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Servià, el español que ya triunfaba en las 500 Millas antes de llegar Alonso

El catalán se ha ganado el respeto de la Indycar tras casi dos décadas de experiencia en la competición americana

Oriol Servià, en la Redacción de EL PAÍS.
Oriol Servià, en la Redacción de EL PAÍS.

Oriol Servià (Girona, 42 años) se encontraba en Leicestershire, en el circuito de Donington Park, cuando recibió una llamada de Michael Andretti a medianoche: “Necesito que vengas a correr este domingo”, le dijo el propietario de Andretti Autosport, uno de los grandes equipos de la Indycar, la competición de monoplazas más importante de Estados Unidos. Servià, con casi dos décadas de experiencia en la Indy, había vuelto a Europa para dirigir un equipo de Fórmula E y no estaba en forma ni preparado psicológicamente. Pero no era una petición cualquiera. En la prueba anterior, el circuito de Pocono, en Pasadena, se cobraba la última muerte de un piloto de la competición, Justin Wilson, después de que una pieza impactara en su casco. El equipo, por contrato, tenía que sacar su coche a pista en la última carrera del calendario de 2015. La familia quería que lo hiciera Servià. Él no podía negarse.

Este capítulo da una idea de la relevancia del catalán en el entorno Indycar. Sí, Fernando Alonso es la gran atracción de este año en las 500 Millas de Indianápolis, pero el experto, el senior, es este piloto que se ha ganado el respeto de un mundo que hace de su día a día un show y que ahora parece salir de la sombra mediática en España con la llegada del bicampeón del mundo de Fórmula 1. Este lunes, Alonso, que precisamente compite con Andretti Autosport tras su acuerdo con McLaren-Honda, y él rodaron juntos en la primera semana de libres, algo que ocurrirá cada día hasta la clasificación de sábado y domingo. En la jornada inaugural de entrenamientos, el asturiano marcó el 19º mejor tiempo, mientras Servià fue el undécimo más rápido. La carrera se disputará el 28 de mayo.

“Todo ha pasado de una manera curiosa. Fernando viene, por lo que hay mucha más atención, será mi carrera 200 en la Indy y estoy en un equipo bueno. Me pilla en el momento en el que estoy mejor preparado para ganar. Ojalá lleguemos a la última vuelta luchando por la victoria, sería espectacular”, exclama Servià, que este año correrá para el equipo Rahal Letterman Lanigan Racing.

Servià recuerda el complejo túnel emocional que tuvo que pasar tras la muerte de Wilson y piensa, pese a la desgracia, que el hecho de que la familia y el equipo recurrieran a él es un reconocimiento a su carrera, que se desarrolló en Estados Unidos después de que se truncara su paso a la Fórmula 1. En 1999, en su segunda temporada allí, ganó la Indylights, la categoría de formación, y dio el salto a la CART —competición que se escindió de la Indycar en 1997 hasta su fusión en 2008— donde logró el subcampeonato en 2005.
Servià ha pasado por 14 equipos, récord de la competición, en lo que es una prueba de su inestable carrera, siempre con la maleta hecha, de un equipo a otro, y luchando por patrocinios que le aseguren un asiento, aunque sea, como en los últimos años, solo para carreras puntuales.

Sabe el catalán que la llegada de Alonso es una oportunidad para ponerle en el escaparate. “Para mí es la noticia más chocante del mundo del motor, e incluso del deporte, en los últimos 30-40 años. Que un piloto en activo en la Fórmula 1 no vaya a Mónaco y se venga a las 500 Millas es algo que en los años sesenta solía pasar, pero hoy por muchas cosas no”, explica el catalán, que se había acostumbrado a la falta de atención mediática en España. “A todo el mundo le gusta tener reconocimiento y yo lo he tenido en Estados Unidos”, reivindica.

Alonso, durante los libres de este lunes en Indianápolis.
Alonso, durante los libres de este lunes en Indianápolis. AP

Alonso llega a un entorno que está diseñado totalmente para el espectador. Circuitos muy abiertos al público, donde la cercanía con el piloto es máxima. Servià se desenvuelve a las mil maravillas entre autógrafos, selfies, actos con patrocinadores y eventos pintorescos en el centro de la ciudad. Tras 17 años en Estados Unidos, dice que echa de menos a su familia, que sigue en España, pero que ha echado raíces en un entorno que él ve como un circo ambulante.

“El primer año me sorprendió que, a pesar de haber más rivalidad en la pista, después los pilotos me invitaban a fiestas. Acaba la competición y hay un respeto que en Europa no existe”, señala. “Igual es por la velocidad. Tienes que tener ese respeto a tus colegas porque si no puede ser peligroso. Ocurre como con los pilotos de cazas: si cometes un error puede costarte la vida a ti y al de al lado”.

Servià destaca el valor que ha tenido Alonso con su apuesta en la Indy. “No es por el riesgo, sino por ponerse en una situación incómoda en un campeonato que no conoce. Pero a la vez, las 500 Millas es la única carrera en la que un piloto externo puede llegar y ganar. Estamos 11 días rodando y Andretti es un equipo muy bueno. Si la carrera le va de cara y no comete errores puede luchar por la victoria como otros pilotos o yo mismo. Demuestra la valentía de Fernando, pero a la vez es un movimiento muy acertado”.

Alonso se estrenó en el circuito de Indianápolis hace diez días, cuando tuvo que pasar el test de los debutantes. Entonces ya se intercambió algún mensaje con Servià, que puede servirle de guía en un entorno totalmente nuevo para él. "La carrera de Fórmula 1 se decide en la salida y ahí Alonso es muy bueno y muy agresivo. Pero en las 500 millas lo único que puede pasar en la salida es que se acabe la carrera", le aconseja Servià, que este año contará con la ayuda del ingeniero que acompañó a Alexander Rossi en su victoria en la edición del año pasado, el año del centenario de las 500 Millas. "Es una carrera muy larga, tiene que pensar cómo va a cambiar la pista al final. Yo al menos me lo tomo así. Durante la primera mitad no me voy a pelear contigo, porque igual no estás al final de la carrera. Lo único que quiero saber al principio es cómo se siente el coche en trafico y cómo está la pista para poder hablar con mis ingenieros y que el coche esté perfecto en las últimas 20 vueltas. En la fórmula uno la carrera se decide en la primera vuelta y en las 500 millas es al revés", detalla el catalán.