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Nadal: “Al final quedan los títulos, no a quién le ganas”

Con su triunfo ante Djokovic, el balear da otro salto cualitativo en su evolución y perfecciona su puesta a punto de cara a Roland Garros: "¿Favorito en París? Hago mi camino, llevo una buena línea. Nada más"

Madrid Open 2017
Nadal, durante las semifinales contra Djokovic. AP

Por fin, casi tres años después de aquella final de Roland Garros, tras un largo periodo de sometimiento que hablaba de siete derrotas consecutivas y una soberanía incontestable de un fenómeno llamado Novak Djokovic, llegó el punto de giro, el cambio, la reescritura del libro. O sea, la derrota de Nole y el triunfo de Rafael Nadal, que rompió el corsé y se liberó para decirle al mundo que ahí está él, que la tierra es su dominio y que está definitivamente preparado para el gran asalto a París, en poco más de dos semanas. El balear venció por 6-2 y 6-4 (en 1h 38m) y desembarcó en su sexta final de la temporada (18.00, TVE1) y la octava en Madrid, donde aspira a elevar su quinto título ante el austriaco Dominic Thiem (doble 6-4 a Pablo Cuevas), al que derrotó recientemente en Barcelona.

Y, desde luego, no será nada sencillo para ninguno de ellos, porque Nadal ha metido el turbo y cogido vuelo. Ayer lo demostró con un triunfo redondo frente a Djokovic, dando otro salto cualitativo, enviando otra señal de está fuerte. Dominó de principio a fin al de Belgrado, que cierto es, no atraviesa por sus mejores días, pero es y será siempre un escollo mayúsculo, una prueba de poder. El hombre que le negaba la victoria en 11 de los últimos 12 enfrentamientos, hasta el de ayer, de un valor muy superior al que circunscribe el propio Nadal. “Es un partido más”, repetía el mallorquín después de irrumpir en la sala de prensa sonriendo, mientras se mensajeaba con el móvil.

A efectos numéricos, tal vez sí sea un triunfo más, no conlleva trofeo, pero al vencer a Djokovic derribó otro gran muro, porque supone un paso más, un gran paso, en el proceso que él y su equipo diseñaron a finales del año pasado. Eslabón a eslabón, Nadal ha ido enderezándose y pareciéndose cada vez más al jugador marcianesco de otros tiempos. El primer objetivo era adquirir el mejor tono físico posible y en ese sentido la evolución es clara; Nadal ha perdido peso y está más fibrado que en los dos últimos ejercicios. Después se exigía volver a ser competitivo, no tropezar en estaciones tempraneras o ante rivales de perfil intermedio; misión cumplida. Y en última instancia, el deseo del balear era aterrizar en las finales y estar en disposición de luchar contra los más fuertes, caso de Djokovic, Roger Federer y Andy Murray.

De momento no ha podido con el suizo, pero sí con el serbio. Aún manda Nole en los cruces particulares (26-24), pero la dinámica se ha invertido. Es ahora Nadal el que muerde metal y se presenta como el gran favorito de cara a Roland Garros, aunque a él no le guste abordar el tema. “Os gusta a vosotros hablar de estas cosas”, les dijo a los periodistas, “pero yo solo intento hacer mi camino cada día. Podríamos hablar hasta mañana, pero no sirve de nada. Llevo una buena línea, nada más”, rebajó el de Manacor, netamente superior ayer a un Djokovic desdibujado durante la mayor parte del encuentro.

El bache de Djokovic, al desnudo

“Él ha sido mejor. Solo puedo darle la enhorabuena y seguir adelante”, manifestó con gesto amable Nole, número dos del mundo, muy caballeroso en todas sus comparecencias y gentil con todo el personal del evento madrileño. “Controló de inicio a fin. Quizá pude hacerlo mejor, pero me voy con sensaciones muy positivas a Roma porque he llegado a las semifinales de un gran torneo y era una sensación que no tenía desde hace meses. Él jugó muy bien, así que yo solo espero poder seguir mejorando”, se extendió el balcánico.

Él controló de principio a fin. Solo puedo felicitarle y seguir adelante

NOVAK DJOKOVIC

Lo cierto es que Nole corroboró que está sumido en un profundo bache. No hubo trazos del anterior Djokovic, del campeón dictatorial, y su careo con Nadal le dejó al desnudo. Le costó entrar en el pulso y solo en el tramo final se revolvió, pero sin excesiva convicción. Nadal, arropado por los 12.000 fieles de la Caja Mágica, le dominó como hacía mucho tiempo que no lo hacía, sin esperar, arrebatándole la iniciativa. Y eso es novedoso en una saga episódica que comenzó hace 11 años en la arenas de la Chatrier. “He jugado un muy buen primer set y en el segundo he sentido algunos nervios. He jugado más corto, pero todo salió bien”, indicó el número cinco.

“Cuando pasan los años hay partidos que quedan más que otros, algunos que te llenan más, pero al final lo que valen son los títulos, no a quién le has ganado. Momentáneamente ganarle a alguien como Djokovic te da un extra de motivación, pero no deja de ser otro partido más”, zanjó Nadal.

HALEP REVALIDA EL TÍTULO

Halep celebra el título en la Caja Mágica de Madrid.
Halep celebra el título en la Caja Mágica de Madrid. Getty

Por segundo año consecutivo, Simona Halep se proclamó campeona en Madrid. La rumana, de 25 años, venció por 7-5, 6-7 y 6-2 a la francesa Kristina Mladenovic. De esta forma, igualó en el palmarés a Serena Williams (2012 y 2013) y a Petra Kvitova (2011 y 2015).

Mientras, la suiza Martina Hingis y la china Chan Yung-Jan conquistaron el título de dobles al superar (6-4 y 6-3) a la pareja formada por la húngara Timea Babos y la checa Andrea Hlavackova. Se trata del segundo Premier Mandatory de la pareja este año, tras el de Indian Wells.

Y en el dobles masculino, Feliciano y Marc López no pudieron en las semifinales con los franceses Nicolas Mahut y Edouard Roger-Vasselin (6-2 y 6-3).

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