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El Atlético se juega la hucha ante el Sevilla

El equipo de Simeone recibe al de Sampaoli acuciado por la necesidad económica de ser tercero y no desteñir el adiós del Calderón

Gabi, Filipe Luis y Godín se ejercitan entre Simeone y el profe Ortega en el último entrenamiento del Atlético. EFE

El mano a mano que hoy aguarda al Atlético en el Vicente Calderón (16. 15, beIN LaLiga) mezcla la trascendencia de lo deportivo como motor de lo económico. La tercera plaza que hoy defiende el Sevilla con cinco puntos de ventaja es tan ansiada por Simeone y sus futbolistas como por la dirigencia del club rojiblanco. La cuarta plaza no garantiza la participación en la próxima Liga de Campeones (obliga a jugar la fase previa) y también destiñe los fastos programados para la despedida del Calderón en la última jornada de Liga. Ese partido tan emocional contra el Athletic no sería la despedida oficial del recinto porque esa eliminatoria previa que abre la puerta de la Champions obligaría a su uso.

La importancia de la tercera plaza para el Atlético es fundamental en su contabilidad. Garantizar la presencia en la Copa de Europa supone un alivio para unas arcas muy exigidas con la inversión de 300 millones de euros que ha supuesto la construcción del Wanda Metropolitano. El desembolso realizado para el traslado de estadio supone que el ratio ingresos-gastos que estaba por debajo de uno, es decir, el Atlético gastaba menos de lo que ingresaba, se sitúe por encima. Recientemente en una reunión con un grupo de periodistas, Miguel Ángel Gil, máximo accionista del club, reconocía que ahora mismo el Atlético no puede permitirse quedarse fuera de la Liga de Campeones. Necesita los ingresos y la dimensión de la competición para vender la marca. No hay colchón para el Atlético, que necesita esa tercera plaza para no tener que exponerse a un revés en la previa de la Champions que complique sus libros de contabilidad. El propio Miguel Ángel Gil delató hace un mes esa preocupación por terminar en el tercer escalón de la Liga en una reunión con Simeone y sus jugadores en el vestuario del Cerro del Espino de Majadahonda desvelada por el programa radiofónico Onda Deportiva. Gil ofreció la prima prevista por ganar la Copa del Rey como premio a ese tercer puesto tan deseado como esperado.

 

Un antes y un después

El partido de Sevilla de la primera vuelta (1-0) emergió durante un tiempo entre las explicaciones que algunos jugadores, directivos y miembros del cuerpo técnico del Atlético ofrecían en medio de la primera gran crisis de resultados de la era Simeone. Un palo de Gameiro y una ocasión de Correa fueron muy recordadas por unos y otros para argumentar que la derrota fue inmerecida. Ese traspié introdujo las dudas en un equipo que hasta esa cita del Sánchez Pizjuán era señalado como claro candidato a pelear la Liga. Al poco, cosida a la siguiente derrota en Anoeta (2-0), Gabi resaltó la debilidad defensiva del equipo con Koke jugando a su lado. La variante táctica más importante de la temporada fue cuestionada por el capitán. Nunca un jugador de Simeone había puesto en solfa públicamente una decisión que también encontró la oposición de Godín. Aquel partido supuso un antes y un después.

Ahora, tras una vuelta disputada desde la cita del Pizjuán, Koke aparece mucho por el medio junto a Gabi y ya no se cuestiona tanto ese movimiento. El capitán lleva desde el inicio del año al nivel que lo convirtió en un jugador imprescindible en el último lustro y Godín también parece repuntar en los últimos partidos. El Atlético comienza hoy ante su rival más directo una serie de cinco partidos que pueden delinear su futuro deportivo y marcar el económico. La Rosaleda, el Bernabéu, los dos partidos con el Leicester y la visita de la Real Sociedad establecerán gran parte de sus límites en un periodo histórico del club ante el cambio de estadio.

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