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Dovizioso vuelve a ganar, ahora en Montmeló, por delante de Márquez y Pedrosa

El piloto de Ducati logra la victoria en una carrera marcada por el bajo rendimiento de los neumáticos, lo que perjudicó especialmente a las Yamaha

GP de Cataluña de MotoGP Ampliar foto
Andrea Dovizioso, ganador del Gran Premio de Cataluña. AP

Era una carrera en la que mandaría la inteligencia. La estrategia. Cuándo atacar. Cuándo reservarse. Cómo pilotar, tan fino como fuera posible. Cuidar los neumáticos sería crucial. En una pista con tan poco agarre como la de Montmeló y en una jornada tan calurosa como la que se vivió en el Circuit de Barcelona-Cataluña (temperatura del asfalto: 42º) la elección de neumáticos ayudaría a explicar la carrera y la pericia de los pilotos con el manejo del gas decidiría el resultado final. Claro que los hubo, también, que ni siquiera tuvieron opciones de trabajarse la carrera (caso de las Yamaha oficiales), de tan pocas sensaciones como les ofrecían los neumáticos Michelin en este gran premio.

Se impuso Andrea Dovizioso, con el neumático duro delante, el medio detrás, idéntica combinación que calzaban los pilotos de Honda, que le acompañarían en el podio. El italiano fue lo suficientemente listo como para esperar a que faltaran nueve vueltas para el final para adelantar a Dani Pedrosa. Mejor que otros desgastaran las gomas, mejor que tomaran el liderazgo al inicio de la prueba, que él ya asumiría responsabilidades cuando tocara. La potencia de su Ducati le daba un plus en la recta. Y en las frenadas se mostró contundente cuando la ocasión lo requirió, como una semana atrás, en Mugello. En la primera curva cazó al de Honda impulsado por el motor desmodrónico de la GP17. Y no le costó demasiado escaparse ligeramente en cuanto le pasó: le sacó cuatro décimas en el primer giro, ocho en el siguiente; y con un cambio de ritmo a falta de cinco vueltas se puso a un segundo y se aseguró cruzar la meta primero. Como explicaría más tarde Márquez, las Honda perdían en la recta y no le podían ganar esas décimas en las curvas, porque el límite en Montmeló “lo marcaban los neumáticos”.

Así fue como logró, otra vez, la victoria. Es la primera vez que lo consigue de manera consecutiva. Y la primera ocasión en que un piloto de la casa de Bolonia gana dos carreras seguidas desde que lo hiciera Casey Stoner en 2010.

Segundo y tercero terminaron Marc Márquez y Pedrosa, respectivamente. Acostumbran a sacar buen provecho de los asfaltos peleones, con poco agarre. Por los problemas en aceleración de la Honda, no pueden, normalmente, marcar la diferencia en pistas en buen estado, donde las Yamaha salen lanzadas en aceleración; en casos como este, sin embargo, ocurre lo contrario. Después de buscar los límites hasta la saciedad, Márquez, que sumó hasta cinco caídas el fin de semana (la última, el domingo por la mañana), bordó una carrera fantástica. Lo mismo que Pedrosa, que no lograba dos poles en un mismo año desde el 2013.

Fueron ellos dos quienes llevarían el ritmo de la prueba al principio, una carrera lenta, donde el compromiso entre no estresar las gomas y ser rápido se adivinaba complejo. Mandaron después de un inicio fulgurante de Lorenzo, eso sí, que adelantó a Pedrosa pasadas un par de curvas y probó la escapada. Pero Márquez, que le ganó la posición a su compañero, no se lo permitió. Además, como le ocurrió en Italia, se desbravó pronto. En apenas cinco giros le adelantó el campeón del mundo, e inmediatamente lo hicieron también Pedrosa y Dovizioso; y al siguiente giro, Folger y Petrucci. Escogió el compuesto más duro, y, además, sigue sin poder dar rienda suelta a su instinto. “Todavía no puedo pilotar natural”, dice. Pero se recompuso más tarde. Recuperó el ritmo y las sensaciones con la goma. Y ganó algunas de las posiciones perdidas para acabar cuarto.

Pedrosa, Dovizioso y Márquez. ampliar foto
Pedrosa, Dovizioso y Márquez. EFE

Para el (todavía) líder de la clasificación, Viñales, el fin de semana entero fue como un mal sueño: no logró hacer trabajar las gomas, ni la delantera, ni la trasera. Por eso, al igual que su compañero Rossi, escogió el compuesto medio. Aun así, apenas pudieron salvar una octava posición el italiano y una décima el español, que llegó a rodar 16º.

El de Yamaha mantiene la primera posición de la general, pero el Mundial se pone más emocionante que nunca, con Dovizioso a siete puntos y Márquez, que nunca lo dio todo por perdido, pese a los cuantiosos fallos en carrera, tercero, a 23. A 27 se sitúa Pedrosa, con solo un punto más que Rossi, quinto. “La distribución de neumáticos no debería parecer una lotería; Michelin debería hacer neumáticos que fueran más o menos bien a todos los pilotos y en todos los circuitos”, clamó Viñales el viernes, desesperado. No ha sido el único que ha sufrido los cambios constantes de gomas. Todos lo han hecho. Pero, ahora mismo, es el que más tiene que perder.

Magnífica victoria de Mir, que subirá a Moto2

Álex Márquez, ganador de la carrera de Moto2.
Álex Márquez, ganador de la carrera de Moto2. AP

Es solo su segunda temporada en el Mundial. Es el líder de Moto3 y con la victoria de este domingo en Montmeló, la cuarta del año, Joan Mir cierra un fin de semana para enmarcar. Por la mañana el equipo Marc VDS, el más fuerte de la categoría intermedia, anunció su fichaje –subirá a Moto2 el año próximo, tiene un acuerdo para los próximos tres años– y a mediodía firmó dos adelantamientos maravillosos para llevarse el triunfo. Primero pasó a Fenati a la entrada de la curva 10, después remató la faena a la entrada de la curva 13, donde también pasó a Martín, el chico de la pole, el que había marcado el ritmo todo el fin de semana. Lo celebró como nunca. Cómo ganó –“Apurando demasiado, para mi gusto”, dijo– y los 45 puntos que lleva de ventaja al frente de la clasificación explican su euforia.

Poco después de que lo hiciera Mir, otro piloto español se subió a lo más alto del podio. Fue Álex Márquez, piloto, precisamente, del Marc VDS, que se impuso con autoridad en una carrera con pocos adelantamientos en la que sufrió el líder de Moto2, Franco Morbidelli, para terminar sexto, lo que aprieta la clasificación general, con Luthi, tercero, a siete puntos del italiano, y el catalán, tercero, a 20 puntos.

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