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Neymar, feliz en la tormenta

Llamado a declarar a la Audiencia Nacional como investigado por los contratos de su traspaso del Santos al Barcelona, el brasileño vive ajeno a un conflicto sin precedentes

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Se baja del coche y camina mientras se sube los pantalones, que le caen por debajo de la cintura. Le sigue un grupo de chavales de su edad, que se golpean entre ellos los codos y las palmas de las manos, entre risas. Todos llevan gorras con la visera vuelta hacia atrás y sudaderas muy anchas. La puerta del restaurante que se disponen a abrir es uno de los locales de comida japonesa más caros de Barcelona, y el vehículo que han dejado en la puerta al aparcacoches, un Ferrari 458 spider de color rojo, está valorado en 300.000 euros. El tipo que entra el primero en el restaurante de alta cocina asiática es el actual pichichi de primera división, capitán de la selección brasileña y el futbolista que juega con el número 11 en el Barcelona; o sea, Neymar Da silva Santos Júnior, nacido en Mogi das Cruces, estado de São Paulo, hace 23 años. Le acaba de citar el juez José de la Mata para que se persone el próximo día 2 de febrero ante la Audiencia Nacional, aunque la comparecencia podría retrasarse si el juez atiende la solicitud del abogado del brasileño, José Ángel González Franco, que ese mismo día tiene otro juicio, el del expresidente de la Caja de Castilla La Mancha y ex secretario general del PSOE, Juan Pedro Hernández.

Nunca en la historia de la Liga un futbolista ha tenido que declarar ante un juez de la Audiencia Nacional. La situación parece jurídicamente grave y las consecuencias deportivas para el Barça, que por esta causa debió sufrir la dimisión del presidente Sandro Rosell, resultan impredecibles. Pero Neymar no parece muy preocupado por la vista en la que deberá declarar como investigado, después de que el juez aceptara a trámite en junio la querella presentada por la empresa DIS, por supuestos delitos de corrupción entre particulares y estafa en la modalidad de contrato simulado consecuencia del traspaso del delantero, del Santos al Barcelona.

“¿No ves cómo está jugando? ¿No ves cómo se lo pasó en Zúrich?”

“¿Preocupado? A Ney le da igual, está tan tranquilo”, responde uno de los empleados del Barcelona más próximo a Neymar cuando se le insta a dar razón del estado anímico del jugador. Esta voz cierra la respuesta con una pregunta: “¿No ves cómo está jugando? ¿No ves cómo se lo pasó en Zúrich?”. Lo cierto es que, en efecto, el delantero está jugando mejor que nunca, y que durante la gala del Balón de Oro, a la que asistió por vez primera el pasado lunes —quedó tercero en las votaciones por detrás de Messi y Ronaldo—, Neymar paseó su sonrisa por Suiza de manera indisimulada y sus bromas fueron constantes. Miembros de la delegación del Barcelona le señalan como responsable del buen rollo que vivieron, como nunca, Cristiano y Messi, en público y en privado. “Su simpatía es contagiosa y estaba especialmente contento el lunes. Para él era la primera vez en la gala y estuvo muy agradable con el portugués, al que venera futbolísticamente, Cristiano lo notó, se relajó y todo fue más cordial que otros años”.

“Neymar es muy feliz en Barcelona y no está nada preocupado por la declaración del día 1”, asegura Josep Maria Bartomeu, presidente de la entidad azulgrana, que explica que tampoco a él y al club les preocupa mucho este juicio. En la ciudad deportiva de Sant Joan Despí remiten al rendimiento del jugador para justificar lo tranquilo que está, por si quedan dudas al respecto. Lleva 16 partidos en Liga, titular en todos, y 15 goles, más seis partidos en Champions y Copa del Rey, en los que ha marcado otros tres goles. En total, 22 partidos como titular y 18 goles en un curso en el que por ausencia de Messi, lesionado durante dos meses, le ha tocado dar un paso adelante.

En su entorno explican que su integración a Barcelona es tan grande que nunca ha dormido en un hotel. “Cuando llegó de la primera gira con el club por Israel, Thailandia y Malasia, ya tenía su casa amueblada y su desayuno habitual en la mesa”. Vive en un piso sobre la Diagonal. Y aunque en teoría está solo —su padre tiene otro apartamento—, suele estar rodeado de amigos. Además, su hijo reside en Barcelona, porque llegó a un acuerdo con la madre, que desde hace unos meses se ha instalado con el niño en la ciudad. Rara es la semana que su madre, su hermana o alguno de los Toys, como se conoce a sus amigos brasileños, no le visitan. Con ellos monta partidas de póker y fiestas en casa. “Se le ve poco por la noche barcelonesa. Tiene una casa grande, espectacular, y no necesita salir mucho”, dicen.

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Neymar, en una foto del archivo del primer entrenamiento del año en Sant Joan Despí. AFP

En el vestuario aseguran que a póker juega fatal y que vive con la sonrisa pegada a la cara, de broma en broma, pero que no se parece mucho a Ronaldinho. Sus hábitos son mucho más saludables. “Ney no bebe”, dicen a modo de ejemplo. “También es más joven. Su referencia es Messi y Leo es un tipo que vive con su pareja, que tiene dos hijos, muy tranquilo”. “En ese sentido, en el club estamos tranquilos”, aseguran fuentes de la directiva, “Neymar quiere hacer algo grande en el fútbol y se mira en el espejo de Leo”. Será por eso que pasa muchas tardes con un entrenador personal trabajando en el gimnasio de su casa, donde se cita con el preparador físico Ricardo Sosa y el fisioterapeuta Ricardo Martini. “Sabe que no puede bajar la guardia y se prepara a conciencia para ser el mejor, ajeno absolutamente a cualquier inquietud que le genere tener que personarse ante un juez”.

“Mi única preocupación es trabajar duro para que Dios me ayude a cumplir mis sueños” dice.

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