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Marketing

Modelo de zapatillas de Nike para el proyecto de bajar de las dos horas.

En los últimos 50 años se ha producido una vertiginosa transformación del calzado deportivo desde las antiguas playeras blancas hasta los actuales modelos, específicos para cada deporte e incluso para características especiales de los atletas. En esta frenética carrera los fabricantes de calzado, gracias a la investigación, han desarrollado y probado cientos de materiales y sistemas para proteger por un lado, pero también para mejorar, por otro, las diferentes funciones que ya realiza de por sí el pie descalzo. Por ejemplo, la fricción con el suelo, la amortiguación de los impactos o la posible capacidad de restitución elástica de una parte de la energía almacenada en la pisada.

Estos son los dos objetivos principales del calzado: proteger y mejorar. Y a pesar de que siempre se ha pensado que el calzado puede mejorar el rendimiento deportivo, el actual reglamento de competición de la IAAF, en su artículo 143, evita mencionarlo. Así dice que el propósito de las zapatillas de competición es proporcionar protección, estabilidad y firme adherencia al terreno. No sólo evita hablar de mejoras, sino que expresamente habla de que un determinado calzado no puede otorgar ninguna ventaja a quien lo lleva (ayuda adicional injusta) y que todos los tipos de calzado usado en competición deben ser aprobados por dicha organización.

La actual marca de maratón de Dennis Kipruto Kimetto (2h 2m 57s, Berlín 2014) se encuentra relativamente cercana a la mítica barrera de las dos horas. Los fabricantes de calzado no quieren perder una oportunidad así y apuestan por asumir una parte de ese porcentaje de mejora mediante calzados especiales de última tecnología. O cuanto menos quieren hacernos creer que esos modelos de calzado pueden contribuir a tal mejora. Con eso bastaría para rentabilizar comercialmente semejante hazaña. La certificación de que este relato es creíble la ha dado la misma IAAF al anunciar que va a revisar una vez más el artículo 143 de la normativa de competición. ¡Quién sabe lo que podrían haber albergado las mediasuelas de algunos grandes corredores en las últimas maratones internacionales!

El debate radica en la posibilidad de beneficiarse durante la impulsión de un cierto retorno elástico de la energía almacenada durante el impacto de la pisada. Se trata de un concepto que los fabricantes de calzado han manejado desde hace mucho tiempo, pero que no era otra cosa que marketing, sin sustento científico. Es difícil conseguir que un material del calzado se deforme acumulando energía cuando impactamos el suelo y nos la vaya a devolverla en el justo momento y la dirección que precisemos, sin perjudicarnos en la técnica de carrera.

Eliud Kipchoge, a la derecha, durante un entrenamiento en Eldoret (Kenia). ampliar foto
Eliud Kipchoge, a la derecha, durante un entrenamiento en Eldoret (Kenia). AFP

Descartados los muelles metálicos porque la ayuda era descarada, aparecieron las láminas o barras de materiales con capacidad de retornar energía, como por ejemplo la fibra de carbono. Y aunque estos materiales se han usado también con otros propósitos, como el mantener la forma en contrafuertes o para no restringir la capacidad de flexión y elasticidad en la torsión entre antepié y retropié, algunos estudios biomecánicos independientes ya apuntaban a que en los últimos años se podían estar consiguiendo pequeñas capacidades reales de retorno de energía en algunos deportivos usados en atletismo.

En la carrera por ser la marca de calzado empleada para romper las dos horas, los participantes han llegado a publicitar ayudas importantes en el retorno elástico. Esto unido a su fe en la cercanía de semejante evento y a que hay atletas internacionales que llevan un cierto tiempo corriendo con calzados experimentales que aún no han salido a la venta, ha hecho saltar algunas alarmas ante la posibilidad de que se estuviera incurriendo en el llamado tecnodoping. También cabría la posibilidad de que la lucha real no esté focalizada hacia donde estamos mirando, sino que los fabricantes estén pensando exclusivamente en las expectativas de los millones de runners ante un modelo de calzado que aún no ha iniciado su comercialización y del que tanto se está hablando.

Xavier Aguado Jódar es Biomecánico del Deporte y catedrático de la Universidad de Castilla-La Mancha (xavier.aguado@uclm.es).

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