Selecciona Edición
Entra en EL PAÍS
Conéctate ¿No estás registrado? Crea tu cuenta Suscríbete
Selecciona Edición
Tamaño letra

El embudo del Barcelona

La salida de Mboula, figura de La Masia que sustituiría a Mbappé, delata la indefinición con la cantera y los fichajes

M'boula, ante el Leverkusen en la Youth League de este curso. Ampliar foto
M'boula, ante el Leverkusen en la Youth League de este curso.

La figura de La Masia ya no se llama Seung Woo Lee, el coreano que se anunciaba como el sustituto de Leo Messi y que provocó en 2014 la sanción de la FIFA por fichar a menores de 18 años, sino que la estrella es un juvenil de 18 años nacido en Granollers, formado en el club desde hace siete temporadas y que responde al nombre de Jordi Mboula. No solo desborda como el mejor de los extremos sino que marca goles antológicos como el que le metió al Borussia Dortmund en la última edición de la Youth League. El Mónaco piensa que Mboula puede ser el sustituto ideal de Kylian Mbappé, el jugador revelación de la temporada, pretendido por equipos como el Madrid. Así que el club francés, mientras resuelve a quién traspasa a Mbappé, está decidido a pagar los tres millones de la cláusula de rescisión de Mboula, la cantidad que figura en los contratos de los juveniles del Barça.

Mboula no duda pese al interés por retenerle del Barcelona. Tendrá ficha del equipo campeón de Francia y semifinalista de la Champions y será presentado como sustituto de Mbappé. El futuro que le aguardaba en el Barça no pasaba del Miniestadi. A medio plazo tampoco parece haber sitio para un extremo en el Camp Nou si se mantiene la apuesta por el tridente o se discute sobre la conveniencia de recuperar a Gerard Deulofeu o contratar a Ousmane Dembélé, dispuesto a dejar el Borussia Dortmund.

Tampoco será fácil para el Barcelona contener a Eric García, un central de 16 años por el que se interesa el Manchester City. Acaba contrato el día 30 y le seduce más la idea de ser jugador del filial del equipo de Pep Guardiola que madurar en La Masia después del fichaje del uruguayo Santiago Bueno y la compra del brasileño Marlon Santos. Y el entorno de Carles Aleñá, jugador del filial que ya ha debutado en el Camp Nou, se pregunta también cuáles deben ser sus expectativas a los 19 años cuando el club está en la puja por Marco Verratti y hasta Andrés Iniesta pregunta por si tendrá sitio en el equipo de Ernesto Valverde. Habrá que tomar una decisión muy pronto en el club azulgrana porque la cláusula de rescisión de Aleñá pasará el 1 de julio de tres a 12 millones de euros, la que figura en los contratos de la plantilla del Barcelona B.

No puede competir el Barça con ofertas económicas y deportivas superiores de los distintos clubes europeos, pendientes la mayoría del talento de La Masia, ni convencer siempre a sus promesas de que acepten fórmulas intermedias como ha sido el caso de Sergi Samper al Granada. Los nuevos valores tienen prisa, iluminados por el ejemplo del madridista Asensio; no atienden cuando se les advierte del recorrido que tuvieron que andar Xavi e Iniesta; denuncian la falta de atrevimiento de los técnicos del Camp Nou desde la salida de Pep Guardiola, descubridor de Busquets y Pedro; y se remiten a la plantilla del filial repleta de futbolistas sin pasado azulgrana, para justificar su salida inmediata del Barça.

El club, indefenso

La directiva azulgrana se siente indefensa, a merced de los futbolistas y sus agentes, en algunos casos exjugadores azulgrana, cuando se le pregunta por situaciones como la de Mboula. No hay respuestas a los casos individuales y sí buenos resultados colectivos en La Masia. A Pep Segura, el coordinador del fútbol base, le avala el balance total de 14 sobre 16 títulos posibles y 17 internacionales entre sub-16 y sub-19. Aboga por mantener un criterio firme, cosa por otra parte difícil en un club inestable, con un organigrama complicado, falto de un liderazgo futbolístico e incluso de un interlocutor en la política de altas y bajas, ahora mismo entregado al proyecto Masia 360º.

Los jóvenes valores saben, además, que siempre tendrán la posibilidad de regresar ya de mayores al Camp Nou. El Barça se ha gastado 74 millones en repescar a canteranos (21 por Gerard López, cinco por Piqué, 34 por Cesc y 14 por Jordi Alba), que podría aumentar en otros 12 si reincorpora a Deulofeu. El último candidato a volver es el lateral Bellerín, del Arsenal.

El problema es que al Barça ya no solo le cuesta mantener a sus juveniles sino que tampoco dispone de dinero suficiente para afrontar determinados fichajes porque decidió estatutariamente que la deuda del club (271,4 millones) no puede superar el Ebitda, circunstancia que condiciona operaciones como las de Bellerín, Verratti o Dembélé. La situación invita por tanto a intervenir y tomar una vía porque sino al Barça se lo llevará la corriente, víctima de la indefinición futbólística y del embudo de La Masia.