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Lorenzo, un coleccionista de cueros en Andorra

El campeón español ha reunido en cuatro años más de 100 piezas de campeones de la F1 y MotoGP desde los años 60

Jorge Lorenzo, con algunas de las piezas de su colección. Ampliar foto
Jorge Lorenzo, con algunas de las piezas de su colección.

Jorge Lorenzo, cinco títulos mundiales en su palmarés, es lo más parecido a una enciclopedia de MotoGP. Puedes preguntarle en qué año fue campeón cualquier piloto que se te pase por la cabeza, que él dirá el año exacto. O hacerlo al revés y consultarle quién fue el campeón en, por ejemplo, 1974. Él responderá. Más o menos veloz, siempre acierta. Phil Read, en este caso. “Si me preguntas de fórmula 1, de los 50 y 60 no me los sabría, pero a partir de los 70, más o menos, sí”, admite el piloto español, tercer clasificado del Mundial este año. La devoción por saber acabó derivando en un deseo por tener algún objeto de culto. Y el fetiche le ha acabado convirtiendo en un coleccionista. De cueros y cascos. Su pasión ha tomado cuerpo en Andorra La Vella, donde hace exactamente un año empezaron las obras para la adecuación de su museo restaurante, World Champions Collection.

Todo empezó hace cuatro años. En plena temporada 2012, hizo negocios con su colega Stoner, con quien siempre tuvo muy buena relación. “No recuerdo en qué circuito fue, intercambiamos un casco. Luego también lo hicimos con un mono. Aquel mismo año, en la Race of Champions, al acabar la temporada, le regalé mi mono a Vettel y él me dio el suyo. Así empecé, también, a coleccionar piezas de fórmula 1. Es como con los cromos de pequeño, que empiezas y luego no puedes parar. Lo que pasa es que esto me ha salido un poco más caro”, concede el mallorquín.

Como caro le salió el casco de Ayrton Senna, la pieza más valorada de la colección, que se compone de 27 piezas de los 32 campeones de toda la historia de la fórmula 1 y de 16 de los 26 que tiene la historia de MotoGP, aunque el propio Lorenzo afirma que ha logrado reunir ya más de 100 piezas de los pilotos más laureados de las últimas décadas; de hecho ha logrado reunir prácticamente todos los monos y los cascos que ha lucido Schumacher a lo largo de su carrera. “Me falta algún casco, pero ya me queda poco”, confesaba, con una media sonrisa, hace un año. En este tiempo ha conseguido un par de botas que le faltaban. Y ha completado la colección con un mono de Marc Márquez, el último campeón de MotoGP, de este 2016.

El casco de Senna es el que tiene más valor sentimental y en todos los sentidos

Jorge Lorenzo, piloto de MotoGP

“El casco de Ayrton Senna es el que tiene más valor sentimental y en todos los sentidos; tiene algo especial que no tienen otros campeones... Pero, hay piezas… El casco de Schumacher es precioso. Y el mono de Barry Sheene es muy difícil de conseguir”, añadía Lorenzo. Aquel mono lo buscó por todas partes. “Había bastantes monos de Sheene de la época después de Suzuki, cuando estuvo en Yamaha: unos monos negros que corresponden a una época en la que estuvo más en decadencia. Pero monos como éste, de Suzuki, no había encontrado ninguno en cuatro años hasta que di con este. Estaba en Inglaterra. Fue una suerte. No creo que haya muchos más”.

El piloto explica que más o menos la mitad de la colección han sido intercambios “y el otro 50% oportunidades de otros coleccionistas que se querían deshacer de sus piezas y que he ido comprando”. Con los intercambios ha tenido suerte, como le ocurrió con Rossi, pues se lo pidió en el momento justo: “Lo conseguí en 2014. Creo que fue en Mugello. Le expliqué que estaba montando un museo y en unos meses hicimos el cambio. La relación entonces era mejor que ahora. Hoy, seguramente, no hubiera sido posible”. Y en otros casos, como con Agostini, le está costando más de lo que pensaba: “Le cuesta deshacerse de sus cosas. Todavía no tengo ninguna pieza de los 60 de motos, sí de F1. La pieza más antigua de motos es la de Sheene, que es de 1979, pero de los 60 todavía falta una. Con Agostini –quiere una de MV Augusta, “a poder ser”– y con Phill Read estoy negociando para tener alguna más antigua”.

Lorenzo, cuando presentó el proyecto, con un casco de Schumacher en primer plano. ampliar foto
Lorenzo, cuando presentó el proyecto, con un casco de Schumacher en primer plano.

Una de las piezas más antiguas de F1 es el mono de Graham Hill, que es el del accidente en el que falleció después de unos entrenamientos. “Supuestamente. El que me lo vendió me explicó que ese mono, además puede verse por las marcas de quemaduras que tiene en la cremallera y en algunas otras partes del mismo, era el que llevaba en el accidente de aviación en el que murió”, explica Lorenzo. Así pues, la suerte y las amistades también han acompañado a la hora de confeccionar una colección única –asegura él que los hay que coleccionan material de F1 o de MotoGP, pero ninguno de las dos disciplinas juntas–, que irá aderezada de algún conjunto de deportistas de élite amigos del campeón, como Rafa Nadal, que le dio un conjunto entero, raqueta incluida, (¡y hasta la cinta del pelo!), o Alberto Tomba. “Y ya tengo la equipación completa de Iniesta, del Barça”, avisa Lorenzo. Pero son tantas las piezas que no podrán estar todas expuestas al mismo tiempo.

El Museo es más que una sala de exposición. La estética acompaña para que el visitante sienta que está en medio del paddock: hay simuladores para experimentar la sensación de pilotar un F1 o una MotoGP y una zona de restauración. Su inauguración, gracias a Pyrénées Andorra, que se ha asociado con Lorenzo para impulsar este proyecto y que explotará el local, será este miércoles 30 de noviembre. El piloto de Yamaha, residente en Lugano (Suiza), tiene una casa de alquiler en Andorra y viaja a menudo allí, especialmente en invierno.

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