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Fernando Alonso se hace imprescindible en la Fórmula 1

El piloto asturiano, decidido a quedarse en el Mundial, busca complicidades y vínculos que refuercen su rol de estrella global

Alonso saluda a los aficionados en el gran premio de Canadá. Ampliar foto
Alonso saluda a los aficionados en el gran premio de Canadá. AFP

¿Alguien se hubiera imaginado a Fernando Alonso mezclándose con la muchedumbre de cualquier grada cuando corría en Ferrari? Pues eso es lo que hizo el domingo pasado cuando el motor de su coche se volvió a quedar frito en el circuito Gilles Villeneuve, en Montreal, a dos vueltas para el final. El gesto fue espontáneo, pero el trasfondo que escondía responde a la nueva estrategia del bicampeón del mundo, cuya principal intención es permanecer algunos años más en el Mundial de Fórmula 1, el certamen que le ha convertido en un icono global. Alonso cumplirá el mes que viene 36 años, y a pesar de sentirse en el mejor momento de su carrera, es consciente de que su trayectoria en este campeonato tiene fecha de caducidad. McLaren, no puede ofrecerle un monoplaza que le permita sacar partido de su descomunal talento porque la escudería sigue atascada con Honda, que en tres años se ha mostrado incapaz de diseñar un propulsor mínimamente estable. Así las cosas, el español, cuyo contrato expira a finales de este curso, ya lleva días poniéndose en el mercado, aunque también es consciente de que las decisiones que tomó en el pasado, y sobre todo cómo las ejecutó, limitan bastante sus opciones.

Por un lado, existe la posibilidad de renovar su acuerdo con su actual escudería, aunque ese camino solo se concretaría si la estructura rompe con Honda y vuelve a equipar motores Mercedes, algo que desde Gran Bretaña (Daily Mail) ya dan por casi hecho. Por razones obvias parece imposible que Alonso vuelva a Ferrari; Mercedes no le necesita y cuesta creer que nadie en su sano juicio quiera colocarle de nuevo bajo el mismo techo que Lewis Hamilton; y su contratación no entra dentro de la filosofía de Red Bull. De este modo, la otra alternativa más lógica pasaría por un regreso a Renault, con quien logró sus dos títulos, en 2005 y 2006. “Creo que es pronto para pensar en ello, queda mucha temporada y veo a Fernando muy centrado en hacer funcionar el proyecto McLaren Honda, eso ante todo”, afirmaba hace unos días Pedro de la Rosa, gran amigo del asturiano, en una entrevista concedida al diario AS.

De cualquier forma, sea cual sea el próximo movimiento del ovetense, lo que hace él es buscarse aliados y complicidades al más alto nivel, esto es, tratar de convencer a los responsables de Liberty Media, el nuevo promotor del campeonato, del valor que tiene él tanto dentro de la pista como fuera de ella. Alonso dispone de una serie de elementos muy relevantes a su favor, que seguramente le convierten en una pieza única en el gran circo, y la mayoría de ellas no están directamente relacionadas con el rendimiento del prototipo que pueda conducir.

Por un lado, su reciente participación en las 500 Millas de Indianápolis fue un bombazo, tanto en Estados Unidos como en Europa, y esa es un ancla que él sabe que Liberty no piensa desaprovechar en su deseo de que la F-1 ponga sus raíces en el país del entretenimiento. Y por otro lado, hay que tener en cuenta que la principal fuente de ingresos de este negocio siguen siendo las enormes morteradas que pagan los operadores de los distintos países por los derechos de televisión.

El contrato de Movistar con Formula One Management (la empresa que explota los derechos de la F-1), por el cual la plataforma de Telefónica paga 65 millones de euros anuales, concluye a finales de este 2017. Y si algo está claro es que el futuro de Alonso tendrá una influencia decisiva en el precio de los derechos de la F-1 en España a partir de ahora.

“Ahora mismo, la televisión de pago nos proporciona los mayores ingresos, pero al mismo tiempo no podemos perder de vista que necesitamos la televisión en abierto para llegar a más gente y que los patrocinadores tengan más visibilidad”, explicaba hace unos días Chase Carey como punta de lanza de Liberty Media. “Lo que ocurre es que no todos los países son iguales, y los hay con una mayor penetración de la televisión de pago que otros. Hay que buscar el equilibrio entre los ingresos corto plazo, y combinarlos con un plan a medio y largo plazo con experiencias distintas que lleguen al máximo de gente”, añadía el ejecutivo, que en Montreal mantuvo una reunión con Alonso en el hospitality de McLaren, que las cámaras se encargaron de proyectar.

El doble de espectadores para las 500 Millas que para Mónaco

O. P.

España vive el Mundial prácticamente en exclusiva a través de Alonso, y eso es algo que se nota en las audiencias, que ofrecen datos de lo más reveladores.

Según Kantar Media, la empresa certificada por el Ministerio de Cultura para la medición de audiencias, el pasado Gran Premio de Mónaco lo vieron unas 210.000 personas a través de Movistar Fórmula 1, 100.000 espectadores menos que en 2016. Ese mismo domingo, 450.000 espectadores siguieron al debut del español en la Indy (canal #0), con un pico de 610.000 personas instantes antes de que el motor de su McLaren Andretti reventara. Hasta este año, la audiencia media en España de las 500 Millas iba de los 10.000 espectadores a los 20.000.

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