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El Leicester asalta al City

El equipo de Ranieri vence por 1-3 en Manchester y da un golpe a la Premier League: ahora les saca seis puntos a los de Pellegrini

Era tan difícil de imaginar que hasta algunas prestigiosas casas de apuestas británicas ya se sienten en apuros y cifran en 6 millones de euros las pérdidas si al final salta la sorpresa, tan complicado de prever que en verano se multiplicaba por 5.000 la ganancia por apuesta. En un tiempo en el que la capacidad para acceder a los buenos futbolistas es global y las parabólicas alumbran a cualquier talento, un grupo de jugadores modestos asombra al mundo y oposita a ganar la Premier League.

M .CITY, 1 - LEICESTER, 3

Manchester City: Hart; Zabaleta, Otamendi, Demichelis, Kolarov; Fernandinho; Silva (Celina, m. 76), Yaya Touré (Fernando, m. 52), Delph (Iheanacho, m. 52), Sterling; y Agüero. No utilizados: Caballero, Clichy, Sagna y Aleix García

Leicester: Schmeichel; Simpson, Morgan, Huth, Fuchs; Mahrez (Gray, m. 77), Drinkwater, Kanté, Albrighton (Dyer, m. 86); Vardy y Okazaki (Ulloa, m. 81). No utilizados: Schwarzer, Wasilewski, Chilwell y King.

Árbitro: Anthony Taylor. Amonestó a Zabaleta, Simpson y Morgan

Goles: 0-1, m. 2. Huth; 0-2, m. 49, Mahrez; 0-3, m. 59, Huth; 1-3, m. 87, Agüero

Ettihad Stadium. 55.000 espectadores

El Leicester, que a estas alturas la campaña pasada tenía 17 puntos y era colista de la competición futbolística que más dinero mueve, es ahora el líder con 53 y cinco puntos de ventaja sobre el segundo. Ayer ganó a domicilio (1-3) al que era su inmediato perseguidor, el Manchester City. Pueden hacerse múltiples comparaciones sobre el músculo económico de ambos equipos. Vale con una: con lo que le costó este verano al inquilino del Etihad la ficha del decepcionante Raheem Sterling hubiese comprado el Leicester 150 veces a Riyad Mahrez, su mejor futbolista.

En ilusión y estado de ánimo golea el Leicester. Y se ve que todavía son valores que pueden derrotar a la chequera. Siempre expansivo y optimista en sus declaraciones públicas, Claudio Ranieri optó por la prudencia en la víspera del partido. “No puedo decir yes we can. No soy Obama. Calma, debemos tener los pies en el suelo”, reclamó el técnico italiano. Pero sus jugadores se empeñan en disparar las expectativas, las de los suyos y las de todos los aficionados que les observan desde un prisma de neutralidad y de alguna manera jalean la epopeya del modesto.

El City aún puede ganar la Liga, pero emite sensaciones de fin de ciclo a la espera de la anunciada llegada de Pep Guardiola; el Leicester vive el momento estelar de las vidas profesionales de quienes lo integran. Laminaron a su rival sin necesidad de tener el balón, con un gol inicial que reafirmó intenciones. A partir de ahí los chicos de Ranieri se acoplaron en dos compactas líneas de cuatro y su granado oponente apenas le hizo cosquillas, con De Bruyne lesionado en la grada y Silva y Yaya Touré en una de sus peores versiones. Apenas Agüero aportó distinción, pero el mérito del Leicester radicó en aislarle y a partir de ahí lanzarse a la contra. Dominó esa suerte y fue superior en las dos áreas.

En la del City quedaron retratados sus dos centrales argentinos, Otamendi y Demichelis, superados por la pujanza y velocidad rival. No marcó Vardy, pero propició varias persecuciones. Lo hizo Mahrez al poco de volver del descanso en una jugada en la que aunó fe para ganar un balón dividido a Otamendi y clase para deshacerse de Demichelis con una bicicleta en la frontal. El central Huth, el mismo que había abierto el marcador, fue quien cerró la exhibición del Leicester, que concedió al final un gol en fuera de juego a Agüero cuando las gradas del estadio se vaciaban.

El segundo, a cinco puntos, es ahora el Tottenham Hotspur, un tapado que ya se deja ver. Superó no sin esfuerzo al Watford (1-0) tras llamar a filas a Dele Alli, que con problemas físicos esperó una hora en el banquillo antes de dar un pase de gol al lateral Trippier que rompió el partido. El Arsenal le igualaría en la tabla si vence hoy en Bournemouth y a la fiesta quiere sumarse hasta Louis Van Gaal, que cerrará la jornada dominical con el Manchester United en casa del Chelsea y ya ha dejado caer que no descarta llegar al liderato. Un triunfo en Londres le dejaría a cuatro puntos del City, diez por detrás de un objetivo que hace un par de semanas parecía una broma.

Los grandes no carburan y las apuestas han dado un vuelco. Quien ponga su dinero ahora a favor del Leicester ni siquiera podría doblarlo en caso de que se alce con el título. Tras el partido le apuntaron a Ranieri que ahora son los favoritos. La réplica solo puede llevar su firma: “No creo en las apuestas. Al principio de la Liga decían que yo era el favorito para ser el primer entrenador al que echasen”. Con trece jornadas por delante tiene el título en la mano y la posibilidad de cerrar aún más el puño el sábado en su visita al Arsenal justo antes de afrontar dos partidos como local ante Norwich y West Bromwich Albion.