Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

De la Cruz, el ciclista español que sube

El corredor catalán de 27 años apunta al top-5 de la próxima Vuelta a España tras lograr el miércoles la tercera victoria de su carrera

David de la Cruz, este jueves con el maillot de líder de la Vuelta al País Vasco.
David de la Cruz, este jueves con el maillot de líder de la Vuelta al País Vasco. EFE

David De la Cruz llegó tardío al ciclismo, pero corre como un ganador nato. En su carrera profesional, el ciclista de Sabadell sufrió graves caídas, algún que otro percance y contratiempo, pero nunca desistió. En la pasada París-Niza conquistó en la última etapa una victoria de prestigio por delante de Alberto Contador, quitándole de paso al escalador madrileño el triunfo en la clasificación general. Volvió a lucirse este miércoles en la tercera etapa de la Vuelta al País Vasco, otra carrera de primer nivel (World Tour), esta vez poniéndose de líder de la general. Con 27 años, De la Cruz es el corredor que sube en el ciclismo español. Hoy apunta alto. "Mi objetivo es llegar a estar entre los cinco mejores de la Vuelta a España este año”, dijo tras concluir la carrera francesa.

De la Cruz es un corredor heterodoxo que de niño soñaba con ser futbolista, atleta o nadador. Pero un día, a los 18 años, se le ocurrió comprarse una bicicleta y al instante supo que ese sería su camino. Como una revelación. Hizo su catecismo en las carreras juveniles de Cataluña, en las que demostró que poseía un don para el ciclismo, antes de ser bautizado dos años más tarde como corredor profesional en las filas del equipo Caja Rural, de segunda división. A partir de ahí empezó su largo camino hacia las cimas del ciclismo mundial a las que hoy se acerca.

Pero, como en toda peregrinación introspectiva, el ciclista de Sabadell tuvo que marcharse de casa para autocumplirse. Primero lo hizo en Asturias en el Caja Rural del que tantos buenos corredores españoles salieron desde su creación en 2010. De la Cruz corrió en Asturias (terminó segundo), en Castilla-León (fue cuarto) o en Portugal (quinto) sin poder nunca convertir su fe creciente en medalla de oro. De ahí su decisión de buscar mejor salida fuera de la península.

Entre los años 2013 y 2014 se curtió como ciclista de primer nivel en el Net App alemán, con el que disputó su primera Vuelta a España en 2013 (abandonó por una caída) y su primer Tour de Francia en 2014 (abandonó también por otra caída que le rompió la clavícula mientras iba escapado). Desde el año 2015 forma parte del poderoso Quick Step belga, un equipo repleto de líderes como Tom Boonen, Philippe Gilbert y Dan Martin.

Sin la presencia de su líder, el irlandés Martin, De la Cruz asume los galones en las carreteras vascas junto al francés Julián Alaphilippe. Es más, se emancipa. "Después de mi rendimiento en París-Niza el equipo ha decidido darme una oportunidad y lo estoy aprovechando. Es una lástima lo que le pasó a Alaphilippe el primer día (sufrió un pinchazo a tres kilómetros de meta mientras iba escapado), podía haber ganado la etapa y ponerse líder pero ahora tenemos la baza de David de la Cruz, a ver si podemos aprovecharla", declaró tras ganar la tercera etapa de la Vuelta al País Vasco.

En la meta de San Sebastián como en Niza, De la Cruz levantó los brazos de la misma manera con la que celebró su primera victoria profesional, en el alto del Naranco, en su Asturias querida, en la pasada Vuelta a España, sin efusividad exagerada y con una alegría contenida. Él sabe muy bien cómo puede girar hacia un lado o hacia otro la suerte de un ciclista, la gran pasión de su vida. “Ahora mi objetivo es llegar en las mejores condiciones para la Vuelta a España (que saldrá de Nimes el 19 de agosto que viene). Espero acercarme al podio, llegar a situarme entre los cinco mejores, aunque antes haya muchas otras bonitas carreras que correr”, señaló entonces en Niza, mirando su pulsera amarilla, la de la fundación contra el cáncer Livestrong de Lance Armstrong, ahora casi desaparecida, pero que lleva en el brazo derecho más que nada como un amuleto desde que se autocumpliera como ciclista.

Más información