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Nadal, impecable ante Mischa Zverev

El español retorna con un triunfo solvente contra el alemán (6-4 y 6-3) y encara a Lorenzi en los octavos de Acapulco. Tras el calentamiento, solicitó asistencia médica y jugó con un vendaje en la rodilla derecha

Nadal sirve durante el partido ante Zverev en Acapulco. EFE

Hacía un mes que no competía Rafael Nadal y aunque sea una franja considerable de tiempo no se advirtieron prácticamente diferencias con respecto a su actuación en Melbourne. Es decir, sobre el cemento de Acapulco, primera estación de su gira americana, la misma inercia y el mismo vuelo alto del mes de enero. El de Manacor, seis del mundo, regresó con una victoria frente al alemán Mischa Zverev (6-4 y 6-3, en 76 minutos) y avanzó a los octavos del torneo mexicano, en los que se medirá la próxima madrugada (hacia las 3.00, Canal+ Deportes2) al italiano Paolo Lorenzi (6-4, 3-6 y 6-4 a Yen-Hsun Lu).

Su vuelta a la competición dejó únicamente un pero, ya que después del calentamiento solicitó la asistencia médica y jugó con un vendaje a la altura del tendón rotuliano de la rodilla derecha, como lo ha hecho en tantas otras ocasiones. Pero, más allá de eso, hubo poca novedad, básicamente porque Nadal volvió a constatar que los biorritmos de su tenis son excelentes. Resolvió el pulso ante Zverev con determinación y sin lagunas, otra vez con muy buenas maneras y algunos golpes de gracia que arrancaron las ovaciones del nutrido aforo mexicano. Se le esperaba al mallorquín con ganas y correspondió con la misma versión que exhibió hace un mes en las Antípodas. Esto es, veloz de piernas, dinámico de movimientos e incisivo con la derecha.

Por lo tanto, muy poco que hacer para un Zverev que resistió ocho juegos, porque al noveno Nadal rompió el dique y le desbordó por todos lados. Desde la barrera, siempre es agradable contemplar una propuesta clásica como la del alemán, uno de esos escasos guardianes del estilo retro, saque y volea todo el rato. El mayor de los Zverev tan solo concibe la vía rápida para elaborar los puntos, el abordaje a la red, así que solo mira hacia adelante. Lo sabía Nadal y fue erosionándole hasta que adivinó las fugas en los costados. Subió una y otra vez el alemán (12/21) y fue minándole el español, que ganó soltura conforme su drive fue cogiendo filo (28-13 en winners). Desarmó a su rival a base de passings, de derecha y de revés, paralelos y cruzados.

Nadal firmó su primer break para 5-4 y a partir de ahí jugó relativamente a placer. Zanjó el primer parcial en poco más de media hora (36’) y el segundo también de modo casi exprés (40’), sin un solo instante de apuro. Y es que a lo largo de la velada tan solo concedió una opción de rotura al zurdo alemán, apenas falló (11 errores no forzados) y elevó su botín con primeros servicios hasta el 80%. Estuvo de nuevo impecable el balear, que esta temporada ya había derrotado a Zverev (doble 6-1) en Brisbane y prolongó su fructífera relación con Acapulco, donde no conoce la derrota y enlaza ya 11 victorias. Fue una noche rodada para él, campeón en 2005 y 2013.

Disfrutó Nadal y progresó igualmente Novak Djokovic, quien batió a Martin Klizan en su estreno por 6-3 y 7-6. La siguiente prueba es de altura para el serbio, puesto que se medirá a Juan Martín del Potro (6-4, 3-6 y 7-6 a Frances Tiafoe). Mientras, Nadal afronta a Lorenzi, 38º en el listado de la ATP. Un veterano (35 años) que tan solo tiene un galardón en su carrera (el año pasado, en Kitzbühel) y al que Nadal se ha enfrentado tres veces, todas ellas favorables: en Roma (2011), Buenos Aires y Pekín (2016).

“HE SENTIDO ALGO, PERO ESPERO QUE NO SEA NADA”

Nadal devuelve la pelota durante el partido ante Zverev. EFE

Después de lograr el billete para los octavos, Nadal se refirió al percance con su rodilla. "He sentido algo, pero espero que no sea preocupante. Ha sido sobre todo por seguridad, así que espero que no sea nada", expresó el mallorquín, que después de cuatro años decidió volver a competir en Acapulco. "El año pasado, las temperaturas fueron muy extremas tanto en Buenos Aires como en Río, así que sufrí. Este año decidí cambiar y aquí estoy", explicó. 

También fue inquirido Nadal por el final de su vínculo con su entrenador, Toni, quien a partir de la próxima temporada dejará de viajar con él y se dedicará de pleno a la Academia del tenista en Manacor. "No ha sido un mes de tranquilidad, en general. Cuando uno está sin jugar salen más noticias o bien se hacen más grandes de lo que deberían. No hay que darle más vueltas a lo que ha sucedido".

En este sentido, Nadal afirmó que su tío "es vital por todo lo que me transmite" y elogió también la aportación de Francis Roig ("sabe lo que necesito") y Carlos Moyá, el último miembro en incorporarse a su staff técnico. "Ha venido con las ideas claras y estamos entrenando bien. Ha sido positivo y ojalá podamos continuar", concluyó.

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