Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

¿Quién puede con Nadal en la tierra?

El despegue del balear, ganador en Montecarlo, Barcelona y Madrid, unido al declive de Djokovic y la fragilidad actual de Murray, convierten al español en el favorito indiscutible para Roland Garros

Nadal, durante la final de Madrid frente a Thiem.
Nadal, durante la final de Madrid frente a Thiem. EFE

Nadal compite al galope y aunque rechace la condición, ahora mismo es el indiscutible favorito para alzar el título de Roland Garros, que arranca dentro de dos semanas, a partir del 28 de mayo. Él es el señalado, el hombre a batir, la referencia. A él apuntan hoy día los focos, porque a su extraordinario expediente en tierra batida le acompañan los números globales de esta temporada y sobre todo su desfile sobre la arcilla. La realidad dice que el mallorquín ha disputado este año 15 partidos y los ha ganado todos. Traducido: tres títulos consecutivos en Montecarlo, Barcelona y Madrid, y una excelente puesta a punto para los Internacionales de Francia.

Cierto es que, a excepción de Novak Djokovic, en su trazado no se ha topado con más pesos pesados, pero su regularidad y su evolución están fuera de toda duda. Nadal, a poco más de dos semanas de cumplir 31 años, ha recuperado un gran tono y ha resuelto casi todos sus partidos con suficiencia, de forma hegemónica. Tan solo el británico Kyle Edmund (45 del mundo) y el italiano Fabio Fognini (29) consiguieron hacerle cosquillas, arañándole un set cada uno en su estreno en el Principado y la apertura de Madrid, de donde voló directamente a Roma para cerrar en el Foro Itálico la gira previa al grande francés.

Allí aterrizará con unas cifras imponentes, instalado además en el primer puesto de la race, el sistema que premia a los mejores de la temporada independientemente del ranking de la ATP. Y en este último sentido, también novedades muy favorables, porque el trofeo de la Caja Mágica le aupó de la quinta a la cuarta plaza de la clasificación mundial, con 5.195 puntos. Desbancó a Roger Federer (5.035) y ya avista a Stan Wawrinka (5.605), el tercero. Eso sí, tanto Djokovic (6.845) como Andy Murray (10.360) continúan a larga distancia, aunque en Roma habrá 1.000 puntos más en el aire.

¿Quién puede con Nadal en la tierra?

La cuarta plaza en el ranking no es un mero detalle, sino un aspecto muy a tener en cuenta. A priori, ese ascenso le evitará tener que cruzarse en París con rivales de alto grado en rondas tempraneras, como le ha venido ocurriendo durante los dos últimos años. De hecho, Djokovic ya le apartó en los cuartos de Roland Garros en 2015, pero eran otros tiempos. Ahora, el serbio ha ido perdiendo fuerza y tanto su trayectoria anual como su periplo en tierra abren muchos interrogantes. Sin cuerpo técnico ya en Madrid, porque así lo ha decidido con el objetivo de pasar página y renovarse, el serbio ha disputado dos torneos sobre arena. En el primero, en Montecarlo, cedió en los cuartos contra David Goffin, y en el barrio de San Fermín recibió un buen meneo de Nadal en las semifinales, jugando con fuego además en la primera ronda ante Nicolás Almagro.

El condicionante de los cinco sets

Andy Murray, durante un partido en la Caja Mágica de Madrid.
Andy Murray, durante un partido en la Caja Mágica de Madrid. Getty

No carbura Nole ni tampoco lo hace Murray, el que teóricamente debería ser el otro gran obstáculo para Nadal en el Bois de Bolougne. Tropezón sonado en Australia, al igual que Djokovic, y luego muchos bandazos. Se dio una alegría en Dubái, pero patinó en Indian Wells y antes de afrontar el ciclo en la arcilla tuvo que parar por una lesión en el codo. Después, derrota frente Albert Ramos en la segunda ronda de Montecarlo, semifinales en Barcelona –aunque el propio Ramos lo tuvo en los cuartos contra las cuerdas, tie-break del tercer set– y un decepcionante paso por la Caja Mágica, donde cedió en los octavos contra el joven Borna Coric, 59 del mundo.

La pregunta, aunque más adelante pueda haber múltiples pormenores, es obvia: ¿Quién puede batirle actualmente a Rafael Nadal en tierra, a cinco sets? Djokovic en fuera de juego, Murray encasquillado, Stan Wawrinka siempre ciclotímico, Roger Federer ausente... ¿El pelotón de segunda fila? Thiem y Goffin parecen los exponentes más fiables, tal vez los que más empujan, pero el belga y el austriaco ya han caído dos veces ante el español sobre el tapiz rojizo. ¿Alguno de esos indescifrables como Nick Kyrgios, Fognini o Lucas Pouille? ¿Alguno de la nueva hornada, del perfil de Jack Sock o Alexander Zverev? ¿Viejos rockeros como Tomas Berdych, Jo-Wilfred Tsonga o Gael Monfils?

Una receta simple: "Jugar bien"

Muy difícil para cualquiera de ellos. En cualquier caso, Nadal reclama cautela, porque el año pasado también navegaba a toda vela en París y la muñeca le frenó en seco, después de solo tres partidos. “¿Qué debo hacer para ganar Roland Garros? Muy simple: jugar bien”, razonaba el domingo en la sala de conferencias de la Caja Mágica, junto a su último trofeo; “para ganar allí no es necesario ser el número cuatro ni el uno ni el cinco, solo vale jugar bien. Si estoy el cuatro y juego mal voy a tener las mismas opciones que si estoy el 20. A estas alturas de mi carrera estar el cuatro o el cinco cambia poco”.

En un mensaje que guarda paralelismos con el del técnico futbolero Pep Guardiola, hombre que demanda respeto para todos y subraya siempre las virtudes de sus rivales, sea el Bayern de Múnich o el Alcoyano, dice Nadal que no es favorito para Roland Garros, que los demás también juegan y que además son muy buenos. Y no le falta razón, porque en la élite del tenis hay mucha igualdad y un mal paso puede apear a cualquiera. Tiene toda la razón del mundo Nadal: no es el favorito de cara a París. Ahora mismo es favoritísimo.

Más información