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A España solo le vale una hazaña en Belgrado

Las derrotas de Ramos (6-3, 6-4 y 6-2 ante Djokovic) y Carreño (6-3, 6-4 y 6-3 con Troicki) obligan al equipo de Conchita a remontar un 2-0 adverso, algo que históricamente nunca ha conseguido

Djokovic, durante el partido frente a Ramos.
Djokovic, durante el partido frente a Ramos. AFP

En Belgrado, a España ya solo le queda la hazaña. Después de perder los dos primeros puntos de la serie de cuartos frente a Serbia, al equipo capitaneado por Conchita Martínez no le queda más remedio que ganarlo todo; es decir, el pulso de dobles de este sábado y los dos individuales del domingo. De lo contrario, adiós. No cabe un solo paso en falso. Albert Ramos y Pablo Carreño cedieron contra Novak Djokovic y Viktor Troicki (6-3, 6-4 y 6-2 en el primer caso y 6-3, 6-4 y 6-3 en la continuación), de modo que a esta España de circunstancias tan solo le vale conseguir algo que desde la creación del Grupo Mundial (1981) nunca ha conseguido: remontar un 2-0.

Sin Rafael Nadal (el estandarte), ni Roberto Bautista (el escudero), ni Feliciano López, David Ferrer o Fernando Verdasco (los clásicos), el cruce de Belgrado derivó en el peor de los escenarios posibles. Solo queda la campanada. España no arañó ningún parcial y Serbia, con su gran líder al frente y la espada de Damocles entre las manos, se fue a dormir con un botín de oro. Este sábado (16.00, Teledeporte), la responsabilidad de intentar alargar el crédito recaerá en la dupla formada por Marc López y Pablo Carreño, con la incógnita de saber si Djokovic vuelve a entrar en escena o bien se dosifica.

Se antojaba fundamental obtener al menos un punto este viernes, pero España se llevó dos estocadas. Troicki, muy bregado en este tipo de cuitas, doblegó a Carreño a raquetazos y, de entrada, Ramos se topó con el inmenso condicionante de Djokovic. Le tocó abrir la eliminatoria, en un escenario complejo (techado, sobre superficie rápida) y ante un fuera de serie que a pesar de estar más de tres semanas sin competir retornó a lo grande. No jugaba un partido oficial Nole desde el pasado 16 de marzo, cuando fue derrotado por Nick Kyrgios en Indian Wells. Decidió parar porque además sufría de un codo, pero volvió como una bala, con una victoria incontestable en su madriguera.

“Sentí bien la pelota desde el principio. Me sentí cómodo, especialmente con el servicio. Funcionó bien”, expresó Djokovic, que enlaza ya 12 triunfos consecutivos en la Davis. Necesitaba Nole una buena lanzadera y qué mejor que en casa y ante su gente. Aunque la Sala Pionir no se llenó del todo (alrededor de 4.000 asistentes), el de Belgrado agradeció el respaldo de los suyos con un triunfo pleno, sin lagunas ni sombra alguna. Firmó el primer punto sin ningún apuro, con solvencia desde el principio y máxima autoridad cuando tuvo que cerrar cada manga.

Volvió Nole: el efecto del gran bastión

No está en un buen momento, desde luego, pero esto del tenis no se le ha olvidado. Peloteó bien, interpretó correctamente la zurda de Ramos y sirvió de maravilla. En este sentido, cerró con un 70% de efectividad y un 84% de puntos con primeros saques, además de 10 aces. No aflojó en ningún momento y tan solo concedió una opción de break a su rival, cuando el reloj ya marcaba 1h 45m. El español sabía que su única vía pasaba por endurecer el partido y esperar a que Djokovic pudiera enredarse solo, pero esto no ocurrió.

Entiende Djokovic (26 ganadores, por 11 de Ramos) que jugar la Copa Davis en Belgrado es la mejor vía para reanimarse y reengancharse a su propia causa, porque desde hace tiempo, Nole se ha perdido en un laberinto del que solo él puede salir. Incomprensiblemente, Nole se ha deshinchado en los últimos 10 meses, pero aun estando por debajo de su nivel, Djokovic sigue siendo Djokovic. Es decir, continúa siendo un monstruo. Y a él, el gran bastión, se agarra Serbia. Esta quería intimidar desde el primer día, así que Nole a escena, desde la primera bola en juego. Todo un mensaje.

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