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Lopetegui liga su pasado al futuro

España, en un clima de líos extradeportivos, afronta su duelo oficial con Israel con ocho de los ganadores del Europeo sub-21 de 2013 con el técnico vasco al mando

Julen Lopetegui, en el entrenamiento de la selección española.
Julen Lopetegui, en el entrenamiento de la selección española. EFE

La cartelera de las selecciones interfiere en las emociones de las ligas, lo que, en mayor o menor medida, no entusiasma a los aficionados. España no es una excepción. Ni siquiera lo fue en su mágico trienio 2008-2010. Las fases de clasificación se dan por superadas, se perpetúan durante dos años, la gente pierde el hilo entre cita y cita y abundan los adversarios sin graduación. Sin demasiadas pasiones futbolísticas se abren paso los enredos extrafutboleros. Es el caso de la visita de Israel a Gijón (La 1, 20.45), que ha despertado más desvelos políticos y policiales que deportivos, empecinados algunos en obviar que solo es fútbol. Que sea un partido oficial de clasificación para el Mundial de Rusia 2018 o reparar en la transición de Julen Lopetegui, cada vez más ligada a su pasado en las selecciones juveniles, no han sido argumentos suficientes para que prevaleciera la causa deportiva.

En Gijón todo son protestas ajenas a la pelota. Un sector político local clama contra la política israelí. Y los dirigentes futbolísticos territoriales están que trinan por el cambio de planes de Lopetegui, que impulsado por los capitanes ha decidido que el equipo no permanezca en Asturias hasta el domingo para volar directamente a París, donde el martes tiene un amistoso. Era lo previsto, pero a última hora la Roja ha preferido regresar a Madrid tras la contienda en El Molinón.

De nuevo con la selección por el medio, el fútbol ha quedado en segundo plano. Y eso que una victoria de la selección hebrea, por imprevista que parezca, desbancaría a la Roja de la cabeza del grupo. Al margen de los puntos, salvo que el equipo de Lopetegui se enrede en el marcador, el mayor atractivo del cartel tiene que ver con la evolución de la Roja. Con su convocatoria, el seleccionador ha vuelto a dar pistas de la transición de un equipo que rodó cuesta abajo desde la cima. Se mantienen pretorianos como Ramos, Piqué, Busquets, Iniesta y Silva —la médula del equipo— y se abren paso aquellos que fueron en su día el espinazo de Lopetegui triunfador con la sub-21. El entrenador guipuzcoano vislumbra en su pasado el futuro inmediato. Resulta sintomático que en su séptima convocatoria el vasco ya haya alistado a su centro del campo titular en el Europeo de la categoría que se disputó en Israel en 2013.

En un fútbol español tan apegado a los centrocampistas como hilo conductor imprescindible, para el choque de hoy Lopetegui ya tiene en el cesto a Illarramendi-Koke-Isco-Thiago, la línea de volantes que lanzó a España a lo más alto del podio en Israel. En la final contra Italia (4-2) también fueron titulares De Gea y Morata, con Nacho y Carvajal en el banquillo. Casi cuatro años después, los ocho coinciden por primera vez en la absoluta. También podrían haber convivido con Bartra e Íñigo Martínez, centrales fijos en aquel éxito y que ya han participado en dos duelos con el actual seleccionador. A las puertas está Sarabia, otro de los protagonistas del bingo en Jerusalén y que despunta ahora en el Sevilla.

De Morata a Kepa

De aquel jovial pelotón, De Gea, Carvajal, Thiago —nombrado mejor jugador del torneo de Israel tras sus tres goles en la final— y Koke son los más asentados en la Roja. Por ello también pelea Morata, máximo goleador en el torneo israelí, en el que ya apuntó su extraordinario promedio anotador. Como le ocurre hoy con el Real Madrid, el ariete golea como nadie en pocos minutos. En Israel hizo cuatro dianas con 245 minutos en cinco partidos. Y fue un bombero de primera: marcó el 1-0 a Rusia en el minuto 82; el 1-0 a Alemania en el 85; y cerró un 3-0 a Noruega en semifinales en el 93.

No es casual que entre los 39 convocados por Lopetegui desde su estreno contra Bélgica en septiembre de 2016 hayan figurado 10 de los futbolistas que le encumbraron en su etapa sub-21. Y no solo ellos, también Deulofeu, al que ha repescado tras su sorprendente despegue en el Milan. El catalán y Suso, compañero en San Siro e igualmente en el punto de mira del seleccionador, despuntaron bajo su mando en el Europeo sub-19 que ganó España en Estonia en 2012. Deulofeu fue el pichichi de un equipo en el que figuraban Alcácer, Saúl, Bernat, Denis Suárez, Jonny, Jesé, Rafinha, Oliver… Los cinco primeros ya han estado concentrados con la primera selección. Y en Asturias, por la baja de Reina, se ha sumado Kepa, portero del Athletic y de aquel equipo sub-19. Desde Aranzubia en 2004 no figuraba con España un guardameta de San Mamés, fabuloso vivero de cancerberos internacionales.

Pruebas y más pruebas de que Lopetegui tiene memoria y está decidido, como ya ocurría con su predecesor, Vicente del Bosque, a que las categorías formativas sean la primera rampa de lanzamiento para poner en órbita a los nuevos absolutos. Máxime cuando el vasco brindó en directo con muchos de ellos por los únicos títulos que constan en su currículo como técnico. Un preparador muy de los suyos. Por ahí van los tiros de presente y futuro de esta España.

El equipo español precisa tanto los puntos para Rusia como asentar a una nueva generación. El listón está muy alto. Se verá si aquella chavalería de Lopetegui solo llama a la puerta o la derriba. De lo segundo, bien cerca podrían haber tenido hoy el ejemplo: David Villa. Ocurre que con tanto embrollo político y con la federación nublada por sus guerrillas electorales, en el Gijón municipal o en Las Rozas, nadie ha invocado al guaje local por excelencia, al goleador récord de España con 59 goles en 97 partidos. La Roja no destila fútbol y nada más que fútbol.

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