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El Barça llega ante la Juve con agujeros en la defensa

El conjunto azulgrana recibe una media de 1,02 goles por partido, frente a los 0,63 que promediaba en el primer año de Luis Enrique

Umtiti disputa el balón con Yuri. Ampliar foto
Umtiti disputa el balón con Yuri. EFE

El Barcelona de Luis Enrique sorprendió a todo el mundo cuando, en la temporada 2014-2015, la primera campaña del asturiano al mando en el Camp Nou, emuló la gesta del cuadro de Guardiola en el curso 2008-2009 y se alzó con el triplete. Pero aquel equipo, ya liderado por el tridente en ataque, tenía construido un muro en la portería, entonces compartida por Bravo y Ter Stegen. El Barça terminó el año como el equipo menos goleado en la Liga (21) y entre el chileno y el alemán dejaron la portería a cero en 33 de los 60 partidos que disputaron (el 55%).

“La clave de todo eso es ser un equipo efectivo en ataque y en defensa”, decía Luis Enrique. Parecía que tenía un cerrojo en el arco el Barça, que finalizó el curso con una media 0,63 goles encajados por choque. La solidez defensiva se agrietó el año pasado, concedió un promedio de 0,82; y se ha roto esta temporada, el Barça lleva una estadística de 1,02 goles recibidos por encuentro.

Una situación que ahora ha tomado mayor relevancia: el equipo azulgrana encajó siete goles en los últimos tres duelos (Málaga, 2-0; Juventus, 3-0; y Real Sociedad 3-2). “Yo veo a mi equipo bien, aunque es evidente que los rivales nos hacen daño con facilidad”, se sincera Luis Enrique. Y Piqué coincide con su entrenador: “Últimamente, no nos sentimos muy sólidos”. El técnico se puso gallo después de la cachetada de Turín. “Tácticamente, no me equivoqué en nada”, remarcó. Eso sí, antes ya le había mandado un mensaje a sus jugadores. “Sin el balón la intensidad tenía que ser otra”. En cambio, Ter Stegen, que solo ha dejado la portería a cero en 20 de los 49 partidos (40%), no quiere saber nada de la palabra intensidad. “No quiero hablar de ninguna de estas cosas, es mejor que lo charlemos entre nosotros”, subraya el alemán.

Tres sistemas diferentes

Luis Enrique busca y busca variantes en su cajón táctico. Ha utilizado tres sistemas diferentes: el clásico 4-3-3; el cruyffista 3-4-3, con el mediocampo en rombo; y una nueva variante del 3-4-3, con doble pivote. “Es para intentar tener la posesión del balón, el control del partido. Pero es un 3-4-3 en ataque que se transforma en 4-4-2 cuando el equipo no tiene la pelota”, explica. No es la primera vez que el asturiano mete mano en el dibujo. En su primera temporada en el Barcelona, utilizó el 3-4-3, ante el PSG en la fase de grupos de la Champions, salió bien: el Barça ganó 3-1. Lo repitió en el curso 2015-2016 en dos segundos tiempos, frente al Eibar (3-1) y contra el Leverkusen (2-1). La campaña pasada, hasta probó con dos dibujos inéditos: 4-2-3-1, ante el Espanyol en la Copa en Cornellà (0-2); y el 3-5-2, frente al Valencia en Mestalla (1-1).

“El 4-3-3, el 4-2-3-1… A mí eso me suena a números de teléfono. Una vez le preguntaron a Di Stéfano cómo era posible que jugaran un 2-3-5 y contestó: ‘Pero tú qué crees, ¿que antes éramos pelotudos, que con dos tipos defendíamos a cinco?”, explicaba Cesar Luis Menotti en una entrevista en EL PAÍS, en 2011. Para el Flaco, la táctica no es una jaula sino una norma para que el jugador pueda ser libre en el campo. Una idea con la que comulga Piqué: “Jugar con tres o cuatro defensas no cambia mucho la cosa. Sí, en cambio, nos aporta diferentes soluciones y nos da mucha variedad”.

El Barça ha utilizado el 3-4-3 en nueve ocasiones y ha encajado nueve goles, prácticamente en la misma línea que en el resto de la temporada. “El sistema da lo mismo, lo que tenemos que hacer es mejorar. Es vital ser sólidos ante la Juve para darle la vuelta”, entiende Piqué. “Será complicado, pero vamos a luchar por eso”, sentencia Ter Stegen. En la víspera de la revancha ante la Juventus y el clásico que definirá la Liga, el Barça se desangra en el fondo.

El club azulgrana recuperará a Deulofeu

Gerard Deulofeu
Gerard Deulofeu Getty Images

En la pretemporada del verano de 2014, la primera de Luis Enrique como entrenador del Barcelona, Gerard Deulofeu disputó 192 minutos en los amistosos con el primer equipo azulgrana. Después de una temporada testimonial en el Everton, el extremo quería hacerse un lugar en el club en el que se formó. Pero a Luis Enrique no le convencía la actitud del delantero de la cantera. “Me gusta lo que me da en ataque, pero tiene que mejorar mucho en defensa”, concluyó el asturiano, y el delantero cogió sus maletas y se marchó al Sevilla. La campaña que viene Luis Enrique ya no estará en el Barça. Y el nombre de Deulofeu vuelve a aparecer en la secretaría técnica del Barcelona.

“¿Deulofeu?”, le preguntaron en TV-3 a Robert Fernández, director deportivo azulgrana; “sí, es totalmente una opción de futuro. De manera rotunda”. Para repescarlo, el Barça deberá hacer uso de su opción y pagarle 12 millones de euros al Everton, que se quedó con el catalán, en 2015, a cambio de seis millones. Sin embargo, tras su escala en el Sevilla (783 minutos disputados en la Liga, un gol), Deulofeu no se pudo consolidar en la Premier. En la temporada 2015-2016, jugó 1.384 minutos y firmó dos goles. Y esta campaña, no marcó en los 456 minutos en los que participó. En el mercado de invierno, el Milan llamó a su puerta y su fútbol se despertó: ha participado en 12 partidos, 11 de titular, y ha sellado dos dianas.

Hasta el seleccionador español, Julen Lopetegui, le inscribió en la lista para jugar contra Israel y Francia convirtiéndole en la sorpresa de la convocatoria. Su única aparición en la Roja se remontaba a mayo de 2014, cuando disputó 11 minutos en un amistoso contra Bolivia. Deulofeu le devolvió la confianza a Lopetegui: provocó un penalti y marcó un gol ante Francia. “Ha progresado en todas las cosas que tenía que progresar”, afirmó el técnico de la Roja. En el Barça no estará Luis Enrique, será la hora de Deulofeu.

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