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Federer-Nadal, o la inversión de una curva anímica

El suizo, de nuevo pletórico, domina en los pulsos recientes a su gran rival histórico, que después de ceder en dos finales esta temporada (Australia y Acapulco) necesita un título para afianzar su despegue

Federer celebra su triunfo frente a Kyrgios en las semifinales. AFP

Miami, otra vez. El origen y, de momento, también el último episodio de una secuencia que hoy (19.00, Movistar+ Deportes 2) añadirá su 37º eslabón. Fue allí, en Crandon Park, bajo el sol y las palmeras de Cayo Vizcaíno, donde nació el inicio de la saga protagonizada por Roger Federer y Rafael Nadal, quienes vuelven a confluir sobre el asfalto de Florida, 4.753 días después. Entonces, el 28 de marzo de 2004, el suizo tenía 22 años y lucía una coleta; el español, cinco años menos, peinaba una melena tupida, jugaba sin mangas y aquella primera vez, en la tercera ronda, derrotó por un doble 6-3 al de Basilea (doble 6-3), en aquella época ya dominador del circuito.

“Es como regresar a los viejos tiempos, jugando entre nosotros cada fin de semana”, bromeaba Federer después de batir a Nick Kyrgios en una noche apoteósica (7-6, 6-7 y 7-6) y certificar el reencuentro contra su gran rival histórico, con el que este domingo se jugará, además del trofeo de Miami, el número cuatro del ranking. Un cruce que recupera el mejor cartel del tenis moderno y que de solo tres meses aquí ha dado un giro, porque ahora, después de muchos años, el orden anímico se ha invertido. La curva emocional se ha transformado y Federer es el que actualmente manda en la relación.

Nadal, la bestia negra del suizo, cayó en los tres últimos choques entre ambos. Dos veces este año. Al de Manacor le respaldan las cifras globales (23-13 en el total y 14-8 en finales), pero esta temporada no ha podido con Federer, que le venció en la final del Open de Australia y le infligió un severísimo castigo en los octavos de Indian Wells, hace solo dos semanas. “Tengo posibilidades de ganar, pero tengo claro que Rafa representa una montaña muy alta”, expuso el de Basilea, cuyo trazado hacia la final de Miami ha resultado bastante más complejo que de su oponente.

Por el camino, Federer apeó a varios rivales de alto calibre, como Kyrgios, Tomas Berdych, Roberto Bautista o Juan Martín del Potro; mientras, Nadal completó una ruta menos hostil –Dudi Sela, Philipp Kohlschreiber, Nicolas Mahut, Jack Sock y Fabio Fognini– e invirtió dos horas menos en pista: 7h 27m, por las 9h 38m de su adversario. “Él está mucho más fresco que yo, pero sé que eso no será un problema”, advirtió el ganador de 18 grandes, en cuyo currículo figuran dos títulos (2005 y 2006) del Masters 1.000 de Miami.

* VÍDEO: El enfrentamiento de Miami 2004 (3ª ronda) entre Roger Federer y Rafael Nadal

"Rafa nunca ganó aquí”, recordó Federer, sabedor de la losa que porta Nadal cuando compite en Cayo Vizcaíno. El español disputó cuatro finales (2005, 2008, 2011 y 2014), pero nunca ganó. De hecho, ningún tenista nacional lo consiguió, a excepción de Arantxa Sánchez Vicario, por partida doble (1992 y 1993). Después, ni Sergi Bruguera (1997, Thomas Muster), ni Carlos Moyá (2003, Andre Agassi) ni David Ferrer (2013, Andy Murray) lo lograron.

Nadal no alcanza el éxito en un evento en pista dura desde hace tres años (Doha 2014). Después de dos cursos oscuros, este año ha remontado, pero a su despegue la falta la guinda de volver a saborear una victoria. Así lo transmiten desde su equipo. El trabajo es bueno, muy bueno, pero para reforzar su fe Nadal necesita dar otro mordisco, un estímulo que traduzca su empeño en una realidad. Él, la negación histórica de Federer, es el que debe ahora dar el vuelco e interrumpir la inercia vertiginosa de la leyenda.

“No creo que vayan a quedar muchas finales contra Roger aquí, en Miami. Está jugando genial, así que si me toca enfrentarme de nuevo a él, será un desafío. La clave será tener una intensidad alta y ser agresivo”, manifestó antes de que se conociera al otro finalista el español, quien pase lo que pase se marchará con un objetivo cumplido: aterrizará en la gira de tierra (a mediados de mes, en Montecarlo) habiendo dado otro salto importante y con los biorritmos a punto.

MUNAR, RELEVO DE GRANOLLERS EN LA DAVIS

Jaume Munar, durante un partido en Barcelona, el año pasado. EFE

A menos de una semana para los cuartos de final de la Copa Davis, frente a Serbia (7 a 9 de abril), Conchita Martínez se vio obligada a retocar el equipo que viajará a Belgrado. Marcel Granollers se dio de baja y la capitana escogió como sustituto a Jaume Munar (18 años y 243 del mundo).

“No está siendo fácil”, afirmó la preparadora en una entrevista concedida a la agencia EFE. “Los que no están han antepuesto sus compromisos personales”, agregó Martínez, que tampoco contará con Nadal ni Bautista. Pablo Carreño, Albert Ramos, Marc López y Munar compondrán el equipo.

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