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Y James se despidió del Bernabéu

El colombiano se marchó con cara de melancolía y aplaudiendo al público cuando Zidane le sustituyó

Real Madrid - Sevilla Ampliar foto
James le disputa el balón a Lenglet durante el partido contra el Sevilla. AP

Mientras el Real Madrid se agarraba a la Liga, James se despedía del Bernabéu. Cuando el cuarto árbitro levantó el cartelón del cambio en el minuto 59 y apareció el número diez en rojo, el colombiano empezó a dar vueltas sobre sí mismo, con los brazos en alto, aplaudiendo al público del Bernabéu que le dedicó una ovación. Le salió del alma. Y así, con cara melancólica, abandonó James el terreno de juego. En Colombia aseguraban el viernes que el futbolista tenía un principio de acuerdo con el Manchester United. James, que ya amenazó con marcharse en Navidades (lo impidió una llamada de Zidane durante las vacaciones), ha decidido buscar suerte lejos del Madrid porque quiere jugar más y recuperar protagonismo. El que tuvo en su primer año en el Madrid y que no volvió a tener por una serie de lesiones.

Se quejó durante toda la temporada que, hiciera lo que hiciera, Zidane no contaba con él. Lleva 1.798 minutos, 11 goles y 13 asistencias. Y es el único que se ha quejado públicamente de su situación. Lo hizo en el Mundialito, antes de subirse al avión de vuelta a España, y lo hizo en el campo del Leganés hace algunas semanas. Enfadado con el cambio, se le vio decir a su entrenador: “la concha de su madre”. En el Madrid no están dispuestos a dejarle marchar sin una buena oferta, pero su aplauso al público sonó a adiós. ¿A usted también le sonó así?, le preguntaron a Zidane. “Está aquí. Nos queda mucho. Pensamos solo en el tramo final. No quiero hablar de otra cosa”, respondió el técnico.

Adiós, la palabra que los blancos no quieren decirle ni a la Liga, ni a la Champions, ni a la posibilidad de conseguir un doblete que no logran desde 1958 y mucho menos a la posibilidad de pasar a la historia como el primer equipo en levantar dos orejonas seguidas.

La pancarta “Hasta el final, vamos Real”, acogió al Madrid cuando pisó el terreno de juego. En los paneles luminosos del estadio no salía ayer el reloj. Imposible saber qué minuto de partido era. Cuando los partidos se juegan a horario unificado, se oculta esa información. No fue de una de esas tardes, sin embargo, en que el Madrid corría contra el tiempo.

Se adelantó muy rápido el conjunto de Zidane gracias a una pillería de Nacho, que no es el más joven de la clase, pero al que sí le sobra picardía. En una falta clara de Carrizo a Asensio, mientras todos esperaban a ver quién iba a tirar, Nacho chutó fuerte y raso. Nadie del Sevilla se había puesto delante del balón que se coló en la parte derecha de la portería de Sergio Rico. “Eso no se prepara. Se hace en diez segundos. Es más cosa de un delantero y de un centrocampista que de un defensa, así que me alegro por Nacho”, dijo Zidane. En el vestuario, al final del partido, todos le gritaron al defensa español: "eres el listo de la clase".

En el minuto 10 los blancos se habían puesto por delante del marcador. Nacho, que ha ejercido de comodín a lo largo de toda la temporada, que no fue titular en ninguno de los dos partidos de semifinales contra el Atlético (en la ida entró en el 45 para sustituir al lesionado Carvajal) ocupó ayer al carril izquierdo. En el día en que Marcelo descansó y vio el partido desde la grada, el defensa español tuvo su premio. En una contra, diez minutos después del gol de Nacho, Cristiano se hizo con un rechace tras un remate de James y firmó el 2-0. Pidió a sus compañeros que se acercaran de prisa y corriendo a abrazarle. El marcador invitaba a la placidez. No así las noticias que llegaban de Las Palmas y mucho menos las carreras de Jovetic y Correa. El larguero salvó al conjunto blanco en dos ocasiones. En las otras tres fue cosa de Keylor Navas que ha vuelto a transmitir seguridad.

 

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