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Qué gana McLaren con el acuerdo Sauber-Honda

La temporada que viene los coches de la escudería suiza compartirá motor con el equipo McLaren

Parada en boxes de Alonso durante los entrenamientos de Sochi.
Parada en boxes de Alonso durante los entrenamientos de Sochi. EFE

Este domingo por la mañana se anunció el acuerdo a través del cual Sauber incorporará en sus coches motores Honda a partir de la temporada que viene. Muchos pueden pensar que la decisión es incomprensible si atendemos a los dolores de cabeza que sufre McLaren desde 2015, momento en el que decidió romper el contrato que le vinculaba a Mercedes para volver a ir de la mano de la marca japonesa, evocando a la exitosa alianza que formó con ella a finales de la década de los ochenta. El vínculo, vendido en su momento a bombo y platillo, está tardando mucho más de la cuenta en dar sus primeros frutos, circunstancia que de alguna forma legitima a quienes consideran que Sauber se está pegando un tiro en el pie. Sin embargo, yo solo estoy de acuerdo con ellos en una parte. Al margen de las motivaciones políticas que hayan podido motivar o acelerar este pacto, creo que las tres partes sacarán partido de ello, eso sí, en distinta medida.

Si bien es cierto que en términos de rendimiento lo más probable es que el equipo suizo dé un paso atrás a pesar de competir ahora con un propulsor Ferrari del curso pasado, esta nueva coalición con Honda hay que interpretarla desde la vertiente empresarial. Con la nueva sociedad, Sauber irá más desahogada y así podrá inyectar en el desarrollo de sus monoplazas muchos más recursos de los que destinaba últimamente.

Veamos ahora qué ganan Honda y McLaren, que desde mi punto de vista es mucho. De entrada, el primero dispondrá del doble de coches en pista (cuatro en vez de dos), y en consecuencia, también del total de kilómetros recorridos, un aspecto muy importante si pensamos en lo poco que pudieron rodar Fernando Alonso y Stoffel Vandoorne este invierno. Otro factor muy importante es que tanto la escudería como el piloto contarán con aquello que se conoce como el double check [doble comprobación], y eso puede ser vital para las aspiraciones de unos y otros. En ocasiones surge un problema que es más difícil de detectar que de solucionar, y poder analizar el comportamiento de cuatro coches te da el doble de posibilidades de encontrar la fuente que si solo te centras en dos.

McLaren lleva días asegurando que su chasis es de los mejores de la parrilla. Pero claro, eso siempre es relativo a la comparación directa con otra muestra. Aunque es cierto que se hacen extrapolaciones que permiten algunas aproximaciones del rendimiento del chasis a partir de los datos de los GPS de los monoplazas de competencia, siempre será mucho más preciso poder cruzar esa información con la de alguien que dispone de tu misma unidad de potencia. De esta forma, será más fácil concluir cuáles son los puntos fuertes y las debilidades de tus componentes. Normalmente, los ingenieros utilizamos esa información de los GPS para aislar los parámetros que nos interesa conocer. De estos, los más relevantes son la potencia del motor y la cantidad de energía que este es capaz de acumular en cada giro, cuánta carga aerodinámica puede generar el conjunto y cuál es su índice de resistencia. El resultado de estas operaciones siempre será mucho más real y útil si los objetos de análisis incorporan la misma unidad de potencia, un elemento que en la Fórmula 1 de hoy en día es seguramente el más importante de todos.
Por eso, todavía sería mejor que en vez de Sauber, Honda hubiera firmado con una de las estructuras punteras.

Toni Cuquerella es ingeniero. En 2015 y 2016 fue jefe de ingenieros de pista en el equipo Ferrari.