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Cafetito, reguetón y oro al cuello

El equipo español arrasa a Holanda en la final con una exhibición de juego (10-5)

Las jugadoras españolas celebran el Europeo de waterpolo de Hungría. Ampliar foto
Las jugadoras españolas celebran el Europeo de waterpolo de Hungría. AP

Como cada tarde, como siempre antes de cada entrenamiento, intenso o de recuperación, como de costumbre antes de cada partido, la cábala es la cábala, la final del Campeonato de Europa empezó en la habitación de Óscar, alias Moncu, el fisioterapeuta del equipo. Por el lugar donde trabaja el hombre que más y mejor cuida de esos brazos y esas piernas, de esos dorsales de delfines, o delfinas —nadie conoce el sexo de Londi, la mascota que vive en la habitación de Ona, ese peluche que nació en Oxford Street durante los Juegos Olímpicos de Londres 2012— pasaron poco antes de la final, como siempre, Laura, Mati, Pili, Maica, Marta, Ona, Jenny y Andrea, ocho de las 13 rosas de Miki Oca, a tomarse un café.

En la habitación —dos camillas, muchas toallas y todos los mimos del mundo—, las chicas empezaron a colgarse la medalla de oro del Europeo, la primera medalla de oro continental para el waterpolo femenino, en un ritual que nace en la maleta de Ona Meseguer, responsable de transportar la cafetera, un hábito que tiene banda sonora de reguetón: ha sonado Yo solo quiero darte un beso y Humanos a Marte , “todo muy hortera”, confiesa Jenny, la capitana, que no acertó ni un tiro (0 de 6) pero trabajó como nadie desde la veteranía de sus 30 años bien llevados. Mientras, muy cerca, el resto de las jugadoras se metía en el partido a su manera, una cuidando el pelo, otra hablando por teléfono... En el autocar, cada una en su asiento, siempre el mismo, cada una con su música. Así empezó España a ganar la final.

El equipo pasó por la habitación del fisio donde preparó mentalmente la final

Las 13 rosas de Oca, las mujeres que han logrado lo que ningún equipo hizo antes en el deporte femenino español —tres finales consecutivas en tres años, plata olímpica, oro en el Mundial y en el Europeo de una tacada— arrasaron en la catedral del waterpolo húngaro, en la piscina Alfréd Hajós, en la isla Margarita, a la selección de Holanda, a la que no dieron nunca opción, en otro alarde coral, en otra demostración de que lo de las chicas en la pileta es algo tan especial como ver a Olga Doménech, la capitana del CN Sabadell, el megaclub español, campeón de todo, excluida de la selección por la decisión de Oca, animando desde la grada a sus amigas.

Las chicas del waterpolo hispano, que empezaron el torneo perdiendo (10-9) ante Rusia, se colgaron la medalla de oro al cuello tras un partido enorme, en el que Ester, la portera nacida en el barrio de la Bordeta de Barcelona, firmó un tremendo porcentaje de paradas, el 68,8%, y Maica García, señalada como la mejor jugadora del torneo, un 100% de efectividad —tres lanzamientos, tres goles—, incluido un tremendo reverso desde seis metros, espectacular, que practicó durante la mañana.

Laura Ester, con sus paradas, y Maica García, elegida la mejor jugadora del torneo, llevaron en volandas a la selección de Miki Oca

Representantes de apenas 500 licencias, de equipos tan pobres que se entrenan cuando las piscinas se vacían de socios, casi a medianoche, las mujeres del waterpolo español, las chicas de las tres finales, protagonizaron otro alarde de juego, entrega y calidad hasta alcanzar un triunfo, merecido e indiscutible. El logro rezuma esfuerzo —vienen de trabajar siete horas al día en el Centro de Alto Rendimiento de Sant Cugat— por amor al deporte. El waterpolo femenino español no volverá a ser nunca lo que fue antes de Londres 2012 o de la mágica noche de hace un año en la Picornell, donde ganó el Mundial.

Pero si quedaba alguna duda, el vendaval de juego que mostró a Europa en Budapest las borra todas. Son las mejores y lo dejaron muy claro. Empataron el primer cuarto y el tercero (3-3 y 2-2), cobraron ventaja en el segundo (2-0) y alejaron a las holandesas en el tercero (3-0). Fue cuando Ru Tarragó, 21 años —y como su compañera Marta Bach, de Mataró, población que celebra este fin de semana su fiesta mayor, Les Santes—, soltó el brazo —16 goles, segunda anotadora del torneo, tras la húngara Keszthelyi, que firmó 19— y rebañó la pelota en defensa —con 12, nadie robó más en el campeonato— para cerrar la victoria de un equipo que huele a solidaridad, amistad, esfuerzo y talento.

Ona guardará la cafetera en la maleta; el Europeo ha terminado. La música sonará siempre, el oro es eterno.

ESPAÑA, 10; HOLANDA, 5

España: Laura Ester, Marta Bach, Anni Espar (2), Roser Tarragó (2), Mati Ortiz, Jennifer Pareja, Lorena Miranda (1), Pili Peña, Andrea Blas (2), Ona Meseguer, Maica García (3), Laura López y Patricia Herrera.

Holanda: Anne Heinis, Miloushka Smit, Dagmar Genee, Catharina van der Sloot (3), Amarens Genee, Nomi Stomphorst, Marloes Nijhuis, Vivian Sevenich (1), Maud Megens (1), Larua van der Graff, Lieke Klaassen, Leonie van der Molen y Debby Willemsz.

Parciales: 3-3, 2-0, 2-2 y 3-0.

Árbitros: Cristina Taccini y Nilkolaos Stavropoulos.

Final del Campeonato de Europa de waterpolo. Piscina del Centro Nacional de natación Alfréd Hajós de Budapest.

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