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Jorge Lorenzo se entrena con un ultrafondista

El español cambia el método para preparar su desembarco en Ducati

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Jorge Lorenzo compartió una jornada en bici con el equipo Movistar y Nairo Quintana en verano.

Después de celebrar las Navidades en familia, Jorge Lorenzo ya posa en bañador frente a una playa caribeña. Se ha ido a la República Dominicana. Pero no estará de vacaciones las 24 horas del día. Al avión, además de parte del equipo que lo rodea en su día a día durante la temporada, se subió también su nuevo preparador físico, que le hará sudar la gota gorda. Se llama Iván López Alarcón y, además de entrenador personal, es un ciclista especializado en las carreras de ultradistancia.

Iván López, que ha participado en pruebas del campeonato del mundo como las 24 horas de Le Mans (en bici, por supuesto), sustituirá a Marc Rovira, que era el preparador de Lorenzo desde mediados del 2014, además de su asistente en las carreras —a partir de ahora el asistente será Quique Pintor, que ya había desempeñado esta labor con anterioridad—. El deseo de Rovira de empezar a viajar menos, pues no solo acompañaba al piloto español a todos los grandes premios, sino que también pasaba muchos días con él en Lugano (Suiza) —residencia habitual del deportista— y la inquietud del mallorquín por dar un paso más allá en su preparación ante el próximo curso, probablemente cuando tome forma el mayor reto de su carrera deportiva: intentar ganar con Ducati, han propiciado el cambio.

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Iván López dirige un entrenamiento de Lorenzo en estas vacaciones.

La relación se ha roto de mutuo acuerdo. Rovira será ahora el preparador físico de Pol Espargaró: se instalará en Andorra y no viajará a todos los grandes premios, como quería. Y Lorenzo —espera ansioso el momento de volver a subirse a su nueva moto: “Menos de un mes”, publicaba ayer en las redes sociales junto a una foto de su debut con Ducati en noviembre— se entrena ya desde el 1 de diciembre con su nuevo entrenador, que además es nutricionista, aspecto que el campeón español quiere cuidar especialmente y que su equipo ha valorado mucho a la hora de tomar una decisión y después de probar con más de un candidato. Al final el elegido fue López Alarcón, de unos 40 años y a quien el piloto ya conocía (estima que se trate de una persona de confianza). Con él se entrenará todavía más en bici (cambiará la bici de montaña por la de carretera) y potenciará el trabajo cardiovascular.

“Buscaba un cambio, un estímulo nuevo; después de tres años quería cambiar el método de entrenamiento. Este año quería estar más fuerte que nunca”, señala el representante del piloto, Albert Valera. Y asegura que no es especialmente porque la Desmosedici GP17, su nueva moto, sea una moto mucho más difícil de manejar (que algo lo es) ni mucho más exigente físicamente (que también: su futuro compañero Andrea Dovizioso no se cansaba de repetir en 2016 lo agotado que acababa las carreras) de lo que lo era la Yamaha M1 que ha llevado desde 2008. “Más que la moto en sí, el compromiso que tiene Jorge en su primer año con Ducati, que para él es un nuevo desafío, requiere de una motivación máxima”, añade Valera. Y para eso Lorenzo necesita estar fino, en su peso justo, tener más resistencia que antes (de eso un ultrafondista sabe lo suyo) y estar más fuerte que nunca.

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