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Lydia Valentín, triple campeona de Europa de halterofilia

La española vuelve a coronarse en la competición continental tras los títulos de 2014 y 2015 en la categoría de -75kg

Lydia Valentín besa las tres medallas logradas en el Europeo. Ampliar foto
Lydia Valentín besa las tres medallas logradas en el Europeo. EFE

Otra vez la rabia, otra vez el corazón. La rabia del grito que precede a cada levantamiento, el corazón lo dibuja con cada título. Es la mezcla perfecta de Lydia Valentín (Ponferrada, 32 años), que este jueves se proclamó campeona de Europa de hasta 75kg por tercera vez en su carrera en Split (Croacia), tras los oros de 2014 y 2015. Valentín levantó 115 kilos en arrancada (del suelo a encima de los hombros sin pasar por el pecho) y 137 en dos tiempos, donde culminó una remontada (252 kilos en total) para batir a su máxima rival, la ucraniana Dekha, que defendía título y quedó fuera del podio. La rusa Mariia Vostrikova fue plata con un total de 238 y la armenia Poghosyan, bronce con 227.

La competición fue un cara a cara con Dekha. Era la única que le superaba en marca, aunque en los Juegos de Río quedara por delante Valentín. El primer combate se libró en arrancada. Ahí logró el oro —en los europeos se reparten medallas por modalidades— la ucraniana, que levantó 120 kilos frente a los 115 de española, plata en este apartado. Llegó Dehka con ventaja de cinco kilos a los dos tiempos, marca que sumada a la anterior configuraría el podio final. Valentín comenzó con un intento de 132 kilos y acabó levantando 137. Dekha, que puso de primeras 137, no sumó ningún levantamiento válido.

“Estoy bastante sorprendida y muy contenta. Teníamos un objetivo antes de llegar aquí y era competir sin fijar una marca o estar pendiente de alguien. Sabíamos lo que habíamos entrenado después de los Juegos y estoy muy feliz por el oro”, dijo tras subirse al podio la berciana, que optará a los Premio Princesa de Asturias al Deporte: “Me lo merezco”, añadió sobre su candidatura.

Valentín, durante la modalidad de arrancada.
Valentín, durante la modalidad de arrancada. EFE

La haltera española volvía a un Europeo después de haber renunciado a la última edición para recuperarse de una lesión. Afrontaba de nuevo una gran cita después de haber disfrutado de la gloria olímpica por fin en un podio, con su bronce en Río. La foto con la medalla en Brasil cobraba un valor crucial para una deportista a la que el dopaje le había robado ese momento en Pekín y en Londres. Los reanálisis efectuados por el COI y las descalificaciones le dieron en los laboratorios lo que las trampas habían evitado: la plata de 2008 (había sido quinta) y el oro en 2012 (cuarta). Aún no es oficial, pero ella ha afirmado en varias ocasiones que el COE le ha prometido que esas medallas serán suyas.

Camino a Tokio 2020

Valentín inicia de esta forma el ciclo olímpico con una victoria de prestigio en un deporte que vive permanentemente bajo la sospecha de dopaje, algo que ella no se cansa de denunciar. A sus 32 años ha apostado por emprender el camino hasta los Juegos de Tokio, que afrontará con 35. Quiere poner fin a su carrera después de una cita olímpica y Río le parecía demasiado pronto.
Cuando ese momento llegue, cerrará una trayectoria construida a golpe de gimnasio en una disciplina cuya preparación depara horas de soledad frente a las pesas. Ella las quema en el Centro de Alto Rendimiento de Madrid con la ayuda del seleccionador Matías Fernández.
En ese duelo con la gravedad, Valentín ha explicado alguna vez que no gana el más fuerte sino el que encuentra el equilibro de esa fuerza con coordinación, flexibilidad y agilidad articular. Es la paradoja de un deporte que sobrevive con el aliento olímpico cada cuatro años mientras se mantiene alejada de los focos el resto del tiempo.

El oro en Croacia es la séptima medalla europea de Valentín, la mejor haltera española de todos los tiempos, miembro de esa generación de pioneros españoles en deportes hasta ahora inexplorados, como Javier Fernández en patinaje artístico sobre hielo o Carolina Márín en bádminton.

España llegaba a este campeonato de Europa descontando la medalla de Valentín y aspirando a una posible segunda de la mano de la otra gran baza de la delegación, Andrés Mata, en la categoría de hasta 77 kilos. El hispanovenezolano se quedó el miércoles tan cerca de la plata, que el jurado validó en un primer momento sus 194 kilos en dos tiempos. Luego rectificó y solo pudo ser séptimo. 

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