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Sergio García: “No he pasado de ser un tío machacado al más feliz del mundo”

"Hacer el saque de honor del Clásico con la chaqueta verde puesta será increíble", dice el campeón del Masters de Augusta

Sergio García, el 10 de abril, el domingo de su victoria, con el trofeo del Masters. Ampliar foto
Sergio García, el 10 de abril, el domingo de su victoria, con el trofeo del Masters. AP

Diez días después de ganar el Masters, Sergio García descansa en su “casita” de Crans Montana, en los Alpes suizos, junto a su prometida, Angela Akins. “Después de la semana de Augusta, necesitábamos relajarnos, pasar unos días tranquilitos”, dice, por teléfono el golfista que a los 37 años se ha convertido en el tercer español, tras Seve Ballesteros y José María Olazabal, que ha ganado uno de los cuatro grandes, los torneos que definen a los campeones. “La gente que creyera que sin haber ganado un grande mi carrera no sería una carrera de verdad, ahora no lo podrá decir”, dice.

Pregunta. ¿Llegó a pensar que nunca levantaría los brazos en un grande?

Respuesta. Ha habido momentos de frustración, sin duda, pero, yo, obviamente, confiaba en mí. Lo único que podía era seguir dándome opciones, seguir poniéndome en situaciones de ganar grandes y esperar a que ocurriera. Y es lo que he hecho en Augusta.

P. Con una chaqueta verde en el armario, ¿se siente mejor jugador que antes?

R. En absoluto, no. No me siento diferente para nada. Estoy encantadísimo y muy feliz de haber ganado el Masters, eso no se puede negar, pero no me noto diferente. No es eso de decir ‘oh, ya, ahora estoy completo’ o ‘ahora sí que soy un buen jugador’, no. Yo siempre me he considerado un buen jugador, siempre he creído en mis posibilidades, siempre he pensado que llevaba una muy buena carrera antes de ganar un grande. Obviamente, ganar un grande hace mejor mi carrera todavía, pero no me cambia la vida. No paso de ser un tío infeliz, machacado, a ahora ser el más feliz del mundo. No, no es así.

P. ¿Quizás se sobrevalora el significado de los grandes?

R. A lo mejor, un poco, pero es normal, porque es en lo que la gente se fija. Afortunada o desafortunadamente es así, pero lo importante es estar contento y feliz con uno mismo. Mientras estés orgulloso de lo que has hecho, no te puedes pedir más. Es así de sencillo, para mí.

P. Se reconocían sus méritos, qué guapo es, pero siempre se señalaba ese lunar, no ha ganado un grande...

R. Lo bueno es que nos lo hemos quitado de encima. No voy a mentir, una carrera con grandes es mucho mejor, pero yo veo a gente que en su carrera ha ganado uno o dos grandes y no ha ganado nada más, y, para mí, eso es una peor carrera que la que tenía yo antes. Prefiero la continuidad que he tenido yo durante 18-20 años y ganar todos los torneos que he ganadoy estar arriba, que no haber ganado uno o dos grandes y no ganar nada más en 30 años y ya está. La carrera hay que mirarla al completo, no solo dos o tres momentos.

P. Cuando ganó su segundo Masters, Olazabal dijo que así demostraba que el primero no había sido casualidad. Usted no cree que nadie crea que en Augusta ganó porque sonó la flauta...

R. Antes de este Masters he tenido muchas posibilidades de ganar un grande. No se puede decir que no había tenido posibilidades en toda mi carrera. Si eso hubiera sido así, sí que podría pensar que no estaba hecho para grandes, pero cuando he estado ahí tantas veces como he estado yo... hay algunos a los que les cuesta más y a otros, menos. A mí me ha costado un poquito más.

P. ¿La irrupción de Jon Rahm le ha motivado?

R. Respeto muchísimo a Rahm, y es amiguete mío, y estoy encantadísimo de que haya otro jugador español haciéndolo bien en el golf mundial, y está ahí arriba, y ha ganado en Estados Unidos, lo que ningún español había hecho desde que gané yo... Y todo eso es muy bonito, pero decir que yo he ganado el Masters porque ha salido Jon Rahm y me ha motivado más, no, en absoluto. Mi motivación me la pongo yo todos los años. Por eso sigo practicando y sigo dando todo lo que tengo. Mi motivación es seguir mejorando como persona y como jugador.

P. ¿Qué queda del Niño que a los 19 años llegó al golf desafiando a Tiger Woods?

R. Quedan muchas cosas, muchas. Tengo 18 años más que cuando me hice profesional, pero al final, la salsa, lo original, lo de dentro, eso está ahí, eso no se va a perder nunca. Tengo mucha experiencia, he pasado cosas buenas y malas, pero el fuego, la llama, sigue a tope. Un poquito más controlado que cuando tenía 19 o 20 años, sí, pero sigo siendo la misma persona.

P. ¿La maduración le permite controlar la frustración pero ha respetado sus aristas naturales?

R. Sí, eso es. Y eso se gana con experiencia y pasando momentos. Y así te vas dando cuenta de que hay que tomar las cosas de otra manera, sobre todo las cosas malas, que no puedes dejar que te afecten tanto.

P. ¿Esta victoria es una puerta abierta a otros grandes? Se supone que tardará menos el segundo que los 18 años del primero...

R. Je, je, je, eso espero...

P. ¿Cuál le gustaría que fuera el segundo? ¿El Open?

R. Sí, sin duda, el British Open es el que me encantaría que fuera mi segundo grande, pero también le digo una cosa, si es el US Open o el PGA no le voy a hacer ningún asco, no me malinterprete. Pero si pudiera elegir me encantaría que fuera el British por todo lo que significa, por toda su historia, por la relación que he tenido siempre con los British [ya ganó el British Boys y el amateur]...

P. Y para rematar a Carnoustie de una vez, un lugar que le ha marcado...

R. Lo más bonito son las posibilidades que he tenido y los momentos que he pasado. El haber perdido el British en Carnoustie fue duro, pero me ayudó mucho. Si no hubiera ocurrido aquello en 2007, pues a lo mejor no habría ganado el Masters este año.

P. ¿La calma con que vivió el domingo del Masters la podrá mantener el próximo domingo en el Bernabéu, donde dará el saque de honor del Clásico?

R. Estoy nerviosito, sí. Para mí, como superaficionado del fútbol que soy, poder hacer el saque de honor de un Madrid-Barça es algo increíble. Y hacerlo con la chaqueta verde puesta, y que lo disfrute todo el mundo, es algo muy bonito. Me lo prometió hace muchos años ya Florentino Pérez, que cuando ganara un grande me dejaría hacer el saque de honor, y encima ha coincidido con el Clásico. Mejor imposible.

P. ¿Quizás entonces se dé cuenta de lo que vale de verdad ganar un grande?

R. Sí, sí... Tendré que respirar profundo para no ponerme nervioso y darle bien con el pie.

 

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