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El estrés emocional ahoga al Sevilla en el tramo decisivo

Los técnicos señalan el aspecto mental, no físico, como causa del bajón en el juego

Sampaoli se lamenta en la banda del Vicente Calderón. Getty Images

“Es evidente que tenemos un problema futbolístico”, reconocen desde el cuerpo técnico del Sevilla. Un Sevilla deprimido, que ha visto cómo el proyecto valiente y romántico de Jorge Sampaoli ha sufrido un parón brusco que los propios técnicos de la primera plantilla ya temían por el estrés que supone competir en la cabeza de la Liga con Real Madrid, Barcelona y Atlético, y avanzar al mismo tiempo en la Liga de Campeones. El Sevilla de Sampaoli ha encadenado cuatro partidos sin ganar por primera vez en la temporada (Alavés, Leganés, Leicester y Atlético). Fuera de la Champions tras una eliminatoria mal definida por los andaluces, el Sevilla ha visto cómo el Atlético le ha reducido a dos puntos la ventaja de nueve que llegó a tener con los de Simeone. Cuando faltan 10 jornadas para el final, la pelea por la tercera plaza está en todo lo alto.

El problema sevillista, según los técnicos, no es físico. Las pruebas realizadas a los jugadores hace dos semanas ofrecen buenos resultados. “Hay mucho mito con eso. Los datos que manejamos como resultado de las pruebas son buenos. Se demostró en el tramo final del partido ante el Leicester, donde con uno menos llegamos continuamente”, afirman desde el cuerpo técnico del Sevilla. “Tenemos que analizar por qué corremos más y peor, por qué no somos capaces de jugar en campo contrario”, añaden. “Los primeros síntomas peligrosos los vimos el día del Eibar”, culminan. Eso fue el pasado 18 de febrero, cuando la presión alta del conjunto vasco atenazó al Sevilla, que ganó el partido pero que se quedó sin recursos. Desde entonces, Sampaoli y su grupo de ayudantes han intentando buscar soluciones al atasco. Por ejemplo, fomentando el juego directo en busca de Jovetic y de Iborra. Pero eso apenas ha dado resultados.

Ante el mal momento de forma de algunos jugadores, Sampaoli ha mantenido su confianza en ellos en lugar de darles menos minutos. Tampoco ha sido suficiente porque el equipo requiere también soluciones tácticas a los desafíos que le proponen los rivales. En el último mes, por ejemplo, los equipos han ahogado la salida de balón de N’Zonzi y Nasri, que han dejado de contar, también, con la ayuda de Franco Vázquez, un futbolista determinante en el primer tramo de la temporada que ha pasado al ostracismo. Perdido el balón, los técnicos consideran que el equipo ha sufrido un estrés emocional considerable por la lucha con Madrid y Barcelona por la Liga y asegurar un pase histórico a los cuartos de final de la Liga de Campeones. La temporada, que comenzó de manera oficial para el Sevilla el pasado nueve de agosto con la final de la Supercopa de Europa, se está haciendo larga para los andaluces.

“Es el momento de recuperar la identidad y de pelear por otros objetivos”, aclaró Sampaoli justo después de perder ante el Atlético. El argentino buscará ahora en el parón dotar de frescura mental a sus jugadores. Para ello, el mensaje es simple y directo: a partir del partido ante el Sporting comienza una competición de 10 finales y el Sevilla parte con una ventaja de dos puntos frente al Atlético, quien además sufrirá el desgaste de la Liga de Campeones.

Después de cuatro años dirigiendo a Chile, Sampaoli deberá trabajar aspectos del día a día diferentes a los que trata en una selección. La designación de los lanzadores de penaltis (seis fallos en 12 lanzamientos), la organización de las barreras (mal ante el Atlético) o el dominio de las rotaciones son algunos de ellos.

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