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Sharapova, ni frío ni calor en la Caja Mágica

Dos años después, la rusa reaparece ante el público de Madrid, que la recibió con una actitud neutra en una exhibición benéfica. Hace dos semanas no tenía 'ranking' y actualmente figura en el puesto 262

Sharapova, rodeada en la Caja Mágica por Kuznetsova (i), Halep y Feliciano.
Sharapova, rodeada en la Caja Mágica por Kuznetsova (i), Halep y Feliciano. EFE

Ni frío ni calor, ni efusividad ni tampoco muestras de rechazo pese a la división que ha generado su reingreso en el circuito. Dos años después, Maria Sharapova volvió a desfilar sobre la arena de la Caja Mágica de Madrid y lo hizo en un marco neutro, el de una exhibición contra la violencia de género que sirvió de aperitivo al pistoletazo oficial del Mutua Madrid Open, que arranca este viernes. La rusa fue uno de los grandes atractivos de una tarde en la que el público apenas llenó un tercio de las gradas de la pista central, edulcorada con un espectáculo lumínico y sonoro para abrir boca y calentar motores de cara a los próximos días.

Fernando Verdasco, Feliciano López y Garbiñe Muguruza se llevaron una gran ovación en su acceso a la arcilla, pero la atención estaba centrada sobre todo en cómo acogería la afición española a Sharapova en su retorno a la capital. La rusa, de 30 años y sancionada los últimos 15 meses por dar positivo en un control antidopaje, se mostró en su línea habitual. Es decir, fría. Ingresó en la pista con una visera que camuflaba su mirada y los espectadores le brindaron un recibimiento relativamente aséptico, muy similar al de la semana pasada en Stuttgart, uno de los tres eventos que le ha concedido una invitación (el otro es Roma) una vez que ha cumplido su castigo.

Antes de participar en el Tie Break Ten —torneo que concede 200.000 dólares a los dos ganadores (Simona Halep y Grigor Dimitrov) y otros 100.000 a una causa benéfica—, la tenista siberiana ensayó en una de las pistas de entrenamiento por espacio de unos 20 minutos. Luego pasó por el vestuario y después de su presentación se sentó en uno de los dos sitios más escorados, al lado de Dimitrov, su expareja. Departió con el búlgaro y más tarde encontró la compañía de su compatriota Svetlaza Kuznetsova, una de las pocas jugadoras que se ha pronunciado positivamente sobre su regreso.

Y en la atmósfera de la Caja Mágica, un aire relativamente indiferente una vez que Masha entró en escena y dio sus primeros pelotazos frente a la portorriqueña Mónica Puig, que le batió en el pulso a cara o cruz (10-6, en poco menos de 10 minutos). "Estoy muy contenta de volver aquí", expresó después del competir. "Siempre es agradable jugar en Madrid e intentaré hacerlo lo mejor posible en los próximos días", agregó Sharapova, que antes de volver al vestuario atendió por un espacio breve a los periodistas para comentar su actuación, sin dejar ninguna frase reseñable.

Volvió la rusa a Madrid y hubo expectación, al principio, y normalidad después. Solo tenis en la recepción. Hace tan solo dos semanas no tenía ranking y tras su paso por Stuttgart ya figura en el puesto 262, con 185 puntos. Con un perfil bajo (perfectamente diseñado por quienes corresponden), estos días tratará de coger más impulso y dar otro salto en la Caja Mágica, donde se proclamó campeona hace tres años y subcampeona en 2013. Era otra época, cuando todavía no había ninguna mancha en su historial.

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