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“Carlsen sufre el síndrome de la revancha”

El excampeón del mundo ensalza la tenacidad de Anand a los 44 años

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Gari Kaspárov en un congreso de ajedrez celebrado en junio en Washington. Paul Morigi/Invision/AP

Gari Kaspárov (Bakú, hoy Azerbaiyán y parte de la Unión Soviética cuando nació, hace 51 años) mantuvo con su compatriota Anatoli Kárpov una de las rivalidades más intensas en la historia de todos los deportes entre 1984 y 1990. Nadie como él entiende la zozobra de Magnus Carlsen cuando defiende estos días ante Viswanathan Anand en Sochi (Rusia) el título que le arrebató hace un año en Chennai (India). El ruso ve cómo el noruego (que domina por 5-4 a falta de tres partidas) sufre "el síndrome de la revancha", y elogia el tesón del jugador indio.

"Jamás olvidaré la angustia que yo sentía ante Kárpov durante los tres últimos duelos de los cinco que disputamos", recordaba Kaspárov ayer por teléfono desde Varsovia, donde se encontraba en calidad de conferenciante internacional para intervenir en el Foro de Seguridad de la OTAN. "Tras la maratón de cinco meses del primer duelo [suspendido sin vencedor en Moscú, 1984-1985, por la Federación Internacional, FIDE], y mi victoria en el segundo[MOSCÚ 1985], el reglamento daba al campeón el derecho a la revancha [Londres-Leningrado, 1986]. Gané también el tercero, pero Kárpov ganó por dos veces después el Torneo de Candidatos, y tuve que defender mi título otra vez en Sevilla[1987], y todavía una vez más en Nueva York y Lyon[1990]".

Esa "pesadilla, de día y de noche", implicaba una obsesión: "Anhelaba el momento de poder pensar en algo más que defender mi corona ante Kárpov, en desarrollar otros proyectos, en competir con otros jugadores". En menor medida, a Carlsen le ocurre algo similar: "Hace un año todos pensamos, y Carlsen también, que Anand ya no volvería a disputar otra final". Pero el indio ganó tres meses después, contra pronóstico, el Torneo de Candidatos: "Y con un mérito enorme. Por otro lado, la FIDE programó el siguiente Mundial para sólo un año después, lo que es absurdo cuando no tiene patrocinadores internacionales. Y ahí tenemos a Carlsen, preguntándose por qué demonios debe ganar otra vez al mismo tipo sólo un año después, cuando lo que él quisiera sería pulir sus defectos y jugar torneos sin la preocupación de tener otro Campeonato de Mundo a la vuelta de la esquina".

Carlsen se equivoca si cree que puede retener el título sin arriesgar”

Kaspárov, que trabajó como entrenador de Carlsen durante un año en 2009, comparte la crítica a Anand de muchos aficionados y varios grandes maestros: "Debería arriesgar más, incluso cuando juega con negras. La única manera de tumbar a Carlsen es provocar posiciones dinámicas, complicadas, de riesgo mutuo. Con eso no quiero decir que Magnus juegue mal ese tipo de posiciones; de hecho, calcula con una precisión bestial. Pero no es tan mortífero como en las posiciones secas, donde su técnica roza la perfección. La probabilidad de que se equivoque en las complicaciones es bastante mayor". Pero matiza: "Ahora bien, ¿es capaz Anand de jugar así a los 44 años, cuando lleva media vida haciendo lo contrario? Me temo que no. Su temperamento puede más que la lógica".

El excampeón, retirado en 2005 tras ser el número uno desde 1985, vuelve a la idea del síndrome de la revancha cuando se le pregunta por la sorprendente actitud de Carlsen el martes en la 8ª partida, adormilado en su silla durante gran parte de ella: "Quiere que acabe este suplicio cuanto antes, sentirse aliviado. Eso es normal en cualquier situación de estrés. Pero implica el peligro de eclipsar el pensamiento crítico. Si Carlsen sigue el juego de Anand, firmando empates, pensando que puede retener el título bordeando la costa, sin afrontar la tempestad en alta mar, entrará en un terreno minado desde el punto de vista psicológico". En suma, el pronóstico que Kaspárov emitió antes de la inauguración se está cumpliendo: "Ganará Carlsen, pero con mucho menos margen que en 2013".

El aspirante roza el abismo

Viswanathan Anand jugó ayer con fuego al provocar un empate rápido (20 movimientos en 62 minutos) en la novena partida con Magnus Carlsen a pesar de que éste domina ahora por 5-4, a falta de tres, el duelo que ambos disputan en Sochi (Rusia). Se espera que Anand arriesgue este viernes en la décima, con las piezas blancas. "Estoy contento con este empate, que además ha sido rápido, lo que me da más tiempo para descansar y preparar la siguiente partida", dijo el indio. Anand planteó de nuevo el archianalizado Muro de Berlín, una estructura pétrea que se hizo famosa en 2000, cuando Vladímir Krámnik logró secar con ella la creatividad de Kaspárov y le destronó en el Mundial de Londres. La idea defensiva de Anand dejó al noruego ante una difícil elección: firmar un empate rapidísimo o llevar la lucha a una posición donde su rival estaría muy bien. Y optó por el pragmatismo.

Radical opositor del presidente Vladímir Putin (a quien compara con Adolf Hitler), convencido de que Rusia es "una dictadura disfrazada de democracia", detenido y golpeado varias veces por la policía en Moscú, Kaspárov se mudó a Nueva York con su esposa hace un par de años, dejando a su madre en Moscú y con hijos en ambos sitios. También critica la política de EE UU y la Unión Europea, demasiado moderada con Rusia en su opinión: "Intentar ser amigo de todo el mundo es muy bonito. Pero cuando le das la mano a un oso debes fijarte después por si te falta algún dedo, y tener una pistola en la otra mano. Mucho me temo que nos encaminamos hacia otra Guerra Fría, porque Putin necesita la inestabilidad en Irán, Siria e Irak para justificar su presencia en el Kremlin, de donde no querrá salir mientras viva".

En ese contexto, Kaspárov perdió en agosto una guerra durísima, que difícilmente podía ganar: intentó destronar en las elecciones de la FIDE (que aglutina a 181 países) a su compatriota Kirsán Iliumyínov, presidente desde hace 19 años. Kaspárov asegura "con información muy sólida" que Putin dio a todas las embajadas rusas la orden expresa de ayudar a Iliumyínov y perjudicarle a él todo lo posible, y que además financió gran parte de la campaña de su rival. El excampeón está ahora indignado porque el empresario Ilya Merenzon, ruso residente en EE UU, dice haber comprado por una libra esterlina el 100% de las acciones de Agon, la empresa que comercializa los derechos de la FIDE: "Es una vergüenza increíble, y significativa de los chanchullos que habrá ahí adentro. Sobre todo si recordamos cómo hace un año se filtró un borrador firmado del contrato entre la FIDE y Agon en el que Iliumyínov tenía el 51% de las acciones".

Putin necesita la inestabilidad en Irán, Siria e Irak para seguir en el Kremlin”

Esa indignación tiene prioridades: "Comprendo que los países del Tercer Mundo no presionen a la FIDE para aclarar ese contrato porque tienen otras preocupaciones. Pero hay varios de Europa occidental, como España y Francia, que han votado por Iliumyínov sin que les importen esas componendas sobre los derechos de la FIDE durante los próximos 10 años, vendidos a una empresa con domicilio en el paraíso fiscal de Jersey [isla británica en el Canal de la Mancha]".

Este periódico no logró hablar ayer con el presidente de la Federación Francesa, pero sí con el de la española, Javier Ochoa de Echagüen: "Acabo de ingresar en la Junta Directiva de la FIDE como vicepresidente honorario, y no tengo información suficiente para opinar sobre ese asunto". Y también con Merenzon: "Al comprar el 100% de Agon por una libra he asumido deudas y obligaciones. En este momento, Iliumyínov no tiene acciones ni intereses en Agon. No puedo dar más detalles porque se trata de una empresa privada". La FIDE dijo hace unos días que el dinero de los premios de Carlsen y Anand (un millón de euros) aún no se ha depositado en la cuenta apropiada. Pero Merenzon replica: "No hay problema. Todos los pagos van según lo previsto".

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