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Djokovic rompe con todo

A solo tres semanas para Roland Garros, el serbio prescinde de su equipo técnico para “encontrar la chispa ganadora de nuevo”. Con un solo título esta temporada, Nole todavía no ha decidido el relevo

Vajda y Djokovic, durante un entrenamiento en París.
Vajda y Djokovic, durante un entrenamiento en París. AFP

De un tiempo aquí, Novak Djokovic se ha transformado en un maestro de lo impredecible. Sus partidos transcurren últimamente sobre un alambre y todo el poderío que exhibía hasta hace un año, cuando por fin se coronó en Roland Garros, ha derivado en un marco de incertidumbre permanente. Atrás quedó el gran jefe Nole, el campeón irascible, el ganador intratable que no dejaba un solo resquicio a la fortuna de sus rivales, y llegó el Nole de la descompresión y las dudas, del tenista vulnerable que trata de recuperar su vieja versión a base de golpes de efecto, rompiendo los esquemas y rompiendo prácticamente con todo.

Con todo y con todos, porque este viernes a mediodía, en una jornada de aparente quietud, deslizó un mensaje en sus redes sociales y del suspense –“me gustaría compartir una noticia contigo”, decía el tuit– se pasó al asombro: de un plumazo, el serbio anunció que prescindía del bloque humano que le ha acompañado durante la mayor parte de su trayectoria profesional, en lo bueno y lo menos bueno. Así, en un chasquido de dedos, adiós a Marian Vajda, su entrenador y hombre de máxima confianza desde 2006; adiós a Gebhad Phil Gritsch, su preparador físico; y adiós a Miljan Amanovic, su fisio. Es decir, adiós al núcleo duro que le ha blindado en su mejor época.

Una decisión que se interpreta como el cierre de una bonita relación, del clásico no eres tú, soy yo; no es por ti, es por mí. Buenas palabras, un último abrazo y la historia se acabó, aunque en el comunicado se insiste en el mutuo acuerdo. “Quiero encontrar la chispa ganadora en la pista de nuevo”, arranca Djokovic. “Estaré eternamente agradecido a Marian, GG y Miljan por su década de amistad, profesionalidad y compromiso con mis metas. Sin su apoyo no podría haberlas alcanzado. Dedicaron sus vidas a ayudarme a lograr mis sueños, ellos han sido mi fuerza motriz y el viento en mi espalda. No fue una decisión fácil, pero todos sentimos que necesitamos un cambio”, añade la nota.

El objetivo de Djokovic no es otro que escapar de un mal momento que se prolonga desde mediados del curso pasado y que nadie sabe muy bien a qué responde. A punto de ser padre por segunda vez, el de Belgrado fue perdiendo poco a poco el rumbo hasta convertirse en un jugador irreconocible. Antes de abandonar su equipo, en diciembre, el preparador alemán Boris Becker insinuó que el deportista tal vez prestaba menos atención de la que debiera a su preparación y posteriormente ha insistido en la falta de motivación. Sin embargo, Nole –ganador de 12 grandes y 223 semanas número uno– no renuncia a regresar a lo más alto. “Siento que este es un nuevo capítulo en mi vida. Mi carrera siempre fue hacia adelante y tengo la sensación de que el camino me lleva en una dirección diferente. Quiero encontrar una manera de volver a la cima”, razona en su texto.

Tengo la sensación de que el camino me lleva en otra dirección. Quiero volver a la cima

Djokovic, asesorado espiritualmente por el español Pepe Imaz, habla de una “terapia de choque” que se agudiza a solo tres semanas para Roland Garros, el segundo grande del año. Concluye un ciclo y se abre una nueva puerta, aunque el protagonista todavía no ha dado con la persona que pueda guiarle de aquí en adelante. “He permanecido en el circuito el tiempo suficiente para controlar las rutinas diarias y no quiero precipitarme en mi decisión”, matiza. “Durante un tiempo estaré acompañado por mi familia e informaré al público cuando encuentre a la persona adecuada”, prolonga el número dos, que cedió su trono el pasado 5 de noviembre en favor de Andy Murray, después de 122 semanas consecutivas al mando del circuito de la ATP.

Esta temporada, Djokovic tan solo ha alzado un título, en Doha, y no ha pisado ninguna otra final. En el listado que señala a los mejores de estos primeros cinco meses, él (655 puntos) ocupa el puesto 20º, lejísimos de Roger Federer (4.045), Rafael Nadal (3.735) o Stan Wawrinka (1.590), los tres primeros. Este viernes aterrizó en Madrid para disputar el Open la próxima semana y poco a poco se acerca el desafío de París. Antes alcanzará la treintena (lo hará el 22 de mayo), así que no quiere seguir perdiendo comba ni descolgándose. Para ello, una ruptura, la separación de caminos. En ocasiones, la mejor solución; en otras, no. Sea cual sea el desarrollo de la historia, Djokovic sigue sorprendiendo.

“NOVAK PUEDE HACER MUCHO MÁS Y ESTOY SEGURO DE QUE VOLVERÁ A LO MÁS ALTO PARA MUCHOS AÑOS”

En la nota en la que se anuncia el fin del vínculo entre Djokovic y su equipo no solo se expresa Nole. También hablan los tres componentes de los que se desprende. "Dí todo lo que pude como entrenador y estoy muy orgulloso de los resultados. Llegamos a un punto en el que nos dimos cuenta de que neceistamos nueva energía", explica el técnico Vajda.

"Novak puede dar mucho más y estoy seguro de que lo hará. Estoy convencido de que el permanecerá en lo alto del tenis durante muchos años y de que seguirá divirtiendo a los aficionados de todo el mundo con sus victorias. Por supuesto, continuaremos haciéndonos consultas entre nosotros y viéndonos, porque en el fondo somos una familia", añade el preparador eslovaco.

Igualmente, Tanto Gritsch como Amanovic dedican elogios a su amigo. "No tengo ninguna duda de que volverá al número uno otra vez. Es un campeón y un guerrero y no tiene límites. Es la hora de separarnos profesionalmente, pero seguiremos compartiendo cosas en nuestra vida privada", dice el primero. "Es mi mejor amigo y mi hermano. He pasado más tiempo con él que con mi familia durante los últimos 10 años. Tengo muchas ganas de que alcance de nuevo su máximo potencial", remata el segundo.

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