Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

Federer también vence a Nadal en Miami

El suizo logra su tercer título de la temporada con su cuarto triunfo consecutivo frente al balear, que cae (6-3 y 6-4, en 1h 34m) en su tercera final de este año. Suma ya 91 trofeos, 26 de ellos del Masters 1000

final Open de Miami
Federer celebra su triunfo contra Nadal en Miami. AFP

Ni Rafael Nadal, ni Andy Murray, ni Novak Djokovic. Este 2017 tiene un nombre propio y con letras mayúsculas: Roger Federer. Rumbo a los 36 años, el suizo es sin ningún género de duda el mejor tenista del momento. Ni el español, todavía un peldaño por debajo; ni el escocés, intermitente y condicionado por un codo este año; ni el serbio, en un limbo desde hace meses, están actualmente a la altura del excelso juego del helvético. Federer venció al balear en la final del Masters 1000 de Miami (6-3 y 6-4, en 1h 34m) y elevó su tercer trofeo de la temporada, confirmando que ahora el ogro del circuito es él.

De momento, nadie da con la fórmula para detener al suizo. Tampoco Nadal, cuyo rendimiento con respecto al último precedente fue superior, pero insuficiente aún. Perdió su quinta final en Cayo Vizcaíno, la tercera esta temporada tras las de Australia y Acapulco, y se marchó con la sensación de que hoy por hoy no hay forma de derribar al campeón de Basilea, al menos sobre superficie dura. Después de superarle en la final de Melbourne y de invalidarlo en los octavos de Indian Wells, la historia no varió. Federer le asestó otro golpe y le infligió su cuarta derrota consecutiva, algo que no había ocurrido nunca en un extenso serial que se prolonga ya desde 2004, con 37 episodios de por medio.

El balance continúa siendo favorable a Nadal (23-14 y 14-9 en finales), pero los vientos empujan ahora a Federer, quien con este último trofeo totaliza ya 91, de los cuales 26 corresponden a la categoría del Masters 1000. En este sentido, se situó a solo dos del balear (28) y a cuatro de Djokovic (30), el recordman. “Cada tres años estoy aquí y me quedo con el trofeo pequeño. Eso quiere decir que lo seguiré intentado”, bromeó Nadal durante la entrega de premios. “He vuelto a ver a aquel niño que en 2004 nos sorprendió a todos, a mí el primero. Estoy seguro de que los resultados llegarán”, le correspondió Federer, el único jugador que ha sido capaz de batirle cuatro veces seguidas junto al ruso Nikolai Davydenko y Djokovic.

Ahora, jugar contra el suizo supone un ejercicio de máximo riesgo. En el pasado, su revés le ofrecía una vía franca a Nadal, pero hoy día el reverso del genio es una defensa diabólica, así que al balear le tocaba explorar una alternativa. Y he aquí algo insólito: el hecho de ver al español incidiendo sobre la derecha (sí, la derecha) del ganador de 18 grandes para tratar de hacerle daño. Pero, claro, ese drive, a la que coge un poco de calor y las burbujas suben, sigue siendo exactamente el mismo de siempre, nocivo y milimétrico.

Federer asciende al número cuatro; Nadal, al cinco

Nadal, durante la final frente a Federer.
Nadal, durante la final frente a Federer. AP

El planteamiento de Nadal pasaba por intentar impedir que su rival jugase a menos de dos o tres toques y que corriera, que corriera mucho y golpease desde posiciones incómodas. No existe otro camino. La única opción reside en que Federer no gravite por el centro de la pista y se le conduzca hacia ángulos complicados y escorzos forzados. Y lo intentó Nadal, pero su amigo es hoy día un muro y ocurrió lo contrario. Fue Federer quien le hizo esprintar de un lado a otro y el que le mareó poco a poco, como quien activa un centrifugado.

El 'ranking' dice lo que dice, pero el presente, a golpe de éxitos, coloca a Federer en lo más alto. El hoy y el ahora son suyos

No fue el partido más bonito entre ambos, ni mucho menos. Comenzó trabado, los dos fallones, mucha pelota a mitad de la red, pero a la que hubo ritmo el suizo impuso su vértigo. Rompió el servicio de Nadal dos veces, para 5-3 en el primer parcial y para 5-4 en el segundo, y con esa doble estocada terminó todo. No dio Nadal la sensación de poder darle la vuelta a la historia en ningún momento, aunque dejó escapar cuatro bolas de break en la primera manga. Federer cerró el pulso con 29 golpes ganadores y 19 errores no forzados, cediendo solo cuatro puntos con el saque en el segundo set. El balear, mientras, se quedó en 15 tiros definitivos y 23 fallos.

La diferencia, otra vez, estuvo en el filo. El de Basilea celebró su triplete y Nadal, mientras, busca consuelo en lo que se avecina. En breve llega la tierra, su territorio. Por allí no desfilará Federer, lo que abrirá un nuevo escenario. El ranking dice que a partir de este lunes el helvético es el número cuatro, pero eso es lo que dice el listado. El presente, a golpe de éxitos, coloca a Federer en lo más alto. El hoy y el ahora son suyos. Le pertenecen.

RENUNCIA A LA TIERRA, EXCEPTO A ROLAND GARROS

Federer posa frente a los fotógrafos en Miami.
Federer posa frente a los fotógrafos en Miami. AFP

Después de pasar por el vestuario, Federer y Nadal volvieron a brindarse palabras elogiosas, y además el suizo anticipó sus planes a medio plazo. En declaraciones al canal ESPN, el número cuatro adelantó que a partir de ahora descansará, pensando esencialmente en el tramo medio del año, en Wimbledon. De esta forma, no competirá en la gira de tierra batida, aunque no descartó jugar en Roland Garros (del 28 de mayo al 11 de junio).

"Ya no tengo 24 años, todo ha cambiado mucho y es posible que no juegue ningún torneo en tierra batida antes de Roland Garros", afirmó al canal estadounidense. Después, en la sala de prensa de Crandon Park, el suizo argumentó su decisión. "Cuando estoy sano y me encuentro bien, puedo hacer un tenis como el que he hecho; si no me encontrase así de bien, no habría posibilidad de estar en finales luchando contra Rafa", amplió.

"Mi cuerpo necesita descanso, necesita ser preservado y habrá que esperar a Roland Garros para volver a verme. La pausa me permitirá centrarme en París, en la gira de hierba y en el período posterior de pista dura, que serán claves para mí. El objetivo es Wimbledon", admitió, el de Basilea, que edificó su victoria en los momentos decisivos. "En los grandes puntos quizá fui un poquito mejor", explicó.

Y en ese análisis coincidió Nadal. "El partido ha sido mucho más igualado de lo que dice el marcador. No he tenido mucha suerte", comentó el balear. "He podido  ganar el primer set, pero no he podido aprovechar los puntos de break. El título se ha decidido por unos pocos puntos", incidió. No obstante, Nadal se marchó satisfecho. "He hecho un gran torneo y ahora viene la gira de tierra, que es más favorable para mi tenis. Voy segundo en la Race y mi dinámica es buena. Necesito ganar un torneo y consolidarme", zanjó.

Más información