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“A los 16 años me sentía un bicho raro”

En la previa de la Champions, Vicky Losada, centrocampista del Barça, analiza la situación del fútbol femenino

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Vicky Losada, en la Ciudad Deportiva del Barcelona.

Vicky Losada (Terrassa, 26 años) se curtió en el fútbol femenino del Barça cuando el club no estaba ni cerca de oler al profesionalismo. Emigró a Estados Unidos y luego a Inglaterra y esta temporada volvió al equipo de Xavi Llorens, que busca dar el salto en Europa.

Pregunta. ¿Usted pedía balones para Reyes?

Respuesta. No me acuerdo, pero los balones no eran como los de ahora. En aquella época hasta que no se rompiera la válvula no me compraban otro. Mis padres me cuentan que estaba todo el día en la calle jugando al fútbol. Jugaba siempre con chicos, que me trataban muy bien porque querían jugar conmigo. Cuando lo haces bien, siempre te facilita las cosas. Era la capitana y todo.

P. ¿En qué momento se dio cuenta de que podía vivir de esto?

R. Me fui con 21 años a Estados Unidos, porque sentía que esto se me quedaba pequeño. Era el mejor momento del Barça, habíamos ganado todo, pero yo quería más competitividad. Allí el fútbol femenino es mejor que el masculino. Lo que mueve el masculino es la NBA, el fútbol americano y el hockey, pero como en el verano esos deportes están de vacaciones, la gente ve mucho fútbol femenino. Llegué a jugar frente a 20.000 personas. Allí hay mucho aficionado del deporte en general, no como aquí que solo se interesa por el Barça y el Madrid.

P. ¿En algún lugar perdió el anonimato?

R. No, en Estados Unidos la gente no te reconoce por la calle y en Inglaterra tampoco. Quizás, cuando volví aquí, fue cuando me he sentido más popular, aunque no me gusta decirlo de esa manera. Pero no es que voy al cine y me para la gente. Por suerte.

Hoy en el Barça nos exigen más que en Estados Unidos o Inglaterra

P. ¿Sería un problema eso?

R. Para mí sí, no me gustaría tener la popularidad de uno de los chicos.

P. El dinero, sí.

R. Eso lo aceptaría. Pero desde que el Barça es profesional, mi vida son 24 horas fútbol. En el Barça nos exigen más que lo que me exigieron en Inglaterra y en Estados Unidos. En Londres llegaba al club a las 10 de la mañana y me iba a las cuatro de la tarde. Y aquí llego a las ocho de la mañana y como, muy pronto, me voy a las dos. Y ahora, por la tarde, estamos haciendo coaching deportivo y tenemos charlas de nutrición. Estamos full time.

P. ¿Le aburre la comparación entre el fútbol masculino y el femenino?

R. La verdad es que cada vez me molesta más. Porque los tiempos cambian, la gente evoluciona y ahora, que se hace más hincapié en el papel de la mujer en la sociedad, me parece deprimente que haya gente que siga haciendo esos comentarios. Y, encima, de personas que nunca vieron un partido. Si alguien me dice que el fútbol femenino no es fútbol no entro en el debate. En cambio, sí puedo entender que me digan que es distinto. Pero también, he hablado con gente que me dijo que nuestros partidos eran mejores que algunos de Primera División de los equipos de mitad de tabla para abajo. Táctica y técnicamente no hay nada que envidiar, pero hay temas de intensidad física en los que sí hay diferencia.

Táctica y técnicamente no hay nada que envidiar, pero hay temas de intensidad física en los que sí hay diferencia con el masculino

P. ¿De chica lo sufrió más?

R. No, la verdad que no. Pero sí que a los 16 años me sentía un poco un bicho raro jugando al fútbol en el patio con los chicos. Ninguna de las chicas jugaba y yo estaba en la encrucijada entre jugar al fútbol y estar con las chicas. Ahora no pasa, mi sobrina, que tiene 12 años, me cuenta que juegan todos juntos.

P. ¿Y en Estados Unidos cómo es la sociedad?

R. América es una pasada. Era increíble. Había una escuela de fútbol y había más niñas que niños. Y me alucinó cómo se relacionaban entre ellos. Nadie cuestionaba nada. Y la sensación, desde fuera, era que las niñas mandaban. Aquí, por suerte, cada vez menos. Hoy los niños ven que las niñas juegan. Es una cuestión de tiempo.

P. ¿Están muy lejos de las jugadoras top a nivel mundial?

R. En Estados Unidos el fútbol es muy físico y en Inglaterra es un mix entre lo que pasa en Estados Unidos y en España, que es más técnico. Yo en América jugué con Carli Lloyd [elegida mejor jugadora en 2015 y 2016]. Para empezar, ella tiene ocho o nueve años más que yo, pero también juega en una selección que es la primera potencia del mundo. Si una jugadora compite desde los 19 años en una selección como la americana, al final eso te cambia. Es una cuestión de dónde estás y con quién estás.

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