España - Croacia: La hermandad de las dos torres

España juega este viernes las semifinales del Europeo contra Croacia con Gedeón Guardiola y Viran Morros como baluartes defensivos

Morros y Guardiola en el partido contra Suecia el pasado 20 de enero. EFE

El carné de especialista defensivo no es el más lustroso o el más deseado. Golpes, agarrones, pelotazos… Un trabajo gris, de galeras, que, en numerosas ocasiones, carece del reconocimiento que quienes lo practican desearían tener. En la selección española de balonmano hay dos nombres propios, por no decir torres dada su envergadura —uno mide dos metros y al otro le falta un centímetro para esta talla— que se parten la cara, a veces literalmente, en esta tarea oscura: Gedeón Guardiola, que se ha perdido dos partidos por molestias en la mano derecha, y Viran Morros.

Ambos conforman el primer dique de contención de la portería española. Son quienes incomodan al rival en su intento de perforar las mallas. Su labor, alabada por sus compañeros y por el seleccionador, Manolo Cadenas, es indispensable para que España tenga alguna oportunidad de lograr el oro en el Europeo —juegan hoy las semifinales contra Croacia (21.00, Tdp)— para tener una plaza directa en los Juegos de Río. Y más cuando todos los partidos del campeonato se han resuelto en el alambre, con una diferencia de solo dos o tres goles. La selección tiene problemas serios para anotar, ya sea a la contra, desde el pivote o abriendo el campo por los extremos. “Estar fuertes atrás nos permite que todo vaya mejor. Le da un punto de tranquilidad al ataque”, apunta Morros, de 32 años y jugador del Barcelona.

Su compenetración en la pista trasciende el parqué. Desde hace cuatro años no solo comparten el centro de la zaga de la selección, también la habitación durante las concentraciones. Los apellidos delatan que de hermanos tienen poco, pero su relación es casi fraternal. En el caso de los partidos, tal y como apunta el lateral azulgrana, casi no tienen ni que hablar entre ellos. “Sé lo que va a hacer Gede y él igual conmigo. Tener la gran relación que tenemos nos facilita el trabajo”.

Conseguimos muchos robos y provocamos incertidumbre en el ataque rival

Como buenos hermanos, las riñas, aunque sean entre risas, no pueden faltar. “¡Me tenía que dejar un libro y se le ha olvidado!”, apunta Guardiola, de 31 años, para picar a su compañero. Y como en toda familia, el mando de la televisión centra parte de las disputas diarias. En su caso, Morros goza del privilegio de ser el mayor, aunque solo sea por 12 meses. “El mando es de Gedeón, pero yo le digo que cambie o ponga otra cosa. Reconozco que me encanta ver películas”. “Me dice cuáles son buenas o malas y me recomienda que vea algunas. Al final la voz cantante la tiene él”, asiente bromista Guardiola, que juega en el Rhein Neckar Löwen alemán desde 2011.

Puntales defensivos

Los galones de la edad se difuminan en los partidos. Los puntales defensivos de España se coordinan y se mueven como un acordeón. Todo está engrasado, casi como una maquinaria perfecta. Este nivel de compenetración les llevó a tener los mejores números en blocajes en el Mundial del año pasado de Qatar. El lateral del Barcelona fue el líder en esta especialidad y Guardiola el segundo. “Es un cúmulo de todo. Tenemos mucha movilidad de piernas, nos quitamos los bloqueos muy rápido y tenemos unos brazos muy largos para detener balones. Aparte, conseguimos muchos robos y provocamos incertidumbre en el ataque rival”, concluye el pivote de la Bundesliga.