Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

Unicaja conquista la Eurocup tras derrotar al Valencia en un final inverosímil

Con Carlos Suárez y Dani Díez al frente y con Alberto Díaz como MVP, el conjunto de Joan Plaza remonta 13 puntos en el último cuarto tras perder a Omic por una técnica descalificante

Carlos Suárez levanta la copa de campeón tras ganar al Valencia.

Unicaja se proclamó campeón de la Eurocup por primera vez en su historia tras derrotar al Valencia en La Fonteta en un desenlace inverosímil (58-63). Faltaban nueve minutos para la conclusión del tercer partido de la final, ganaba el equipo local por 13 puntos (56-43) y acababa de perder el cuadro malagueño a su pilar, Omic, por una técnica descalificante. Los de Joan Plaza transformaron entonces la desesperación en furia y el exceso de confianza valencianista devino en miedo. Se bloquearon los taronja, que estuvieron casi ocho minutos sin anotar, y sentenció Unicaja con un demoledor parcial de 0-18. Con Carlos Suárez y Dani Díez al frente, con Alberto Díaz como MVP, y ganando a domicilio todas las eliminatorias desde cuartos, Unicaja conquistó su segundo título europeo tras la Korac de 2001. Fue también el segundo título de Plaza, tras la ULEB de 2007 con el Madrid.

Los dos primeros asaltos de la serie habían situado el epicentro de la victoria en el dominio del rebote y, en busca de la reinvención, Pedro Martínez dio relevo de salida a los dos interiores de su quinteto oficial. Will Thomas y Oriola entraron en escena en lugar de Sikma y Dubljevic, pero no le funcionó el efecto sorpresa. La aplicación de Unicaja, liderada por un intrépido Alberto Díaz, permitió a los de Plaza sellar una fulgurante puesta en escena (2-10 primero y 6-14 a los cinco minutos). El técnico local desmontó de inmediato el experimento y puso en pista al jugador más determinante de la competición. Dubljevic sacudió el parqué de La Fonteta con 10 puntos y dos triples en poco más de cuatro minutos. El montenegrino desmontó en un santiamén el optimismo de Unicaja y tuvo tiempo para voltear el marcador en el primer cuarto (22-18, m. 10). Abrumado por la aparición del pívot, el conjunto malagueño perdió el oremus en defensa y el descosido valencianista se amplió hasta los 10 puntos de renta gracias a la productividad de Vives y la intendencia de Sastre (31-21, m. 16). Ofuscado desde el perímetro (2 de 14 en triples al descanso) y atascado en ataque (12-4 en el apartado de asistencias en la primera mitad), Unicaja tardó en encontrar el interruptor. Pero, agarrado a su buen porcentaje de tiro de dos y al impulso de Nedovic, el cuadro visitante logró capear el temporal y equilibrar la contienda antes del descanso (33-30, m. 20).

La próxima Euroliga podría tener cinco equipos españoles

La Euroliga de la temporada 2017-2018 podría contar hasta con cinco equipos españoles. Real Madrid, Barcelona y Baskonia tienen asegurada una plaza fija por disponer de una licencia A. Además, tras el acuerdo alcanzado hace un año entre la ACB y la Euroliga, el mejor clasificado en la Liga Endesa al margen de estos tres clubes también disputará la máxima competición continental como cuarto en la lista. A ellos se les sumaría el campeón de la Eurocup (Unicaja).

Por tanto, salvo que el ganador de Unicaja acabe también como el primero entre los no fijos de la Liga, cinco de los 16 equipos que pelearán por la próxima Copa de Europa podrían ser españoles. En caso contrario, la plaza no correría al siguiente clasificado español sino que se convertiría en una invitación a decidir entre equipos de otras ligas.

El reto de Unicaja era presentarse en el último cuarto con opciones de victoria para explorar los efectos de la ansiedad en el anfitrión del duelo decisivo, pero los protagonistas de la reanudación fueron San Emeterio y, de nuevo, Dubljevic. Entre ambos elevaron el listón de intensidad y el cuadro malagueño volvió a perder el paso (47-35, m. 25). Un triple de Dani Díez rompió un pobre 3 de 18 desde el 6,75 para los de Plaza y un gancho de Carlos Suárez ante Oriola rearmó a Unicaja. Pero un pique pendiente entre Nedovic y Rafa Martínez destartaló la final. El serbio respondió a una fea falta previa del internacional español con una embestida improcedente. Se desató una tángana multitudinaria y, tras la revisión de la escena en los monitores, los árbitros decretaron la técnica descalificante de Omic, por entrar desde el banquillo a la pista para sujetar al rival. Lo hizo con más ánimo pacificador que belicista, pero la rigurosidad del reglamento desarmó a los visitantes.

Unicaja, que antes de la final había perdido por lesión a Dejan Musli, su jugador franquicia, se quedaba sin su sustituto y sin pívots. El más difícil todavía se instauró con el 56-43 tras una canasta de Will Thomas. Restaban nueve minutos pero, en un arrebato tan desesperado como épico, Dani Díez y Carlos Suárez remaron hasta lo imposible. La casta de la pareja de nacionales, con la ayuda de Smith y Brooks, construyó un inverosimil parcial de 0-18 (56-61, a 1m 41s). El miedo silenció La Fonteta y bloqueó al Valencia. Los de Pedro Martínez estuvieron casi ocho minutos sin anotar y pasaron del cielo al infierno sin encontrar explicación.

Más información