Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

El proyecto de Nike intentará bajar de las dos horas en la maratón en Monza

Tres atletas buscarán el récord de la larga distancia sobre el asfalto del circuito de Fórmula 1

El keniano Wilson Kipsang en la Maratón de Tokio.
El keniano Wilson Kipsang en la Maratón de Tokio. EFE

La Carrera Espacial del deporte en el siglo XXI se disputa sobre el planeta Tierra. Y la Guerra Fría que libran los gigantes del sector tiene un nuevo hito. La firma Nike ha anunciado hoy los detalles de su proyecto Breaking2 para bajar de dos horas el tiempo de la maratón antes de que acabe 2017. Los investigadores de la compañía con sede en Portland (Oregón, EE UU) catalogan de “Misión a Marte” el objetivo de culminar en menos de 120 minutos los 42 kilómetros y 195 metros de esta prueba de atletismo de larga distancia. Un reto que aúna ciencia, tecnología y deporte para llevar al límite las capacidades físicas de tres especialistas en la disciplina. Tras meses de secretismo y especulaciones, ya se sabe el emplazamiento y las condiciones en las que intentarán consumar esta gesta el keniano Eliud Kipchoge, campeón olímpico en Rio 2016, el etíope Lelisa Desisa, dos veces ganador de la maratón de Boston y el eritreo Zersenay Tadese, récord mundial de medio maratón. El escenario elegido será el Autodromo Nazionale Di Monza.

Las coordenadas se han anunciado hoy en este mismo circuito de Fórmula 1 enclavado a una veintena de kilómetros de Milán donde tendrá lugar el desafío Breaking2 en los próximos meses. Los cerebros del proyecto aseguran haber realizado un estudio pormenorizado de las condiciones meteorológicas de todo el mapa del mundo antes de elegir esta localización por sus temperaturas constantes por debajo de los 15º, las bajas velocidades del viento y una altitud a solo 162 metros por encima del nivel del mar que favorece la concentración de oxígeno en la sangre. Esta combinación de factores tratará de minimizar la sensación térmica de calor en los corredores y proporcionar un mayor rendimiento el día de la prueba. La vegetación circundante será clave también a la hora de evitar cambios de las corrientes de aire, mientras que el específico asfalto del trazado aportará una mayor consistencia bajo los pies. El circuito cerrado tomará 2.400 metros de pista, medida que ayudará a controlar el ritmo y la estrategia de carrera en cada vuelta, así como de los tiempos de hidratación y nutrición de los atletas durante la misma. “Será una carrera perfectamente homologada por los parámetros de la Federación Internacional de Atletismo [IAAF, en sus siglas en inglés]”, ha asegurado el Doctor Brad Wilkins, responsable científico del proyecto Breaking2.

Además de para anunciar el enclave del desafío, el Doctor Wilkins y su equipo han venido hasta el circuito de Monza para realizar esta tarde una primera prueba sobre el terreno de media maratón con los atletas implicados. Los tres correran con liebres “en condiciones certificadas por las normas internacionales que también lo estarán el día de la prueba final”, según Wilkins. Los atletas y los investigadores del proyecto Breaking2 también tendrán ocasión de poner a prueba el material desarrollado específicamente para el reto y que ha sido hoy presentado en Monza.

El mayor aliado se llama Nike Zoom Vaporfly Elite. Es una zapatilla diseñada en la sede de la compañía en Portland específicamente para cada uno de los tres atletas tras miles de pruebas de modelos de pie en el túnel del viento. Pesa menos de 200 gramos y cuenta como gran soporte con una lámina de fibra de carbono en un sandwich de gomaespuma con firmeza individualizada para proporcionar una amortiguación sensible y máxima propulsión con cada nueva zancada, mientras que la elevación de la suela en la parte trasera minimizará la presión sobre el tendón de Aquiles. Ante las especulaciones de los últimos meses respecto a este artefacto, Stefan Guest, responsable de diseño del Nike Explore Team Running, ha asegurado hoy que sobre el mismo operan las regulaciones de la IAAF. “A lo que me gustaría añadir que se trata probablemente de la zapatilla más rápida imaginable”. Y sobre cuyo presupuesto para el desarrollo tecnológico nadie parece autorizado a hablar.

Bajo una temperatura de 14ºgrados y velocidades de viento de 25 kilómetros por hora (más del que sopla aquí habitualmente),los tres atletas también probarán esta tarde en la pista de Monza las prendas creadas para el proyecto Breaking2: una camiseta sin costuras con zonas de ventilación y pequeños puntos aerodinámicos en las zonas dorsales; mallas por debajo de las rodillas con los mismos puntos laterales para reducir la resistencia al viento; protectores para los brazos que ayudarán a regular la sensación térmica y cubren desde la muñeca hasta el bíceps y calcetines que se adaptan a la zapatilla y favorecen la ventilación. El peso total del material apenas superará los 400 gramos.

El ensayo de hoy debe servir para valorar lo que queda por cambiar o mantener de una hoja de ruta trazada para que estos tres corredores mantengan sus pautas de entrenamiento a miles de metros de altitud endureciendo el rendimiento antes de competir a solo unas decenas de metros por encima del nivel del mar. Los investigadores de Nike llevan meses monitorizando sus pasos. “Si no estuviéramos seguros de que este récord puede batirse, no pondríamos todo el prestigio de la firma en juego”, repiten con insistencia los científicos involucrados en el proyecto Breaking2, que empezó a gestarse en el verano de 2014. “Pero al fin y al cabo estamos hablando de una carrera durísima en la que influyen cientos de factores que no puedes controlar. Y que empiezan con que el atleta se haya levantado con buen pie el día de la competición”.

Fue a principios de los años noventa del siglo pasado cuando el investigador de la Clínica Mayo estadounidense Michael Joyner ya anunció que sería posible hacer realidad el sueño de bajar de dos horas el tiempo en correr la maratón. Sus cálculos estimaban en 1h 57m 58s el límite fisiológico del hombre en esta especialidad. Pero muchos expertos han argumentado durante varios lustros que dicho umbral tendría como horizonte real más allá del año 2030.

“Hoy contamos con certezas de que un atleta en forma física idónea que pueda correr en las circunstancias ambientales concretas puede lograr ese reto”, dice el Doctor Brad Wilkins, responsable científico del proyecto Breaking2. El récord mundial se ha pulverizado en ocho ocasiones desde finales del pasado milenio, recortándose hasta en 3m y 8s. Ahora queda por batir la mejor marca vigente, registrada por el keniano Dennis Kimetto en 2014 en la maratón de Berlín: 2h 2m 57s.

Las zapatillas que utilizarán los atletas que participen en la iniciativa. ampliar foto
Las zapatillas que utilizarán los atletas que participen en la iniciativa.

Brett Kirby, 36 años, responsable de Fisiología de Breaking2, explica que la elección de los tres atletas participantes se ha determinado, además de por sus cualidades físicas extremas, “por su eficiencia en la forma de correr y a la hora de ahorrar energía, así como por su capacidad para mantener la velocidad a largo plazo”. El keniano Eliud Kipchoge, de 32 años, pesa 57 kilos, fue campeón olímpico en Rio 2016 y el año pasado también logró en la maratón de Londres una marca personal de 2h 3m y 5s, la tercera mejor de la historia. El etíope Lelisa Desisa tiene 27 años, pesa 55 kilos y su mejor tiempo está en 2h 4m 45s. El eritreo Zersenay Tadese ronda los 54 kilos y es plusmarquista mundial de medio maratón (58m 23s).

El circuito de Monza donde correrán los atletas. ampliar foto
El circuito de Monza donde correrán los atletas.

Durante su preparación, los tres han llevado atado a la muñeca un reloj con GPS para el análisis diario de sus movimientos y el ritmo de zancadas por parte de los cerebros del proyecto Breaking2. “Hemos hecho con ellos tests de todo tipo”, dice Brett Kirby. “Hemos viajado constantemente hasta sus lugares de entrenamiento para trabajar codo con codo junto a ellos y hemos llevado a cabo cientos de ensayos en el laboratorio de investigación de Nike en Portland centrados en la estrategia de carrera, la nutrición, la hidratación y desarrollo del material con el que afrontarán el reto”.

Quedan dos meses para conocer el resultado definitivo de estas pesquisas. Por el momento Nike parece tomar la delantera a sus directos competidores en bajar de dos horas el tiempo de la maratón: Adidas, otro gigante de la industria, y el investigador de la Universidad de Brighton (Reino Unido) Yannis Pitsiladis, quien puso en marcha en 2014 su apuesta personal Sub2 Project encarnada en el etíope Kenenisa Bekele, tres veces campeón olímpico y cuya mejor marca están en 2h 3m 3s. Solo hacía falta lanzarse a correr por la pista de Monza esta media mañana durante apenas 300 metros al ritmo de carrera necesario para bajar de dos horas la distancia de la maratón (ligeramente por encima de los 20 kilómetros hora) para entender de que, al menos por el momento, se trata de una iniciativa extraterrestre.

Más información