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La “nueva dimensión” de Alejandro Valverde

La primavera espectacular del murciano, que descansará hasta junio, despierta las preguntas sobre su papel en el Tour

Valverde, el domingo pasado, en el podio con el trofeo de su cuarta Lieja. Ampliar foto
Valverde, el domingo pasado, en el podio con el trofeo de su cuarta Lieja. AP

Una web holandesa, la que ofrece estadísticas más completas del mundo del ciclismo, lanzó ayer por Twitter una encuesta que solo hace un mes habría parecido una estupidez: “¿Es Valverde el mejor ciclista mundial de las cuatro últimas décadas?”. Los seguidores de la web, más de 1.000 votantes, no lo consideraron así, pero un 45% de votos afirmativos muestra el gran impacto que ha tenido la espectacular primavera del ciclista murciano.

O, con palabras de su director, Eusebio Unzue, que las “victorias de grandeza” conseguidas por Alejandro Valverde le dan “una dimensión especial a su palmarés y a su puesto en la historia del ciclismo”.

Han sido 11 victorias en apenas 10 semanas, y de todo tipo, generales de carreras de una semana con montaña dura y contrarrelojes, etapas sueltas y grandes clásicas. El apodo El Imbatido, el que se ganó el murciano cuando juvenil, vuelve a cobrar razón de ser 20 años después, cuando el ciclista acaba de cumplir 37 años. La exhibición ha llevado a Unzue a exclamar: “Es el mejor Valverde de siempre. Nunca le había visto igual”.

Terminado el ajetreo primaveral, el ciclista se tomará unos días de descanso y varias semanas de entrenamiento y no volverá a competir hasta junio, probablemente hasta la Dauphiné Líbéré. Mientras él pedalea sin dorsal, las preguntas crecen a su alrededor. Una destaca: vista su fiabilidad ¿debería su equipo hacerle líder en el Tour? “No”, responde rápido Unzue. “No es el momento de hablar del Tour”.

Han pasado cinco meses desde que el Movistar, su equipo y el de Nairo Quintana, escribiera su guion para 2017. A grandes rasgos decidieron que el colombiano sería el líder en el Giro, que ya ganó en 2014, y en el Tour, en el que ha subido al podio las tres veces que lo ha corrido. Como en 2015, en el que terminó tercero, y 2016, Valverde será su lugarteniente en la grande boucle, limitando sus objetivos, mientras será el líder en la Vuelta, que ya ganó en 2009. “El guion es claro”, dice Unzue. “Y esta primavera no nos hará cambiar los planes”.

El Giro de Nairo

Quizás en junio, cuando termine el Giro, habrá más argumentos a favor de fortalecer la posición de Valverde en el Tour. Solo cuando termine el Giro y se mida el nivel a que se debió someter Nairo para disputarlo se podrá saber si el colombiano podrá sostener el desafío del Tour. “Pero todo es una situación positiva: si Nairo gana el Giro, llegará al Tour con menos angustia, y Valverde también”, dice Unzue. “Y a Valverde le favorece competir en el Tour sin responsabilidad de victoria”.

Otra de las preguntas que se repiten alrededor de Valverde atañen a su sorprendente longevidad. El decano de la Decana, el más viejo ganador de la Lieja, aparenta a los 37 años más frescura y calidad que la que tenía hace 10, lo que contradice la creencia general de que el envejecimiento provoca una disminución inevitable en el rendimiento.

“Sí, así es”, dice Jesús Hoyos, médico del equipo, que sigue a Valverde desde su primer año en la estructura, en 2005. “Pero nadie, ningún fisiólogo, ha sido capaz de establecer a qué año, en qué momento exacto, comienza el declive de un deportista”. Los aficionados al ciclismo recuerdan las vejeces espléndidas de Poulidor, Zoetemelk o Duclos-Lassalle, ciclistas que cerca de los 40 dieron lo mejor de sí. “Valverde, de hecho, no está mejor que nunca, sino que está como siempre”, dice Hoyos, que no ve al murciano capaz de ganar el Tour por sus limitaciones en alta montaña. “Es el mismo Valverde de toda la vida con la misma ilusión de juvenil y la misma profesionalidad y seriedad para entrenarse, pero con más madurez y veteranía. Valverde ahora no duda durante una carrera, como antes. Las dudas son ahora seguridad. La experiencia le da una eficacia ganadora tremenda”.

Cuando la gente se preguntaba al atardecer de Lieja que por qué los rivales no habían atacado a Valverde antes sabiendo que si esperaban no fallaría, José Luis Arrieta recordaba que quizás no lo habían hecho porque su equipo había trabajado tan bien que no les había permitido ningún movimiento. La afirmación del director del Movistar refleja otra de las razones de la nueva fortaleza de su líder: su equipo tampoco duda, sino que sigue con seguridad hasta el final la táctica decidida, una seguridad que multiplica la de su líder, el Valverde que ha entrado en una nueva dimensión de grandeza.

 

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