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“Alonso será competitivo”

El ingeniero español Raúl Prados, del equipo de Montoya, afirma que Alonso se adaptará bien a Indianápolis

Alonso, en el circuito de Alabama de IndyCar.
Alonso, en el circuito de Alabama de IndyCar. AP

Fernando Alonso tendrá el 28 de mayo uno de los mejores coches... de la Indy Car. “Será uno de los favoritos en las 500 Millas de Indianápolis”, asegura el español Raúl Prados, ingeniero de pista de Juan Pablo Montoya en Penske, el equipo más poderoso de la parrilla. “Si hubiera que hacer un símil, se podría decir que Alonso va a tener un Ferrari o un Mercedes”, añade Prados, que el año pasado trabajaba mano a mano con Takuma Sato, otro expiloto de la F-1, en el equipo A. J. Foyt.

Este año, el japonés forma parte del equipo en el que correrá Alonso el 28 de mayo: Andretti Autosport. La de Indianápolis será la sexta prueba de la IndyCar, la competición de monoplazas más importante de EE UU, una serie que permite que los pilotos corran solo en citas concretas. En las 500 Millas, Alonso competirá con cinco pilotos de su mismo equipo. Uno de ellos es Alexander Rossi, que el año pasado debutó con victoria en la edición número 100 de la carrera. Fue un triunfo por estrategia. La última bandera amarilla hizo que parte de los pilotos pararan a poner gasolina y cambiar ruedas. Rossi no lo hizo, y utilizó esa ventaja para proclamarse campeón. Normalmente, las últimas 20 vueltas son decisivas, con mucho contacto entre los monoplazas. “Que nadie piense que ganar las 500 Millas es fácil”, avisa Prados.

El anuncio de la participación de Alonso, dice el ingeniero español, fue un bombazo. “Están encantados. Es buenísimo para el campeonato. Ven como un honor que deje Mónaco para correr con ellos”, asegura Prados; “pensamos que será competitivo, con un buen coche. Alonso es un piloto muy especial, increíble. Con su capacidad de adaptación seguro que no va a tener ningún problema. Tiene toda la base del automovilismo, solo tiene que cambiar la forma de pensar porque es una categoría diferente”, argumenta. Será clave ver cómo se adapta al coche cuando dé sus primeras vueltas al óvalo, con una velocidad que ronda los 400 kilómetros por hora y fuerzas laterales superiores a 3g durante tres segundos y medio, algo que en carrera tendrá que soportar durante 200 vueltas y más de tres horas, “una barbaridad”.

En la IndyCar, la diferencia entre los coches es mucho menor que en la F-1. El chasis es igual para todos y Chevrolet y Honda suministran el motor y el kit aerodinámico. El único elemento de libre diseño son los amortiguadores. Prados destaca que una de las novedades que debe afrontar Alonso es la importancia de los reglajes. En un circuito como Indianápolis, un óvalo de 4,023km, un cambio muy pequeño puede significar una mejora muy grande. “Si modificas un milímetro la altura delantera del coche, cambia bastante”, afirma.

Alonso contará con Eric Bretzman, un ingeniero de pista de mucho prestigio que ha ganado tres veces la IndyCar con Ganassi, otra de las grandes escuderías, y que guio a Scott Dixon a la victoria en las 500 Millas en 2008. El asturiano tendrá un equipo ganador, aunque sea en la IndyCar.

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