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Ostapenko sacude Roland Garros

La letona, de 20 años y con un golpeo casi tan potente como los de Thiem, Wawrinka o Nadal, remonta a la rumana (4-6, 6-4 y 6-3, en 1h 59m), le priva del número uno y estrena su casillero de títulos

Ostapenko posa con el trofeo de campeona en Roland Garros.
Ostapenko posa con el trofeo de campeona en Roland Garros. REUTERS

Tiene 20 años, es letona y este sábado provocó una sacudida en toda regla en Roland Garros, donde hace dos semanas era prácticamente impensable que ella pudiera levantar el título, por mucho que este año el cuadro femenino se presentase más abierto que nunca. París ya tiene el nombre de la nueva campeona, Jelena Ostapenko, quien se impuso en la final a Simona Halep (4-6, 6-4 y 6-3, en 1h 59m) después de una memorable remontada que le condujo a elevar el primer Grand Slam de su carrera, su primer título, y a privar de la rumana del grande que tanto se le resiste, además del número uno.

Era Halep la favorita, tanto por su experiencia como por haber trazado un fructuoso camino previo hasta el Bois de Boulogne. Campeona en la Caja Mágica de Madrid y finalista en Roma, la rumana tenía a su alcance la oportunidad de coronarse como la nueva reina del tenis, en detrimento de la alemana Angelique Kerber, pero el tenis desacomplejado y visceral de Ostapenko se la llevó por delante. La letona, instruida por la española Anabel Medina, logró voltear la final y poner patas arriba la Chatrier, donde para encontrar una ganadora tan precoz hay que remontarse a 1997, cuando triunfó la croata Iva Majoli con solo 19 años.

Ostapenko remontó por tercera vez en el torneo –antes, contra Louisa Chirico, en la primera ronda, y Samantha Stosur, en la cuarta– y logró estrenar su expediente, con su primer grande además. Muy pocos tenistas han logrado algo similar. La historia señala antes a la estadounidense Barbara Jordan (Open de Australia 1979) y el brasileño Gustavo Guga Kuerten (Roland Garros 1977), quien curiosamente levantó la Copa de los Mosqueternos el mismo día que nacía Ostapenko en Riga, un 8 de junio.

La letona, 12ª en el ranking a partir del lunes –figuraba la 47 hasta hoy, ha ido de golpe en golpe en París, pero cuando verdaderamente comenzó a opositar al título fue al deshacerse de la danesa Caroline Wozniacki en los cuartos. Después tumbó a la suiza Timea Bacsinszky y en la final a Halep, a la que fundió con 54 golpes ganadores; es decir, 46 más que la nueva dos del mundo. Triste consuelo para ella, que en 2014 también fue superada por Maria Sharapova en la final de Roland Garros y todavía no ha saboreado las mieles de un grande.

Derechazos a 117 kilómetros por hora

Iba todo sobre ruedas para ella, set arriba y 3-0 en el segundo, pero desperdició cuatro bolas para ampliar la diferencia y la situación dio un giro completo. Ostapenko no renunció, se fue viniendo arriba y la destrozó a base de derechas, a pesar de que Halep también tomase la iniciativa (3-1) en el parcial definitivo. Juega sin grillete alguno la letona, impulsado por el fervor de la edad y una potencia descomunal en el tiro; de hecho, los números dicen que solo Rafael Nadal (127 km/h), Stan Wawrinka (130) y Dominic Thiem (135) le pegan más fuerte a la pelota, despedida a 117 km/h cuando sale de su raqueta.

Sin tener una planta excesiva (1,77), produce winners con suma facilidad y sin que nadie lo augurase se encumbró en la Chatrier, que de inicio empujó a Halep (“¡Simona, Simona!”) y terminó seducida por la valentía de Ostapenko, que viene de una familia deportista –su madre Jelena le ha entrenado siempre y su padre Jevgenijs fue futbolista– y hace tres años ganó Wimbledon en categoría júnior. Ahora, el mundo del tenis habla de ella, de la letona de 20 añitos que rompe la bola. Sin Serena de por medio, ni Kerber, ni Muguruza, ni Pliskova, ni Halep…

La reina de París es ella.

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