

P. Van a más tras la salida de Gaizka Garitano ¿Siente que hay algo injusto en eso?

R. Sí. Tanto él como su equipo de trabajo hicieron un trabajo excelente. Era un grupo fantástico, el día a día era muy bueno, la relación con la plantilla magnífica, abierta, de mucho respeto. Los jugadores le queríamos mucho, pero te juzgan por los resultados y el club se vio obligado a reaccionar porque la gente exigía un cambio para intentar ir a mejor. Ellos lo dieron todo y hubo partidos que todavía no me explico cómo se nos fueron.

P. ¿Esa sintonía con los técnicos puede llegar a generar un sentimiento de culpa o de presión añadida en el jugador cuando los resultados no se dan?

R. Seguro. Yo muchas veces les miraba a los ojos como diciéndoles que lo sentía mucho. Porque los culpables éramos los jugadores, no el cuerpo técnico. Ellos nos ofrecían unas bases para ganar y nosotros no lo hacíamos y era inevitable pensar que la cagabas, que les iban a echar por nuestra culpa y se les iba a fastidiar todo el año. En San Mamés, por momentos, le dimos un meneo al Athletic; al Málaga le superamos y marcaron en el 94; nos pasó lo mismo contra el Sevilla o con el Madrid en el Bernabéu. Ahora ya ve, parece que la suerte nos viene de cara.

"Cuando perdíamos muchas veces miraba a los ojos de Garitano y su equipo de trabajo como diciéndoles que lo sentía mucho"

P. ¿Cree en la suerte?

R. Sí. Hay que trabajar para que sea buena y no mala, pero nos han pasado cosas que claman al cielo. Si sucede muchas veces ya piensas que no es casualidad, pero la cara de tonto se te queda y se mina la confianza.

P. ¿Mel les ha aportado en ese sentido?

R. Le conozco de apenas dos semanas, pero me parece muy bueno en el sentido de que sabe convencerte de que eres válido. Es un motivador que te lleva a creer que puedes hacer lo que necesita el equipo. ¡Es el primer entrenador que tengo en mi vida que es así! Otros trabajan más la táctica o como hacer la presión o el repliegue. Él toca otras teclas. Somos los mismos de hace dos semanas. ¿Suerte, cambio de mentalidad? Fútbol. No lo puedo explicar.

P. ¿Usted juega en Primera por suerte o por trabajo?

R. Por trabajo. Me cuido mucho y me he esforzado para llegar. Luego hay momentos puntuales en los que ayuda que te salgan bien las cosas. Un momento importante para mí fue salir de la cantera del Villarreal para jugar cedido en Segunda B con el Atlético Baleares. Tenía casi 20 años y nadie me quería en esa categoría, pero mi representante conocía al entrenador y le dijo que solo necesitaba confianza, que iba a rendir. Fui y lo jugué todo, quedé máximo goleador y mejoré en todos los sentidos. Yo no sabía que podía jugar a ese nivel y ahí me dije: puedo hacerlo, quiero más.

P. Y volvió al Villarreal.

R. Pero quedé libre y me fui al Córdoba, que acababa de subir a Primera. Firmé que iba a salir cedido a un Segunda, pero de nuevo nadie me quiere en esa categoría y acabé jugando con el filial y entrenando con el primer equipo. Y otra vez vivo un momento clave porque con la temporada casi mediada llega Djukic, me lleva a un partido amistoso, salgo en la segunda parte y meto un gol. Luego en mis primeros minutos en liga salgo contra el Granada y vuelvo a marcar. Aproveché esos momentos y vino todo lo demás. Al Córdoba le salió gratis el futbolista que luego protagonizó el traspaso más caro de su historia. Y aún tiene un porcentaje para ingresar si hay un nuevo traspaso.

P. Cuando llegó al Deportivo se pasó 10 jornadas sin marcar. ¿Cómo manejó esa situación?

R. Lo pasé mal. Tampoco tenía tanta presión. Por parte del club, cero. Pero sí que tenía la que me impongo yo, que es la más fastidiada porque sabes que han gastado mucho dinero y quieres devolver esa confianza. La pelota no quería entrar, me preguntaba que hacía mal... Y de pronto marqué en bastantes partidos seguidos.

P. ¿Se pueden trabajar las rachas para lograr ser más regular?

"La cantera del Villarreal es una mentira. Tienen un talento increíble, pero los jugadores se tapan unos a otros"

R. Ya me dirá cómo. No lo sé. Hago lo mismo y unas veces da en el palo o el portero hace el paradón y otras es gol.

P. ¿Dónde aprendió a jugar al fútbol?

R. En Rumanía. Vivía en un pueblo muy pequeño y luego me fui a otro más grande para jugar allí. Pero tampoco tengo muchos recuerdos, con 12 años me vine a España. Mi padre había fallecido y mi familia se vino a Vinarós, en Castellón. Llevo siete u ocho años sin ir por donde nací y no tengo relación con nadie allí. Mi casa es Vinarós.

P. Leí que trabajó recogiendo fresas…

R. Eso es mentira. Y yo también lo he leído muchas veces. No me costaría nada decir que lo hice, pero no es así. Mi madre trabajó en la limpieza y ahora le estoy ayudando. Mi padrastro estaba en la construcción. Lo de recoger fresas viene de Rumanía porque allí hablan de España y lo relacionan con que todos los rumanos vienen aquí a recoger fruta. Y me meten en el mismo saco. Póngalo en letras grandes: eso sale de la prensa de Rumanía, que en su mayoría es inútil. Son falsos y se inventan cosas y eso conmigo no va. No soy así.

P. ¿Siente que en Rumanía no le ven como uno de los suyos?

R. No lo sé. A veces pienso que es así porque me he criado en España.

Florin Andone en la ciudad deportiva de Abegondo.
Florin Andone en la ciudad deportiva de Abegondo. EL PAÍS

P. ¿Y que percepción cree que se tiene en España sobre Rumanía?

R. Hay mucho estereotipo. La gente es libre de pensar u opinar lo que quiera, pero hay bastante que no ve más allá, que ni sale ni ve mundo. Hay desconocimiento y se habla de todo sin saber, en el fútbol y en la vida. Salga a la calle y pregunte por Rumanía ¿Cuánta gente que le conteste habrá estado allí? Seguramente nadie, pero te dicen que si gitanos, que si ladrones… Habría que mirarse más uno a sí mismo antes que hablar de los demás.

P. A usted le llamaron para jugar con la selección rumana sin haberse formado allí ni haber tenido roce con el resto de compañeros. ¿Cómo fue el proceso para integrarse en el equipo?

R. Difícil porque todo es nuevo y no es lo mismo que cambiar de equipo en España. Aquí conozco a la gente aunque sea de verlos por televisión, allí no los tenía tan controlados. Pero además la mentalidad es muy diferente, otro rollo. Llevo dos años en la selección y nunca me he sentido integrado al cien por cien. Pero no me arrepiento, cuando me vi cerca de ser profesional me planteé dos metas: jugar en Primera y llegar a la selección de mi país.

P. Estuvo dos temporadas en la cantera del Villarreal, dicen que es una de las mejores academias del país. ¿Qué recuerdo tiene?

R. Es una escuela muy buena, exigente, pero al mismo tiempo es casi imposible llegar al primer equipo. Lo hicieron Bruno, Mario o Trigueros, pero ¿en los últimos años? Tienen un talento increíble y nadie llega. Es una mentira. Cogen a los mejores chavales y luego se tapan unos a otros. Yo no era de los mejores, pero había gente buenísima. ¿Y donde están? A Gerard Moreno, un jugador espectacular, lo echaron; Pablo Íñiguez se fue al Rayo; Cámara está en el Girona; Borja Iglesias, que sigue goleando en el Celta B, mete treinta y pico con el juvenil y sube al Villarreal C y no juega ¿Cómo se explica eso? Es un mamoneo. Tuve malas experiencias con gente que cierra puertas. Llegan jugadores de Sudamérica que con 17 años lo juegan todo…

P. ¿Es el fútbol profesional tal y como lo soñó de niño?

"A veces pienso que en Rumanía no me ven como uno de los suyos por haberme criado en España"

R. Yo al menos me divierto mucho. Para mí no hay mayor ilusión que el fútbol. Es un trabajo y hay un factor económico importante, pero me levanto y pienso en ir a entrenar con la ilusión de un infantil. Lo vivo mucho, me entrego y quiero hacerlo bien, mejorar y divertirme.

P. ¿Y si mira hacia atrás que ve?

R. Veo una vida tranquila. Nunca me faltó nada, pero tampoco tuve siempre lo que quise. Ahora gano y gasto mucho dinero, pero a todos nos hacen felices las cosas materiales y sobre todo ver bien a tu familia. Estoy orgulloso de tener en mis manos el poder de que gracias a mi trabajo no nos falte de nada. Ahora soy como el padre que no tuvimos durante estos años y eso me ilusiona y me da ganas de levantarme cada manaña y correr cada vez más.

P. ¿Cómo evolucionará su fútbol? Ahora va a todas.

R. Creo que hasta los 27 o 28 años seré así. Mi juego es muy físico, necesito de él, lo asumo y por eso no salgo de fiesta, me alimento bien y me cuido. Con 32 años igual ya no me pego las carreras de ahora ni doy los palos que doy para ir a por todos los balones.

P. ¿Le seduce probar en otra Liga?

R. En verano lo tuve hecho con el Galatasaray. Solo faltaba el acuerdo entre ellos y el Córdoba. Entre medias llamó el Deportivo y no lo dudé. Vine aún perdiendo mucho dinero. Valoro estar cómodo. Este invierno también me llegó interés de otros equipos, pero no quise ni escucharles. Estoy muy bien en el Deportivo y no creo que piensen tampoco en venderme. La ciudad es perfecta y la gente muy respetuosa y educada. Aquí tengo de todo, aunque me tiene loco que llueva cinco minutos, luego salga el sol otros cinco y vuelva a llover.

P. ¿Es el Deportivo tan inferior al Celta como dice la clasificación los últimos años o que su rival tenga estatus europeo?

R. Ellos han mejorado mucho, pero con todo respeto no los veo mejores que nosotros. Además la historia la tiene el Deportivo. Nosotros estamos aquí arriba y ellos aquí abajo [hace una especie de escala con las manos]. Es lo que hay. Tienen muy buen equipo y Iago Aspas es un grandísimo delantero, pero nosotros nos merecemos estar más arriba y tenemos ciudad, afición, estadio… Tenemos de todo.