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Ferrari va en serio

Raikkonen, durante unos entrenamientos en Montmeló, en febrero. REUTERS

Al margen de los apuros por los que transita McLaren, la pretemporada del Mundial de Fórmula 1 que arranca el próximo domingo en Melbourne nos deja una gran incógnita: ¿será verdad que Ferrari es finalmente capaz de medirse en corto a Mercedes? Para obtener una respuesta precisa habrá que esperar a que los coches se pongan a rodar por el Albert Park, pero si algo tengo claro es que la Scuderiaha dado un significativo salto de calidad. Si ese impulso será suficiente como para competir con las Flechas de Plata o superarlas, eso todavía no lo sé.

Sí sé, en cualquier caso, que ni mucho menos estará tan lejos como, por ejemplo, a estas alturas del año pasado. Entonces, todo el mundo ya sabía que la estructura de Brackley se iba a volver a pasear como hizo en 2014, 2015 y 2016. La sensación a día de hoy es distinta en base a dos elementos, uno consecuencia del otro: Ferrari está recogiendo los frutos de su gran inversión en desarrollo, y eso quedó reflejado en las tablas de tiempo de los ocho días de pruebas que se celebraron en Montmeló.

Estamos hablando de una inyección de cientos de millones de euros en unas herramientas que permiten poner a prueba la mayor parte de las piezas del monoplaza. Bancos de pruebas que no solo permiten exprimir la unidad de potencia de los coches, sino que también pueden llevar al límite de su resistencia otros componentes como el cambio o las suspensiones. En una época en la que los entrenamientos y las horas de uso del túnel de viento están tan limitados, los equipos deben adelantar todo el trabajo que puedan en la fábrica a partir de sus departamentos de I + D, y es ahí donde la tropa de Maranello se ha puesto las pilas después de darse cuenta del retraso que llevaban respecto de Mercedes, que experimenta esa vía, como mínimo, desde hace cinco años.

Ambas formaciones llegaron al circuit el mes pasado y el primer día ya dieron más de 100 vueltas, un indicativo que demuestra que tanto el W08 como el SF70-H ya venían rodados de casa. Y eso que, con total probabilidad, los dos han modificado una parte sustancial de sus propulsores aprovechando que el reglamento de esta temporada es mucho más permisivo. Hasta ahora, eso era lo más natural en Mercedes pero no tan lógico en Ferrari.

Sin embargo, los resultados de Il Cavallino Rampante de este invierno son suficientemente sólidos como para pensar que están haciendo las cosas bien. Como ocurre en política, en F-1 también nos movemos en horquillas, y no me atrevo a cuantificar exactamente la mejora de los bólidos rojos. Pueden estar cuatro décimas por detrás de su principal rival o dos décimas por delante, pero de cualquier forma me atrevo a decir que, esta vez sí, Ferrari va en serio.

Toni Cuquerella es ingeniero. En 2015 y 2016 fue jefe de ingenieros de pista en Ferrari.