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Gareth Bale está en punto muerto

El galés, que solo dio seis pases más que Keylor en el derbi, no despega tras su lesión y aumenta las dudas sobre la BBC

Gareth Bale, durante el partido contra el Alavés. Ampliar foto
Gareth Bale, durante el partido contra el Alavés. Getty Images

La victoria del Málaga contra el Barcelona cambió los ánimos del vestuario del Madrid, abatido tras el empate contra el Atlético. No sólo el tramo final de Liga toma ahora otro color —con el clásico a la vista, los blancos tienen tres puntos de ventaja y un partido menos—, sino también se encara con otro ánimo el duelo del miércoles contra el Bayern en la ida de los cuartos de Champions.

Las caras de Florentino Pérez, de Nacho y de Pepe, que acudieron ayer a la comida anual de la peña Ramón Mendoza en Alcalá de Henares, transmitían serenidad y alivio —incluida la del central portugués, con dos costillas rotas— menos de 24 horas después de que Griezmann dejase helado al Bernabéu. Se fueron los nubarrones y las dudas que generó el equipo en los últimos 10 minutos del derbi y que dejaron a Zidane con el ánimo “deshecho”.

Una, al menos, queda, sin embargo. Y es la que más molestó a varios aficionados a la salida del estadio el sábado: la aportación de Bale un mes y medio después de su regreso tras la lesión. El galés, que ya se entrena bien y sin dolor en el tobillo operado a finales de noviembre, todavía no se ha acoplado de nuevo al equipo. Contra el Atlético cerró el partido con 28 pases, solo seis más que Keylor Navas. Señal de que su participación en el juego, sobre todo en la primera parte, fue casi nula.

Su reaparición, el día contra el Espanyol, fue la soñada. Jugó 20 minutos y marcó un tanto. Volvía dos meses y medio después de pasar por el quirófano y 550 horas después de tratamiento en casa y en la ciudad deportiva con el fisio Jaime Benito. “Sal y disfruta”, le dijo ese día al oído Zidane. Pero apenas parece haber disfrutado esa tarde. Desde entonces, han pasado 50 días y el galés ha anotado un gol más (contra el Villarreal). Lleva dos en los 512 minutos disputados desde su vuelta: uno cada 256 por uno cada 187 que promediaba hasta la lesión.

También han bajado sus cifras en toques de balón (54 por partido antes de la lesión, 40 desde que ha vuelto), pases (35 por partido por los 24 de ahora), remates (3,8 por partido, uno cada 21 minutos por los 2,5 de ahora, uno cada 26) y remates a puerta (uno cada 60 minutos por uno cada 73).

Menos porcentaje de goles

Sabía Bale que el camino iba a ser cuesta arriba. Lo dijo el día del Espanyol. “Después de estar fuera unos meses voy a tardar unos partidos y unas semanas en alcanzar un buen estado de forma y en recuperar velocidad. Sólo llevo cinco entrenamientos, tengo que recuperar el tono físico y volver a la velocidad del juego. Es un proceso complicado, necesito trabajar para regresar al punto en el que estaba antes”, afirmó.

El rodaje, normal en lesiones que afectan articulaciones tan delicadas como el tobillo y más después de una operación, se está alargando tanto que se ha empezado a cuestionar a la innegociable BBC. Esta temporada han marcado 52 goles de los 132 del equipo, el 39%. Un porcentaje muy inferior a las temporadas anteriores: 64% de la 2013-14 (86 de 135); 67% de la 2014-15 (87 de 130) y 70% de la 2015-16 (83 de 119).

Bajo la lupa han estado los tres a lo largo de la temporada y los tres se han llevado los pitos del Bernabéu. No ha habido todavía un tramo de campaña en el que el tridente haya estado en plena forma. Antes de la lesión era Bale el que tiraba del trío de ataque. Cristiano ha vivido en una montaña rusa permanente. Ahora es Benzema el que más fino está y el que tira de los tres. Zidane apostó por alinear al francés —lo mismo que ha hecho con CR—, hasta que volviera a verse su mejor versión. El técnico no atendió al runrún y apostó por su punta.

Y es lo que está haciendo con Bale pese a que eso conlleve dejar fuera a jugadores más en forma (Asensio, Isco, Lucas). Está convencido el técnico de que cualquiera de los tres de arriba puede resolver el partido en media jugada e insiste en ellos. Por fe y galones y también porque cree que sólo jugando con continuidad se vuelve a coger el ritmo. Benzema se la jugó justo en un partido de Champions, contra el Nápoles. Respondió a la última llamada. Bale tiene la pista de Múnich para empezar a coger vuelo.

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