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Raúl vuelve al Madrid con la vista puesta en los banquillos

El excapitán blanco regresa a casa siete años después y en el club creen que optará por el chándal en lugar del traje

Raúl, ante Tommasi, en el partido entre leyendas del Madrid y la Roma.
Raúl, ante Tommasi, en el partido entre leyendas del Madrid y la Roma. EFE

Raúl González Blanco ha vuelto a casa. El excapitán del Real Madrid, que vistió la camiseta blanca durante 16 temporadas, se incorporó al club el pasado 1 de junio. Voló con la expedición blanca a Cardiff para la final de la Champions —su primer viaje oficial— y desde entonces está tomando, mejor dicho, retomando contactos con la estructura del club. No la pisaba desde el día de su adiós, en julio de 2010. Está familiarizándose con las oficinas y viendo de cerca el funcionamiento de todos los estamentos del club para decidir lo que le apetecería hacer en un futuro. “Viene a aprender”, dicen desde el club cuando se les pregunta por la función que desempeñará el exdelantero. Lo que sí creen es que Raúl no hará vida de oficina y que se decantará por el chándal y el banquillo.

Se habló de un papel de asesor presidencial, de responsable de la cantera, de ayudante del director general José Ángel Sánchez —el que negocia y cierra los fichajes—, pero no seguirá, por ejemplo, el camino de Zidane cuando volvió al club. El ahora técnico del Madrid regresó en 2009 como asesor presidencial —suya fue la idea de fichar a Varane— para convertirse después en una especie de enlace entre el club y la plantilla. Con la llegada de Carlo Ancelotti le dijo al presidente que quería aprender el oficio y ser el segundo del italiano. Él era el que se quedaba con los más jóvenes (Jesé, Morata) después de los entrenamientos a ensayar los remates y los desmarques.

De momento, Raúl parece decantarse por esto ultimo, por aprender a ser entrenador. El césped, el vestuario, los entrenamientos siempre han sido su hábitat natural salvo el paréntesis de embajador de la LFP. Contaba Luis Villarejo en el libro Capitanes que Raúl siempre era el último en salir del vestuario. “Quería verlo vacío, metafóricamente ilustra una imagen de supervisión, de cuidado, de ser una especie de padre de familia. Es el que cierra la puerta de casa y quien se asegura de que todo esté bien cuidado”.

La llamada a Florentino

El curso oficial de entrenador dura nueves meses, pero en la escuela de la RFEF en Las Rozas hay uno más breve específico para exfutbolistas de élite. Tiene las mismas horas, pero al ser intensivo termina antes (entre 30 y 40 días a los que hay que sumar los seis meses de prácticas). Es para exjugadores españoles (hay un 10% de las plazas para los de doble nacionalidad) que hayan jugado ocho años en Primera o que hayan sido campeones del mundo o de Europa con la selección. Es el curso que, por ejemplo, hicieron Juan Carlos Valerón, Manuel Pablo, Fernando Redondo o Javier Saviola. Raúl seguiría así los pasos de otros excompañeros que están entrenando en la cantera: Guti y Solari o De la Red y Morientes en su día.

Raúl, que cumplirá 40 años el día 27, acaba de volver de Nueva York, donde colgó las botas en noviembre de 2015 y donde hasta hace un mes llevó la oficina de la Liga de Fútbol Profesional en Estados Unidos. En marzo llamó al presidente Florentino Pérez y le dijo que en junio estaría de vuelta a España y que quería volver a su antigua casa para “ayudar”.

La última vez que pisó el Bernabéu, en julio de 2010, dijo adiós entre lágrimas. “Desde los 17 años he vivido a una velocidad enorme. Ahora quiero que todo lo demás vaya a su tiempo”, dijo acordándose de aquella tarde del 28 de octubre de 1994 en la que llegó a casa emocionado. “Les dije a mis padres que me iba a Zaragoza. Mi padre se creía que me iba con el Castilla. ‘¿Cómo que a Zaragoza, a qué?’, me preguntó. No pudo ni comer. Me quedo con la felicidad que sintieron”. A Zaragoza iba a debutar con el Real Madrid. Ahora empieza un segundo capítulo de su vida en el club tras las experiencias en Alemania, Catar y Estados Unidos.