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La sombra italiana de los amaños de partidos que viajó del Jumilla al Eldense

Un fondo inversor italiano, principal sospechoso de ensuciar la Segunda B. La derrota del equipo del Elda en casa del Barça B por 12-0 desata la polémica

Guille Smitarello, jugador del Eldense, a su llegada a la comisaría de Elda.
Guille Smitarello, jugador del Eldense, a su llegada a la comisaría de Elda. EFE

Kevin Sanz se había ganado el puesto de defensa central del once titular del Eldense ante el Barcelona B hace cinco meses. Aquel día, el equipo de Elda (Alicante), su ciudad, perdió ante el conjunto azulgrana 0-1. En el partido de la segunda ronda, el sábado pasado, el club alicantino encajó 12 goles en el Miniestadi del Barça. Tras la goleada sufrida en Barcelona, Cheikh Saad, jugador mauritano del equipo, acusó públicamente a sus compañeros de dejarse golear. Consultado ayer por este diario, el presidente de la junta gestora del club alicantino, David Aguilar, aseguró que acababa de denunciar ante la Policía al grupo inversor italiano que administraba al Eldense desde hace tres meses por un presunto amaño de partidos. Cheikh Saad y otros jugadores también presentaron su denuncia en la comisaría.

Kevin Sanz, de 21 años y uno de los jugadores con más futuro del Eldense, ya no forma parte de su plantilla. Se marchó triste en enero, aconsejado por gente de Elda, cuando desembarcaron los italianos. “Todos usaban una misma palabra para definirlos: mafia”, dice Sanz, que se fue porque sabía que no iba a jugar y ahora milita en el Quintanar del Rey de la Tercera División. Como su caso hay varios. El grupo inversor italiano, cuya cabeza visible es Nobile Capuani, llevó a Elda a más de diez jugadores de diversas nacionalidades extranjeras y despidió o generó la salida de más de 20 futbolistas. "Trajeron niños que no tienen ni siquiera el nivel de categoría Preferente”, cuenta el defensa. En tan solo una ronda, el Eldense parece haber caído en la trampa de este fondo inversor, que ya había tenido una mala experiencia con el Jumilla el año pasado.

Capuani y su secretario técnico Salvatore Casapulla fueron forzados a abandonar el Jumilla a principios de marzo de 2016. La plantilla de jugadores encabezada por el capitán Jorge Perona y asesorada por el abogado del club, Paco Serrano, se resistió a acatar órdenes que consideraban ilegítimas después de tres meses sin cobrar, sugerencias de amaños y una avalancha de fichajes de jóvenes manifiestamente incapaces de competir en Segunda B.

Jumilla dista 58 kilómetros de Elda. El fútbol de Segunda B es un mundillo interconectado. Pero, según se defienden, los dirigentes del Eldense no se enteraron de lo que ocurrió allí. Aguilar así lo asegura y se excusa diciendo que “no estaba en la ciudad” cuando se firmó el contrato con el fondo italiano. En Elda recibieron con los brazos abiertos al grupo inversor representado por Capuani.

“Cansado de correr y quedar en ridículo”, Cheikh Saad, el atacante mauritano de 26 años, fue quien destapó el supuesto amaño. Cheikh admite que varios futbolistas de la plantilla están involucrados en la compra de partidos aunque aún no ha aportado nombres ni ninguna evidencia, porque dice no estar autorizado para hacerlo. Cheikh tiene amigos en la plantilla del club y confiesa que alguno podría estar implicado. Según el jugador, son cuatro los futbolistas de la plantilla envueltos en el arreglo del partido. “El entrenador me dijo que entrase y le dije que no quería. Después del partido estuve a punto de llegar a las manos con algunos compañeros”, cuenta.

Cheikh había escrito el domingo en su cuenta de Twitter que el 12-0 era “irreal” y que al final todo saldría “a la luz”. El mauritano es señalado por la afición y por Aguilar, el presidente del club, como uno de los jugadores más comprometidos de la plantilla. “Había jugadores que estaban muy tristes y jodidos. También aquellos que estuvieron implicados”, revela.

“Episodios de mafias”

Aguilar asegura que el Cornellà-Eldense del último 19 de marzo también estuvo arreglado. La diferencia en el resultado debía ser de tres goles o más. Algo falló. El encuentro terminó 3-1 y se pitaron tres penaltis. Según expertos que analizan irregularidades en las apuestas deportivas, ese día hubo movimientos extraños. Organizaciones que combaten esta práctica ilegal coinciden en que un 12-0, por lo llamativo que es el resultado, no suele estar amañado, porque, dicen, puede ganarse mucho dinero de maneras más fáciles. El capital perdido en amaño fallido en Cornellà podría ser una de las razones por las que el Eldense se vio obligado a llegar al extremo ante el Barça B.

“La semana pasada ya se suspendió la cotización en las apuestas para el partido del Eldense. No sé por qué esta semana no. Hemos suspendido la actividad deportiva, pero seguiremos jugando con el filial”, cuenta el presidente de la junta gestora.

Desde el Jumilla, varias fuentes consultadas afirman que avisaron a Aguilar y su junta del peligro que suponía el fondo de inversión de los italianos. Infructuosamente. Aguilar sostiene que nadie le advirtió de nada. Ahora, además de denunciar a los italianos, Aguilar les rescindió el contrato con el Eldense. “Puedo hacerlo porque hay varias cláusulas incumplidas: no finiquitaron los despidos de los jugadores que echaron, no depositaron cheques para pagarle a la plantilla, no armaron un plantel competitivo… Lo del sábado es la gota que colmó el vaso”, dice. El grupo inversor entró al club el 2 de enero de 2017. Tres meses después está ya fuera. Fuentes que investigan casos de apuestas ilegales afirman que ha habido “episodios de mafias que compran clubes, meten a sus jugadores y amañan los partidos”, sobre todo en Tercera y Segunda B, que pelean en el fondo de la clasificación.

Los de Elda descenderán a Tercera. Tienen solo 14 puntos y ocupa la última plaza del Grupo III de Segunda B a 16 puntos del anteúltimo. La gestora del club suspendió cautelarmente la actividad deportiva del primer equipo.

El portavoz del grupo inversor italiano, José Miguel Esquembre, emitió un comunicado en su defensa: “Mediante la presente, esta parte comunica: la junta gestora no tiene la capacidad de suspender la actividad principal del CD Eldense, que es la participación deportiva del primer equipo en la competición oficial”.

Juveniles que pagan por jugar, asegurados por la federación

Los empleados del Jumilla y el Eldense denuncian que los inversores italianos apuntaban a un doble negocio: el derivado del amaño de partidos en una trama de apuestas ilegales, y el que se sustenta en el tráfico de jugadores noveles, imprescindible para manipular los resultados. Nobile Capuani, fugaz presidente del Jumilla en 2016, completó el mismo procedimiento en el Eldense en 2017. Consistía en embarcar chicos en edad juvenil, la mayoría burgueses italianos con ambiciones de jugar al fútbol profesional, en una aventura con forma de servicio de lujo. Les prometían foguearse en la Segunda B española cobrando un sueldo, pero antes les exigían el pago de un adelanto que variaba según los casos. A unos les pedían 15.000 euros, a otros 20.000, y en algunos casos, según fuentes del vestuario, la cifra alcanzó los 50.000 euros.

A cambio, los directivos les ofrecían experiencia de competición y el reembolso del dinero al cabo de la temporada. Los administradores del Jumilla pusieron en nómina a siete extranjeros de los que cobraron no menos de 100.000 euros por adelantado. A todos les hicieron contratos de aproximadamente 3.000 euros mensuales que nunca pagaron y que luego intentaron denunciar a la AFE. La Federación Española garantiza el pago de todos los contratos de Segunda B en caso de impagos, pero los contratos del Jumilla no se inscribieron de forma correcta y se quedaron descubiertos.

El Eldense incorporó más de diez jugadores extranjeros y despidió a 20 españoles. Según un futbolista del equipo, la mayoría de los recién fichados “no cobraban por jugar”.

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