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Rossi y la Yamaha del cambio

Al piloto italiano, siempre competitivo en carrera, le ha costado adaptarse a una moto “muy distinta” que busca mejorar el rendimiento de los neumáticos en las últimas vueltas

MotoGP GP Las Americas Ampliar foto
Valentino Rossi, en el Circuito de las Américas. AP

Aunque parece que esté algo más delgado, que ya es decir, en su equipo refieren que es un efecto óptico al abandonar la melena maradoniana y volver al corte al uno, que repasa a menudo. Las ocurrencias de Valentino Rossi y su ya mítica resistencia los domingos siguen siendo las mismas de siempre. Aunque el invierno, duro para el italiano, parecía augurar una temporada más dura todavía no ha sido así, al menos, el inicio de este Mundial en el que su compañero de equipo, con dos victorias, aprieta como pocos. Por eso dedicó su primer podio, en Qatar, a los que decían que está mayor. Aunque él mismo cuenta que, a los 39, le cuesta arrancar.

“A esta edad necesitas más tiempo para estar en forma. Al primer gran premio llegué más cansado, pero en Argentina me sentí muy bien físicamente. La pretemporada para mí fue un desastre, pero lo importante es el domingo. En mi carrera he aprendido a no tirar nunca la toalla. En Qatar entendí que podía ser competitivo el domingo”, concedía días atrás. En Argentina, donde subió de nuevo al podio, creyó además mejorar su punto débil este curso: la entrada a las curvas. Rossi, como el Rossi de siempre, sufre en los libres, pero da la talla en carrera. Y además, aprende algo nuevo del comportamiento de su moto en estas pruebas iniciales.

Su competitividad en esta 16ª temporada en la categoría reina es admirable. Probablemente lleve la mejor moto de la parrilla ahora mismo –los resultados de Viñales, ganador de las dos primeras carreras, y el rendimiento de los dos debutantes Zarco y Folger con una Yamaha satélite son buena muestra de ello–, pero a él le está costando mucho adaptarse a ella. “Es una moto muy diferente a las que he llevado antes”, repite el de Tavullia desde principios de año. No tiene quejas del motor, más potente y con una excelente aceleración. Pero hay algo que incomoda y nadie quiere explicar qué la hace distinta.

“No puedo decir por qué esta M1 es diferente, sino Honda, Ducati… se enterarían. Pero es una moto que busca mejorar el rendimiento del neumático en largas distancias y eso hace que la moto se comporte un poco de manera distinta a como lo hacía”, explica Matteo Flamigni, el telemétrico de Rossi, que concede que desde que se conocieron le enseñó al piloto detalles sobre cómo funcionaba la telemetría de la moto, tecnicismos y claves para facilitar la comunicación entre ambos, lo que agiliza el trabajo de ambos. “Siempre me gustó compartir con él esa información, nos ha ayudado a crecer”, dice.

Aun así, el técnico italiano reconoce que esta vez a Rossi le costó adaptarse a la nueva Yamaha. “Intentamos siempre hacer una comparación entre la vieja y la nueva. Vas a entrenar y vas viendo los puntos en los que va mejor una que otra y al revés, siempre buscando entender por qué una es mejor que otra y dónde. Esto te lleva mucho tiempo, hay muchas cosas que probar. Para Maverick todo este proceso era distinto; para él el cambio de la Suzuki a la Yamaha ya era a mejor”, añade sin desvelar qué oculta el carenado de la M1.

Se sabe, sin embargo, que a Rossi le costó mucho este invierno decidirse por un modelo de chasis: no se acostumbraba al nuevo prototipo, se sentía incómodo con él y pretendía competir con el del año anterior, aunque al final cambió de idea y optó por el nuevo, como había hecho Viñales desde el principio. Y desde el primer gran premio aludió al mismo problema: la entrada a las curvas. “Es lo que le falta para sentirse un poco más cómodo especialmente el sábado, para clasificar mejor: necesita tener mejores sensaciones en frenada y para entrar a las curvas con decisión. Si mejoramos eso, nos irá bien”, añade Flamigni. Al parecer, el domingo por la mañana del gran premio de Argentina hicieron un cambio que funcionó en carrera y deben comprobar este fin de semana si han solucionado el problema. “Creo que aquí partimos ya de una base algo mejor”, cierra el técnico. Tras el primer libre Rossi era octavo a 1,3s de Viñales. Al final de día se colocó cuarto, a siete décimas de Márquez, el más rápido.

Dovizioso: “Hay baches por todas partes”

N. TRONCHONI, Austin

El problema este fin de semana está en la pista y existe para todos, aunque no todos lo llevan igual. “Hay más baches que el año pasado y las Ducati lo estamos pasando un poco mal para absorberlos. Necesitamos más estabilidad delante, como la tracción es buena quizá haya que sacrificar un poco para tener mejores sensaciones e ir mejor en las curvas rápidas”, explicaba Lorenzo, 11º al final del día. Dovizioso acabó sexto, pero tuvo las mismas malas sensaciones. “Hay baches por todas partes”, repetía. Y la queja era compartida. Así lo certificó Márquez, a quien nadie ha vencido nunca en esta pista, aunque tuvo enfrente a un peleón Viñales. “He seguido un rato a Zarco y lo he entendido todo. La Yamaha va muy bien incluso en los baches, muy estable; y en aceleración parece que va mejorando cada año”. El de Honda terminó con el mejor tiempo, dos décimas más rápido que Viñales, que no puso la goma blnda. 

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