Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

“Veo la grandeza de mi padre en sus alineaciones”

Jordi Cruyff, hijo de Johan, habla de la vida y el legado de su padre a 25 años de Wembley

Cruyff, el pasado octubre, en la presentación de la biografía de su padre.
Cruyff, el pasado octubre, en la presentación de la biografía de su padre. Getty Images

“Al final, no deja de ser tu padre. Y siempre vas a sentir por él ese plus de amor, de romanticismo y de idolatría”. Jordi Cruyff (Ámsterdam, 43 años) habla sin tabúes de su padre. Sabe que es el hijo de una de las máximas leyendas del fútbol y lo lleva con naturalidad. En la Fundación Cruyff, el director deportivo del Maccabi de Tel Aviv recibe a EL PAÍS con motivo del 25 aniversario de Wembley. Piensa bien lo que dice y se explica con claridad. Le gusta hablar de fútbol. Es el hijo de Johan.

Pregunta. ¿El Barça es su padre?

Respuesta. No, el Barça tiene más de 100 años de historia. Pero sí que es cierto que hay veces en que alguien llega a un club y cambia las cosas. Como, en su momento, Sacchi en el Milan. Pero ningún equipo tuvo la fuerza del Dream Team, el de los extremos abiertos. Incluso hoy cuesta mucho encontrar a un entrenador para el Barcelona. No se puede traer a un tipo que juega 4-4-2 y venga, todos al campo. La gente no lo va a aceptar. Hablamos de un estilo que no se puede cambiar.

P. ¿Hay muchos hijos de su padre como entrenador?

R. Dejó huella en sus jugadores. Muchos aportan sus ideas, pero mi padre sigue estando presente. Él cambió cosas, pero luego hubo otra gente que las fue modernizando y perfeccionando. No hay que quitarles ningún mérito a todos los entrenadores que han pasado por el Barça, todos tuvieron su personalidad.

Muy pocos han cambiado el fútbol por ser buenos jugadores y buenos de ‘coco”

P. ¿Su padre fue el único que revolucionó el juego como futbolista y como entrenador?

R. Bueno, Beckenbauer hizo algo. Algunos cambian el fútbol por ser muy buenos jugadores, otros por ser buenos de coco; pero muy pocos han hecho las dos cosas.

P. ¿Johan Cruyff rompió con muchos de los estereotipos que sufren los futbolistas?

R. A mi padre le molestaba cuando la gente trataba a los futbolistas de tontos. A los futbolistas que consiguen llegar a algo a lo que todo el mundo desea se los considera unos privilegiados. En cambio, si fueran científicos dirían que son unos genios. Piensan que el deporte no tiene que ver con la cabeza, cuando no es así. Es la mentalidad o la inteligencia de un deportista la que hace funcionar a su cuerpo, la que permite tolerar la presión. Mi padre decía que los futbolistas eran muy listos, quizás no llegan a ser catedráticos, pero ¿cuánta gente es profesora de universidad?

P. ¿Se acuerda de su padre como jugador?

R. Me acuerdo de él, sobre todo de sus partidos en el Ajax y el Feyenoord. El año pasado me puse curioso y busqué vídeos suyos, los de su última etapa como jugador. Y pensé: “Este tipo era diferente, en serio”.

P. ¿Cómo le afecta eso?

R. Me hace recordar mi infancia, cuando miraba esos partidos desde la grada.

P. ¿Se puede tener una infancia normal cuando tu padre es Cruyff?

R. Sí, mi padre se ocupó de tenernos protegidos. Hizo un buen trabajo cuando nos aisló para que pudiéramos tener una infancia normal.

P. ¿Cuándo se dio cuenta de que su padre era Johan Cruyff?

R. Veía que la gente se acercaba con un papelito y un boli y pensaba: “¿Estos que quieren?”. Ahí fue cuando comencé a darme cuenta de que algo raro pasaba. La gente se quedaba impactada y yo lo veía a él con otros ojos. Era mi padre. Pero, ahora, después de su fallecimiento, me doy cuenta más de las cosas que hizo.

P. ¿Cuáles?

R. Pues lo veo en cómo se vuelca la gente con la Fundación. O cuando se inaugura un Cruyff Court, cómo se acercan deportistas como Xavi, Busquets y Casillas… A la gente le hace ilusión porque es Johan Cruyff. Yo miro la reacción de personas a las que admiro y veo el respeto que sienten por mi padre. A veces, se me acercan señores de 60 años, con lágrimas en los ojos para contarme qué ha sido mi padre para ellos. Para cada parte de la sociedad tiene un significado diferente. Por un lado, es el hombre que ayudaba a los niños en silla de ruedas; por otro, el tipo que ha creado una universidad; están los que vieron a un futbolista; y luego, está la generación que recuerda al Dream Team.

P. ¿Dónde vio la final de Wembley?

Gente de 60 años, con lágrimas en los ojos, me para para hablarme de mi padre

R. En el campo, pero no me acuerdo con quién. Sí recuerdo que esa noche dormí con él en la habitación del hotel. Lloramos, nos abrazamos.

P. ¿Ese fue el gol que más gritó en su vida?

R. No. El que más grité fue el de su retorno al Ajax, en 1981, contra el Haarlem. Él ya era mayor y la gente se preguntaba cómo estaría. Hizo este golazo [coge su móvil y lo busca en Youtube].

P. ¿De qué hablaba con Johan?

R. De las cosas típicas que puede hablar un padre con un hijo: del clima, de las bicicletas de los nietos, de algún jugador de fútbol, de las notas de cole...

P. ¿Era de esos padres pesados con las notas?

R. Era muy estricto. Él no terminó el colegio y se dio cuenta de que tuvo la suerte, entre comillas, de que su mentalidad y su cuerpo conectaran para llegar a donde llegó. Si se hubiese roto el tobillo a los 18 años, ¿cuál habría sido su futuro? Tuvo un gran plan A, pero no un plan B. Él nos inculcó mucho eso. ‘No vuelves a entrenar hasta que no mejores las notas’, me decía. Yo no era ningún Einstein, pero, al final, estudié ADE y tengo una maestría en marketing.

P. ¿Su padre era un Einstein del fútbol?

R. La gente que hace algo diferente primero es un loco, pero cuando los resultados llegan se convierten en genios. De entrada dicen: ‘¿Dónde va este?’. Y, luego, cuando hay éxito, dicen: ‘Hombre, es un genio’.

Cuando llegan los resultados los locos se convierten en genios

P. ¿A su padre lo justifican los resultados?

R. Él creyó en su manera de ser. Ahora miró atrás y veo algunas alineaciones que hacía y pienso: ‘¡Qué grandes los tenía!’. Es una manera de ver su grandeza.

P. ¿Cuál es el principal legado?

R. Muchas cosas, por un lado está la parte deportiva. Cuando el Barça hace lo que hace la gente engrandece a mi padre. Pero también hay muchos proyectos. Está la Fundación, la Universidad, que ahora hizo una colaboración con el Barcelona, y después está un proyecto que todavía es un bebé: Fútbol Cruyff, una idea de mi padre que dirige Wim Jonk. Y también está la marca de zapatillas. Ha dejado mucho trabajo el viejo.

P. ¿Cómo están las cosas con el Barça?

R. Mi padre me marcó algunas pautas. Eran las que él iba a hacer. Él firmó todos los acuerdos y quería que las cosas terminaran bien. Nunca se hizo público porque él no llegó a tiempo.

P. ¿El reconocimiento de esta junta le llegó tarde?

R. No me meto en eso. Todo lo que se está haciendo es por voluntad de mi padre. Yo ya llevo muchos años fuera de España y he superado esos temas de si me caes bien o mal.

Más información